Nicoletta, con Pavarotti y la hija de ambos, Alice, el día de su boda, en noviembre de 2003
Nicoletta, con Pavarotti y la hija de ambos, Alice, el día de su boda, en noviembre de 2003 - abc

Nicoletta Mantovani: «Pavarotti me enseñó a enfrentarme a las críticas»

La viuda del tenor visitó ayer Madrid para presentar un recopilatorio -que incluye una grabación inédita- que celebra los 50 años de su debut internacional

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Nicoletta Mantovani conoció a Luciano Pavarotti en 1993, cuando tenía 23 años y el tenor 58. Fue en una carrera de caballos, a las que él era muy aficionado. Ella iba buscando trabajo, y salió de allí convertida en su nueva secretaria. Una relación profesional que se transformó en sentimental y que en 1996 acabó con el primer matrimonio de tenor, del que habían nacido tres hijas. «Uno no se enamora si ya está enamorado», se ha defendido siempre Mantovani.

En 2003, con una niña de pocos meses en los brazos, Alice, Nicoletta y Luciano se casaban. Un enlace que se prolongó hasta la muerte del tenor, en septiembre de 2007, aunque la relación duró un total de catorce años:«Que fueron como 30, porque estabamos juntos las 24 horas», aseguraba ayer Mantovani en Madrid, donde acaba de presentar un doble disco recopilatorio con medio centenar de canciones y arias que dibujan «una personalidad tan especial como la de mi marido que luchó para devolver la ópera a la calle». Con él, el sello Decca ha querido celebrar los 50 años del debut internacional de Pavarotti –en el Covent Garden, en 1963–, y el medio siglo vinculado a esa casa de discos.

«La herencia de Pavarotti estaría valorada en 300 millones de euros»

El recopilatorio incluye también la recuperación de una grabación inédita del aria «Che gelida manina» de «La Bohème», correspondiente a su primera actuación pública, en 1961. Una casete encontrada tras rebuscar en los archivos propiedad de la Fundación Luciano Pavarotti, creada por Mantovani tras la muerte del tenor. Criticada ferozmente antes y después de su fallecimiento, la joven viuda gestiona desde entonces gran parte de una herencia que ascendería, según algunas fuentes, a unos 300 millones de euros, y que incluye propiedades en Nueva York, Montecarlo y la localidad natal del tenor, Módena. Según la ley italiana, a Mantovani le correspondió el 25% de la herencia, otro 50% se dividió entre las cuatro hijas, y el 25% restante fue resuelto en los tribunales, aunque nunca ha trascendido el resultado.

Veto al libro de su asistente

Veinte años después de aquel primer encuentro, Mantovani sabe cómo torear las críticas sin borrar la sonrisa. «Las enseñanzas de Pavarotti me ayudaron a superar su pérdida. Ha habido ataques pero también hay que entender que cada persona expresa en un momento de caos el dolor como puede. Como decía Luciano, tú sabes lo que haces y lo que sientes, y hay que ser fuerte. Me enseñó a quedarme con las cosas positivas de las críticas, y a ignorar las negativas».

«No me parecía bien qeu alguien hablase de su alma para ganar dinero»

Como otras viudas, cuida con celo –excesivo para algunos– la memoria de su esposo, evitando la publicación de biografías que desvelen aspectos demasiado personales. Así decidió vetar la publicación de un libro escrito por quien fuera asistente del tenor durante 16 años, Edwin Tinoco Silva. «Si se hubiese tratado de un libro sobre su trayectoria artística no me hubiera importado pero hablaba sobre su vida y sus pensamientos más íntimos. No me parecía adecuado que una tercera persona que no le conocía tan bien hablase de su alma para ganar dinero».