El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán y otras autoridades durante la primera visita guiada a los 44 bienes que llegaron del museo diocesano de Lleida al Monasterio de Sijena - Efe / Vídeo: El Monasterio de Sijena luce su tesoro artístico

Tres cuartas partes de las piezas de Sijena hurtadas por Cataluña necesitan ser restauradas

Los recursos de la Generalitat ante el Supremo impiden a Aragón intervenir en estas obras de arte, un año después de recuperarlas

ZaragozaActualizado:

La mayoría de las piezas que componen el tesoro artístico de Sijena necesitan ser restauradas, dado el precario estado de conservación con el que llegaron a Aragón tras varias décadas en Cataluña. «Al menos el setenta y cinco por ciento de la colección tiene que ser restaurada», han indicado a ABC expertos del cuerpo de conservadores de patrimonio cultural del Gobierno aragonés.

El estado que presenta la inmensa mayoría de estas piezas tumba uno de los argumentos más insistentemente repetidos durante el litigio por el lado catalán: que habían garantizado la adecuada conservación de esas obras de arte, que las habían preservado y que dudaban que Aragón estuviera en condiciones de procurarle a ese legado artístico el mismo nivel de protección. El Museo de Lérida incluso llegó a reclamar 358.000 euros por los gastos de «conservación» de esas obras de arte.

El regreso

El conocido como tesoro artístico de Sijena lo componen 97 piezas -alguna de ellas de carácter múltiple, como es el caso de las valiosas colecciones documentales-. De esas 97, dos están en paradero desconocido; las autoridades catalanas reconocieron no saber dónde están. Las otras 95 regresaron a Aragón en dos tandas, después de reiterados desacatos, del incumplimiento de órdenes judiciales de devolución que fueron ignoradas sistemáticamente por las autoridades catalanas. Una primera tanda llegó desde el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña), en Barcelona, el 27 de julio de 2016. Y la otra tanda, con 44 obras, llegó desde el Museo de Lérida el 11 de diciembre del año pasado -fue necesaria la intervención de la Polícia Judicial, ante la persistente negativa del Museo, controlado por la Generalitat y participado por el Obispado de Lérida, entre otras instituciones-.

Aragón logró recuperar estas piezas gracias a las sentencias judiciales que reconocieron como ilícita la supuesta compraventa con la que, según la Generalitat, había adquirido esta colección artística en varias fases, en los años 1983, 1992 y 1994. La sentencia de primera instancia fue ratificada por la Audiencia de Huesca a finales del año pasado. Y la Justicia aceptó que, ante esos fallos que daban la razón a Aragón, procedía la ejecución provisional de las sentencias y, por tanto, que esas piezas debían regresar a su emplazamiento original, el histórico Monasterio de Sijena (Huesca).

Batalla legal

Pero, veinte años después de que Villanueva de Sijena empezara su batalla legal para recuperar estas obras de arte, el litigio aún no está resuelto. La Generalitat de Cataluña interpuso dos recursos ante el Tribunal Supremo, sobre los que aún no hay fallo. Hasta que llegue la decisión del Supremo, Aragón no puede dar por definitivamente reconocido su título de propiedad sobre el arte de Sijena, lo que, «por prudencia jurídica», le frena a la hora de emprender la restauración que necesitan esas obras de arte, en algunos casos de forma muy urgente, según han indicado las mismas fuentes.

El problema no es solo el estado de conservación que presenta la mayor parte de la colección, sino la nula información facilitada por los museos catalanes sobre si intervinieron en algunas de esas piezas y en qué consistieron los trabajos. «Es una información que no nos han facilitado pese a que en su momento se la pedimos, lo que nos hace ir a ciegas al respecto y, cuando se puedan acometer trabajos de restauración, se alargarán más porque habrá que llevar a cabo unas tareas previas más laboriosas para analizar las piezas» y realizar un diagnóstico desde cero antes de decidir cómo intervenir en cada caso, según han indicado los expertos aragoneses.

Mientras tanto, lo que se ha hecho es garantizar la «conservación preventiva» de toda la colección. Se salvaguarda en una zona de los antiguos dormitorios comunales del Monasterio de Sijena, una zona que ha sido acondicionada como museo, dotada de unas condiciones permanentemente controladas de iluminación, temperatura, climatización y humedad.

Preocupación

Entre las piezas que más preocupan por su estado de conservación destaca la colección de lienzos del siglo XVIII y los fragmentos de los retablos de alabastro que regresaron desde el Museo de Lérida hace un año. Los lienzos «están en muy mal estado de conservación» por su deterioro natural con el paso del tiempo y la ausencia total de restauraciones, han indicado las mismas fuentes. Los siete fragmentos de alabastro, pertenecientes a retablos de gran valor artístico, del siglo XVI, están en un estado muy preocupante. Sufrieron de lleno el incendio y expolio del que fue víctima el Monasterio de Sijena en las primeras fechas de la Guerra Civil, a manos de una columna anarquista enviada desde Barcelona, y tampoco han sido restaurados. Presentan suciedad, polvo, roturas y grietas. En las décadas que han estado en Cataluña se limitaron a almacenarlos.

Otra de las partes del tesoro de Sijena que necesita una restauración en profundidad es su valioso fondo documental, una «enorme colección que constituye una de las partes más interesantes de los bienes de Sijena». En particular, ciento cuarenta y siete pergaminos de entre los años 1200 y 1549. A falta de tener vía libre para acometer su restauración, las autoridades aragonesas ya han procedido a salvaguardar su contenido con una digitalización completa que se llevó a cabo el pasado verano.