Recreación histórica con varios caballeros medievales - ABC / Así fue la defensa templaria en Tierra Santa durante la última cruzada cristiana

Sexo y muertes violentas: La terrible historia grabada en los huesos de los cruzados

Científicos han secuenciado el material genético de nueve soldados caídos en combate en Sidón, la actual Líbano, en el siglo XIII. Los restos muestran que entre ellos había europeos y que los cruzados tuvieron hijos con gente de Oriente Medio

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Entre los siglos XI y XIII los cruzados levantaron un reino cristiano en Tierra Santa desde el cual hicieron la guerra contra estados generalmente más poderosos y habitados. Su pequeño dominio, rodeado por enemigos y por el mar Mediterráneo, siempre estuvo en una posición muy precaria. Dependió de las órdenes de caballería y, en gran medida, del trasiego de peregrinos, caudales y expedicionarios desde Europa. Pero incluso así sufrieron la devastación de las enfermedades, la guerra y su escasa población. El reino fue languideciendo paulatinamente hasta que, finalmente, los europeos fueron expulsados en el año 1291, con la caída de su último enclave, San Juan de Acre. En los anales quedaron grabadas para siempre batallas como la de los cuernos de Hattin, impresionantes asedios, como el de Antioquía, o la triste y sobrecogedora decadencia del Imperio Bizantino. Todo ello marcó el destino de Oriente Medio y el de Europa.

El ADN no ha podido decirnos mucho sobre qué ocurrió entonces. Fundamentalmente porque el clima de Oriente Medio es tan cálido, que el material genético de los huesos se degrada allí demasiado. Sin embargo, en los últimos años, los avances en secuenciación y extracción de material genético están permitiendo a los investigadores llevar a cabo cada vez más estudios sobre ADN antiguo, de épocas históricas, para aportar una nueva fuente de información con la que comprender nuestro pasado. Incluso en climas tan cálidos como estos.

Cadáveres de cruzados apilados en una fosa en Sidón, Líbano
Cadáveres de cruzados apilados en una fosa en Sidón, Líbano - Claude Doumet-Serhal

Este jueves, un estudio publicado en The Amerian Journal of Human Genetics ha mostrado los resultados obtenidos al analizar el material genético de 25 cruzados enterrados en las proximidades de Sidón,un poderoso bastión de los europeos en el actual Líbano. Los científicos querían saber por qué no hay rastro de los europeos en el material genético de los libaneses actuales: parece que el legado de los cruzados, que llegaron en números de cientos de miles a Tierra Santa, hubiera sido borrado de las páginas de la Historia.

Los autores del actual estudio, investigadores en el Instituto Wellcome Sanger (Reino Unido), han averiguado que estos cruzados provenían de Europa, de lugares como la actual España o Cerdeña, pero que, en algunos casos, eran fruto de la mezcla con pobladores locales de Oriente Próximo. Esto subraya que estos soldados eran genéticamente diversos y que estaban mezclados con la población local, aunque su bagaje genético desapareció en pocas generaciones.

«Sabemos que Ricardo Corazón de León luchó en las cruzadas, pero no sabemos mucho sobre los soldados corrientes que vivieron y murieron ahí», ha dicho en un comunicado Chris Tyler-Smith, autor senior del artículo y científico en el Instituto Wellcome Sanger. «Pero estas muestras antiguas nos dan pistas sobre esto».

Caídos en batalla

Los científicos han examinados los restos de 25 personas enterradas en una fosa en las proximidades de Sidón, que fueron halladas hace pocos años. El carbono 14, unas hebillas y una moneda, entre otros indicios, permitieron situarlos en torno al siglo XIII. Las lesiones halladas en huesos largos y cráneos revelaron que cayeron en batalla, y que sus cuerpos fueron amontonados y quemados. En las proximidades se encontró una cabeza separada del torso, que probablemente fue catapultada por el enemigo.

