Margallo: «El Cervantes tiene padre y madre, pero pertenece a Exteriores»
José Manuel García-Margallo (izquierda) y José Ignacio Wert escoltan a García de la Concha en el Cervantes - jaime garcía
TOMA DE POSESIÓN EN EL INSTITUTO CERVANTES

Margallo: «El Cervantes tiene padre y madre, pero pertenece a Exteriores»

Ministros y exministros, todos los exdirectores del Cervantes, académicos, historiadores y políticos de todos los signos arropan a Víctor García de la Concha en el arranque de su singladura al mando del buque insignia del español: el Instituto Cervantes

antonio astorga
madrid Actualizado:

Diplomático, medio en broma medio en serio, contundente, explícito, tajante, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha marcado su territorio en la toma de posesión de Víctor García de la Concha como nuevo director del Instituto Cervantes. «Esta casa [por el Cervantes] tiene padre y madre, y eso tiene sus ventajas y sus desventajas, pero la ley de su fundación lo dice claramente: que depende de Exteriores», sentenció, y la carcajada se extendió por todo el edificio cervantino. Continúa, pues, la pugna por el control de la nave cervantina que enfrenta desde tiempo inmemorial a los Ministerios de Cultura y de Exteriores. Risas y runrún entre los numerosos asistentes a la ceremonia de la sinfonía cervantina en la sede del Instituto, calle Alcalá arriba calle Alcalá abajo, en la primera singladura de Víctor García de la Concha como nuevo director de la gran nave del idioma.

Han arropado al catedrático, filólogo y ensayista los seis exdirectores cervantinos perfectamente alineados: Carmen Caffarel, de rojo y negro en primer lugar; a renglón seguido el primero de los directores que tuvo el Cervantes, Nicolás Sánchez Albornoz, a continuación el Marqués de Tamarón, le seguía Fernando R. Lafuente, a su izquierda Jon Juaristi, y cerraba la fila Cesar Antonio Molina. Detrás de ellos, los ministros de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo; y de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, escoltado por el secretario de Estado de Cultura José María Lasalle; difuminados entre bambalinas la exministra Carmen Alborch; el expresidente de Castilla y León Juan José Lucas; y muy a lo lejos del meollo idiomático, como queriendo pasar desapercibido, el exministro y ex secretario general de la OTAN Javier Solana. Y los académicos, que eran legión, comandados por su director, José Manuel Blecua, y junto a él Carmen Iglesias, Arturo Pérez-Reverte, José Manuel Sánchez Ron, José Antonio Pascual, Gregorio Salvador... Historiadores como Fernando García de Cortázar; el exrector de la UIMP, José Luis García Delgado; el diputado Miguel Ángel Cortés... Innúmeras personalidades de todos los ámbitos.

Carmen Caffarel, que cesa en su cargo como directora del Instituto Cervantes, felicitó al nuevo director del Cervantes, Víctor García de la Concha, y le deseó «tantos éxitos y gratos recuerdos como yo me llevo en el corazón».

El evangelio del español

Las primeras palabras de García de la Concha fueron de «gratitud» al Gobierno por la confianza que en él ha depositado para dirigir el Cervantes, después de que Mario Vargas Llosa declinara hacerse cargo del Instituto. Veinte años después de la creación del buque insignia del español, tras décadas de peregrinar por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Alcalá, Palacio de la Trinidad... el Cervantes se ha extendido por el universo mundo hasta contar hoy con setenta y siete centros en cuarenta y cuatro países, a los que se suman un centenar y medio de centros asociados y las aulas virtuales que multiplican su difusión, destacó García de la Concha.

Recordó el académico y exdirector de la Española cómo, a poco de emprender su andadura, invitó la Real Academia al primer director del Cervantes, Nicolás Sánchez Albornoz, a explicar ante el Pleno académico los objetivos y propósitos de la nueva institución. La excepcional invitación -solo el Rey tradicionalmente tiene acceso a la Sala de plenos- evidenciaba el interés con el que la Academia acogía la iniciativa. «Con el ingenio que le caracterizaba -evocó García de la Concha-, Fernando Lázaro Carreter resumió al final: "Está claro, los académicos somos los padres conciliares y el Cervantes formará y enviará a todo el mundo misioneros que enseñarán el evangelio del español". Un envagelio que tiene una marca, Cervantes, y que en palabras de García de la Concha está a la altura de la que para el alemán supone el Goethe Institut o para el francés la Alliance Française.

Quijotes misioneros

Si Lázaro Carreter hablaba de misioneros, el nuevo director del Instituto Cervantes cree «más acorde y exacto» hacerlo de «Quijotes»: «Cervantes murió con el sueño no logrado de ir a las Indias, pero el Quijote llegó pronto a América, en un viaje de locos, entre los libros de los conquistadores, para convertirse allí en el verdadero evangelio de la Lengua de España, que allí se haría americana y universal. Muy pronto el Inca Garcilaso saludaba a indios, mestizos y criollos en esa lengua que aquí había sido de judíos, moros y cristianos y que allí se hacía de negros, mestizos, paganos, heterodoxos y bastardos».

Entre los objetivos que se ha trazado, Víctor García de la Concha quiere que el Cervantes sea sentido en América como algo propio, trabajará para reforzar la acción del español en Estados Unidos, Brasil, China, India, Corea, Japón y afrontará el reto apremiante del espacio digital. Y todo ello desde la austeridad: «El Cervantes ha nacido y crecido en austeridad. Algún día, y más pronto que tarde, habremos de replantearnos en serio la imprescindible necesidad de dotar con más medios a la política lingüística y cultural. Pero avanzaremos mucho si nos organizamos mejor, si evitamos duplicidades y buscamos fusiones que produzcan sinergias».