El Dolmen de Guadalperal
El Dolmen de Guadalperal - Raíces de Peraleda

La nueva amenaza al Dolmen de Guadalperal

La avalancha de curiosos y la falta de vigilancia del monumento megalítico obliga a los vecinos de Peraleda de la Mata a desaconsejar las visitas

Actualizado:

Los vecinos de Peraleda de la Mata (Cáceres), que hace dos semanas descubrieron que la sequía había dejado al descubierto el Dolmen de Guadalperal y pidieron el rescate de este monumento megalítico del pantano de Valdecañas, vuelven ahora a dar la voz de alarma ante la «avalancha de visitantes que no para de aumentar».

La asociación cultural Raíces de Peraleda ha solicitado a las autoridades que organicen de algún modo «este caos» y se protejan las piedras. «No hay vigilancia in situ y nadie puede controlar lo que hacen las decenas de personas que suele haber en el lugar», denuncian. Hasta el momento, la mayor parte de los desperfectos de los que les han avisado -«menhires pequeños tirados encima de la muralla o caídos al suelo»- se encontraban así antes de su primera visita, «pero parece haber algún otro de reciente aparición y sin vigilancia nadie puede evitar que puedan producirse más».

Grabado en el dolmen
Grabado en el dolmen - Raíces de Peraleda

El monumento funerario, descubierto en 1925 por el sacerdote y arqueólogo alemán Hugo Obermaier, está formado por 140 piedras y data de entre el III y el II milenio a.C. En su menhir central, han descubierto que uno de sus grabados representa el curso del río Tajo a su paso por la zona. «Es probablemente el mapa físico más antiguo del mundo (hay algunos más antiguos pero no muestran elementos comprobables, sino rutas, poblados o cosas así, y de modo muy esquemático, no realista, éste sí)», afirma Ángel Castaño, presidente de Raíces de Peraleda.

Ante las «muestras claras de degradación» del Dolmen de Guadalperal a causa del agua, que ha deteriorado las piedras, erosionando su superficie y agrietándolas, los vecinos lanzaron la voz de alarma para que fuera rescatado «antes de que las aguas lo cubran de nuevo», algo que prevén que ocurra a mediados de septiembre. «Si no se actúa con urgencia habremos perdido esta oportunidad única», aseguraban desde la asociación, que ya ha recogido más de 17.000 firmas de apoyo en Change.org.

La alerta pronto saltó a los medios de comunicación y la noticia se hizo tan viral que atrajo a multitud de curiosos. Tantos, que ahora Peraleda de la Mata está desbordado. El dolmen se encuentra en el término municipal de El Gordo, pero se accede por este pueblo, «demasiado pequeño para poder manejar una situación así», explican sus vecinos en una nota.

A Raíces de Peraleda le preocupa la seguridad de los visitantes «pues sin información ni control se meten y saltan por donde les parece, creando serios confictos con los dueños de las fincas privadas que, con toda justicia, están indignados y se ven en ocasiones gravemente perjudicados». Además, el fuerte calor «está también provocando numerosos percances por agotamiento y golpes de calor», continúan, ya que es necesario andar unas dos horas a pleno sol (y otras dos de vuelta) por la abrupta orilla del pantano hasta llegar allí y mucha gente no va preparada ni equipada para ello.

La asociación ha notificado la situación a las autoridades competentes para que «se hagan cargo inmediatamente de organizar este caos antes de que tengamos que lamentar víctimas humanas, físicas o patrimoniales».

Hasta que se haga algo al respecto, desde Raíces de Peraleda desaconsejan «totalmente» las visitas al dolmen «por motivos de seguridad».

En los últimos días, el nivel del pantano está subiendo rápidamente. «Es ya muy probable que sea demasiado tarde para su rescate», se lamenta la asociación, que insiste en salvar el dolmen antes de que el agua y el tiempo acabe por destruir el monumento. Las piedras «no aguantarán varias décadas más», sostiene.

También se acorta el plazo para contemplarlo antes de que lo engullan por completo las aguas. De ahí el clamor que las visitas se organicen «de algún modo seguro para todos».