Esto encaja con la historia del enclave. Sidón fue conquistada por el rey Balduino I de Jerusalén en el año 1110. Fue recuperada por Saladino en 1187 y vuelta a conquistar por los cruzados en el 1197. Desde entonces, Sidón se convirtió en una importante fortaleza cristiana hasta su destrucción en el 1249, por los sarracenos. Ya en 1260, fue arrasada de nuevo, en esta ocasión por los mongoles.

Cadáveres de cruzados apilados en una fosa en Sidón, Líbano
Cadáveres de cruzados apilados en una fosa en Sidón, Líbano - Claude Doumet-Serhal

Los análisis genéticos de nueve de estos individuos han revelado que, efectivamente, estos hombres eran cruzados y que tenían orígenes diversos: uno venía de España, otro de Cerdeña y cuatro de Oriente Próximo. Otros dos eran descendientes de cruzados y personas originarias de Oriente Próximo.

«Nuestros hallazgos nos dan una visión sin precedentes de los orígenes de las personas que lucharon en el ejército cruzado. No eran solo europeos», ha dicho Marc Haber, el primer autor del estudio. «Esta excepcional diversidad genética puede verse en Oriente Próximo durante la Edad Media, con europeos, orientales y personas de ascendencia mezclada luchando en las cruzadas y viviendo y muriendo codo con codo».

Desaparecidos sin dejar rastro

Pero las Cruzadas fueron excepcionales. Al contrario de lo que ocurrió con otros grandes movimientos de población, como el de los mongoles en Asia o el de los españoles en América del Sur, la genética de los cruzados no dejó una huella reseñable en la actualidad. Con su derrota militar, sencillamente se esfumaron.

«Los cruzados viajaron a Oriente Próximo y mantuvieron relaciones con la población local. Después, sus hijos se unieron a su causa», ha dicho Haber. «Sin embargo, cuando la guerra acabó, la generación mezclada se volvió a casar con los pobladores locales y las huellas genéticas de los cruzados desaparecieron rápidamente».

De hecho, los científicos averiguaron que la población actual de Líbano se parece considerablemente a la romana, como si no hubiera tenido lugar ningún importante movimiento de población entre ambos momentos. «Podríamos pensar que nada pasó entre el periodo romano y la actualidad, y podríamos perdernos el hecho de que durante cierto tiempo la población de Líbano incluyó a europeos», ha dicho Haber.

Por ello, según estos investigadores, el ADN de poblaciones actuales puede estar ocultando eventos pasados pobremente grabados en el registro histórico. De ahí la importancia de analizar el ADN antiguo en busca de lo desconocido: «Nuestros hallazgos sugieren que merece la pena buscar en el ADN antiguo incluso en periodos en los que parece que no ocurrió mucho a nivel genético», según Tyler Smith.

Todo esto ha sido fruto de un avance tecnológico sin precedentes que ha permitido examinar el ADN de restos quemados y sometidos durante siglos a un clima muy cálido. «Durante mucho tiempo ha habido mucho interés por la genética de esta región, porque está en una posición estratégica, con mucha historia y muchas migraciones», ha dicho Haber . «Pero los trabajos previos se han centrado en las poblaciones actuales, en parte porque recuperar el ADN antiguo de estos climas es muy difícil. Nuestro éxito, sin embargo, muestra que estudiar muestras en estas condiciones es posible gracias a los avances en la extracción del ADN y de la secuenciación». Según los autores del estudio, este logro no habría sido posible hace tan solo cinco años.

Para ello, los investigadores recurrieron al trabajo especializado de expertos en extracción de ADN. Fue necesario trabajar en condiciones ultra-estériles, para evitar la contaminación de las muestras.

A continuación, los autores del trabajo tratarán de hacer estudios similares para cubrir la transición de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro en esta misma región. Además, han confesado tener la esperanza de que este tipo de trabajos se generalicen se conviertan en una aproximación con la que complementar registros históricos fragmentarios o sesgados.