Daniel Barenboim, en Valencia - ROBER SOLSONA
Daniel Barenboim: DIRECTOR DE ORQUESTA Y PIANISTA

«El West Eastern Divan se quedará en España mientras España lo quiera»

El músico argentino- israelí, de gira por España, interpreta al piano partituras de Schubert y Liszt

SUSANA GAVIÑA
MADRID Actualizado:

La última vez que Daniel Barenboim viajó a España en calidad de pianista fue «hace tres o cuatro años, para interpretar el “Clave bien temperado” de Bach». Durante sus últimas visitas a Madrid, el músico argentino-israelí (que también tiene nacionalidad española), lo ha hecho como director de orquesta, bien al frente de la Staatskapelle de Berlín, de la que es director musical, bien liderando al West-Eastern Divan, proyecto creado junto a Edward Said en 1999 y que reúne a jóvenes músicos árabes y judíos bajo la misma batuta.

Tras pasar por Valencia, donde ayer ofreció su tercer concierto, Barenboim recala mañana en Madrid, dentro del ciclo Ibermúsica, para interpretar dos sonatas (en Sol mayor y Do menor) de Schubert, compositor que alterna en este viaje con Liszt, del que se cumple el bicentenario de su nacimiento y del que tocará el martes, en el Centro C. Miguel Delibes de Valladolid, sus dos primeros conciertos. «Schubert es un compositor que conozco bien, lo he dirigido en muchas ocasiones, aunque no lo he tocado tanto, pero últimamente me ha interesado mucho —explica por teléfono a ABC—. Es difícil creer que muriera a los 31 años y ver la obra que dejó. No solo por la cantidad sino por la calidad. ¿Dónde hubiera llevado su música si hubiera vivido más tiempo? Schubert no tenía nada de convencional, su mundo era muy personal». «En cuanto a Liszt —continúa—, creo que ha sido un compositor mal entendido por el virtuosismo que requiere a la hora de interpretar su obra —hay que ser extraordinario—, pero al mismo tiempo eso es lo que no nos deja ver la riqueza musical de sus partituras. Hay gente que lo interpreta muchas veces porque tienen los dedos para ello, pero no la cabeza. Yo mismo, a veces, no tengo la cabeza para muchas cosas», bromea

—Hace un par de meses, en la inauguración de la temporada de la Scala de Milán, leyó una carta, dirigida al Presidente de Italia, en la que pedía mayor apoyo a la cultura en estos tiempos de crisis.

—Los gobiernos tienen que entender que la música es absolutamente necesaria para un porcentaje bastante pequeño de la población, y esto es debido a que no hay educación musical. Si la hubiera, y en las escuelas se estudiara música como se hace con la literatura, la biología, la geografía…, habría un interés númerico mucho más grande, y todo sería menos caro. Pero siempre recortan de la cultura, y lo hacen demasiado tarde, cuando ya es cara. Hay que invertir más dinero en la educación. Hoy en día una persona muy culta puede no tener la mínima relación con la música. Puede saber de todo lo demás, pero no tener ningún contacto con la música ni como ejecutante ni como aficionado.

—La crisis tambien ha afectado a España, y de alguna manera a un proyecto apoyado por usted. El PP de Andalucía ha anunciado que si gana las próximas elecciones cerrará la Fundación Barenboim-Said.

—Yo no he cobrado nunca una peseta de esta fundación, por lo que no es nada personal. Así que si deciden que quieren hacer eso van a cerrar una fundación que se ocupa actualmente de proyectos en Andalucía, pero también de la educación musical tanto en Palestina como en Israel. Es una decisión que va mucho más allá. Es una cuestión que no tiene que ver conmigo, sino con la relación de la institución con ese lugar de España. Hasta ahora todos los gobiernos españoles ha dado prioridad a todo lo que tiene que ver con Oriente Medio, tanto Israel como Palestina. Lo que yo hago es un proyecto humano para mejorar la calidad de vida y educar musicalmente a jóvenes. Ese tema está más relacionado con la política de alto nivel.

—Mientras este proyecto es cuestionado en España, está previsto abrir el Instituto Barenboim-Said en Berlín, que se instalará en la propia Staastoper, de la que es usted director musical, y cuya rehabilitación está llevando a cabo Frank Ghery.

—Este instituto surgió cuando el Gobierno de la ciudad de Berlín me dio espacio para hacer un progama musical que tuviera que ver con jóvenes palestinos y alemanes,y en la que por supuesto impartirán clases los profesores de la Staatskapelle. Hace dos años el Gobierno federal nos dio fondos, pero tenemos que conseguir el dinero necesario para renovar todo el teatro, algo que llevará tres años.

—¿Está previsto que el West Eastern Divan cambie su sede de Pilas, en Sevilla, por Berlín en el futuro?

—El Divan se quedará en España mientras España lo quiera. Un país que se eligió por razones históricas. Por ser el único donde convivieron en paz las tres religiones. Por mi parte nunca sacaré al Divan de España, porque la razón de estar ahí es muy importante para todos nosotros, para los musulmanes, para los judíos y para Andalucía.

—Tras la dimisión de Mubarak como presidente de Egipto, usted ha hecho unas declaraciones muy duras contra Estados Unidos…

—Sólo he dicho que Estados Unidos también tenía que reconocer que todos somos responsables de haber mantenido a Mubarak sabiendo lo que era y qué defendía para su propio pueblo. Fue mantenido en el gobierno por intereses del resto del mundo, que a largo plazo no eran justos.

—Mientras muchos países transmitían su alegría por la caída del presidente egipcio, Israel ha guardado silencio, ¿cómo se siente ante esto?

—Siento mucha tristeza, porque era el momento de tomar una iniciativa y de demostrar que Israel quiere ser parte de la familia de Oriente Medio. Y cuando se habla de la seguridad de Israel, la única seguridad es justamente ser aceptado por todos los países de la región como uno de ellos. Y este era el momento para tender la mano. Vamos a ver cómo reaccionan ahora. No me hago ilusiones. No sé que pasará en el futuro. En mi opinión, el Gobierno israelí tenía que haber transmitido su buena voluntad y generosidad, y haber utilizado esta ocasión para adelantar la solución de todos los problemas con todos los países árabes, los palestinos y los demás.

—¿Es optimista sobre el futuro en Oriente Medio?

—En lenguaje diplomático, soy optimista pero con cuidado. Para mí, lo más extraordinario de todo lo que ha sucedido es que en Egipto ha habido una revolución desencadenada realmente por un pueblo que quiere vivir de otra forma. Sin que le digan lo que tiene hacer. Ha sido un movimiento popular en el más amplio sentido de la palabra. Y eso es extraordinario ahora que tenemos medios como internet. Esto ha sido un paso muy importante. Ahora hay que ver cómo se resuelve todo eso.