El astronauta estadounidense Scott Kelly, en la Fundación Telefónica, hoy / Vídeo: Scott Kelly predice turismo espacial en 20 meses - MATÍAS NIETO / Vídeo: EP

Scott Kelly: «Volví del espacio 13 milisegundos más joven que mi gemelo»

El ex astronauta ha visitado Madrid para presentar su libro «Resistencia», donde relata cómo fue su misión permanecer un año en el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional

Considera que el objetivo de ir a la Luna de la administración de Trump es «publicidad»

MADRIDActualizado:

El ex astronauta Scott Joseph Kelly (Orange, Nueva Jersey, 21 de febrero de 1964) no parece ser un hombre de muchas palabras. Su gesto serio y concentrado destaca por el azul penetrante de sus ojos y su brillante calva. Dice no sentirse muy cómodo por la notoriedad que ha ganado, pero firma libros y responde preguntas con amabilidad y humildad después de haber sido el hombre escogido por la NASA para pasar un año entero en el espacio. Lo hizo a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés), un laboratorio del tamaño de un campo de fútbol que orbita la Tierra a 28.000 kilómetros por hora. Kelly es además el hermano gemelo de un ex astronauta, Mark Kelly, y, por tanto, ambos son una oportunidad excepcional para que la ciencia investigue los efectos del espacio sobre el cuerpo humano.

Este lunes ha estado en Madrid para presentar «Resistencia» («Endurance», en inglés ), una autobiografía donde narra su aventura de un año. Este estudiante mediocre se convirtió en piloto de caza de la «Navy» y luego logró ponerse a los mandos de los ya desaparecidos transbordadores espaciales. Dice haber aprendido muchas cosas en el espacio. Después de pasar 340 días seguidos en la ISS y de haber recorrido unos 231.498.541 kilómetros, Kelly valora muchas cosas que el resto de los mortales dan por sentadas, como la naturaleza, sentir el agua sobre la piel, ver a gente desconocida o poder descansar su cuerpo en una silla. Por todo esto, Kelly se ha dado cuenta de que la Tierra es frágil y que debe protegerse. Hoy es muy consciente del valor de la empatía y defiende el valor de la curiosidad y el reto como fuerzas capaces de hacer avanzar a la sociedad. Su cuerpo, sin embargo, pagó un peaje: sus músculos se debilitaron, sus huesos se hicieron más frágiles, su ADN sufrió cambios químicos y su circulación se resintió.

«Selfie» de Scott Kelly, a bordo de la ISS
«Selfie» de Scott Kelly, a bordo de la ISS - NASA

¿A qué se dedica ahora?

Ahora mismo me dedico a dar charlas en público. Estoy promocionando «Resistencia» y estoy preparando un par de libros más: uno de fotografías y una versión juvenil del que ahora presentamos. Ha habido algunas pruebas médicas de la NASA, pero son infrecuentes. También estoy en un par de paneles de unas compañías.

¿Se considera famoso?

(Ríe). No me considero famoso. Supongo que soy reconocible. Y para nada me gusta. Hay muchas desventajas en perder la privacidad y a mí no me ha reportado ninguna ventaja que me resulte importante.

Me gustaría imaginar cómo es vivir allí arriba. ¿A qué huele el espacio?

Huele a metal quemado, como si alguien hubiera usado un soplete. Supongo que es el olor de los materiales de la estación espacial que están expuestos al Sol y al vacío.

«El espacio huele a metal quemado»

¿Cómo es hacer tareas sencillas allí?

Hacer cualquier cosa en el espacio es más difícil que en la Tierra. Con excepción de dos cosas: mover cargas pesadas y poner tu cuerpo en posiciones realmente extrañas para trabajar. Por ejemplo, imagina lo que sería conectar tu televisión y poder verla con tu cuerpo en cualquier posición que se te ocurrra...

¿Cómo era su jornada laboral?

Nos levantábamos a las seis de la mañana, leíamos el plan del día y otros informes que nos enviaba «superficie» («ground») por la noche, y luego desayunábamos. A las siete y media teníamos una conferencia. Trabajábamos –haciendo alguno de los 400 experimentos científicos asignados o tareas de mantenimiento– hasta la pausa del almuerzo. Luego hacíamos algo de ejercicio y quizás teníamos una o dos horas para dormir. Trabajábamos después durante unas cuatro horas hasta la conferencia de la noche. La verdad es que es un horario bastante lleno. Y lo hacíamos durante seis días a la semana.

¿Y qué hacía en su tiempo libre?

Hablaba con la familia por videoconferencia, leía mis correos, tomaba fotografías de la Tierra, veía muchas peliculas y series, leía algo y escribía mucho, porque tomaba notas para mi libro.

Retrato oficial de Scott Kelly
Retrato oficial de Scott Kelly - NASA

¿Echaba mucho de menos a sus seres queridos?

Bueno, en realidad conectaba con ellos a diario. Pero sí, es una de las cosas que más se echa de menos: las conexiones humanas, la gente, tus amigos y tu familia.

En el caso en que fuéramos a Marte, ¿sería más difícil lograr esa conexión?

Sí, sería más difícil porque hay un tiempo de retraso de la señal muy importante. Esto haría que una conversación hablada normal entre personas fuera imposible. Solo se podría hablar a través de correo o por mensajes grabados. Es un problema.

«En Marte sería imposible tener una conversación normal con alguien de la Tierra»

¿Qué es lo que más echaba de menos?

Las relaciones personales, la meteorología, la naturaleza... En el espacio no nos duchamos ni bañamos. Usamos una esponja para frotarnos, así que una de las primeras cosas que hice al volver a la Tierra fue saltar a una piscina. También recuerdo que después de tanto tiempo en el espacio, me encantó ver un perro por primera vez. Además, estás todo el día flotando, no importa si estás durmiendo o trabajando, así que se agradece poder sentarte o tumbarte de nuevo.

«Después de tanto tiempo en el espacio me encantó ver a un perro por primera vez»

¿Cuál fue la peor comida que comió en el espacio?

Todo lo que llevaba el nombre teriyaki. Me encanta el teriyaki en la Tierra, pero el espacio tiene algo incompatible con él que hace que sepa fatal.

¿Su misión en el espacio cambió su perspectiva?

Los que pasamos mucho tiempo en el espacio comenzamos a ver las cosas de otra forma. De alguna manera, nos sentimos que somos parte de un todo y comenzamos a pensar que debemos buscar soluciones. Por ejemplo, se aprende mucho sobre la empatía, sobre la forma de hablar con otras personas. Además, allí arriba me sentí más relacionado con el medio ambiente. Solo hay una Tierra y debemos cuidarla: tenemos que detener el cambio climático o tendremos problemas serios. Es evidente que el planeta es muy hermoso, pero hasta allí solo nos llegaban malas noticias.

El astronauta jugando al ping pong con una gran gota de agua
El astronauta jugando al ping pong con una gran gota de agua - NASA
«Los que pasamos mucho tiempo en el espacio nos sentimos parte de un todo»

¿Cuál fue el momento en que pasó más miedo a bordo de la ISS?

Recibí una llamada de emergencia de Houston. Llegué al puesto tan rápido como pude. Tardamos unos 20 minutos en establecer la conexión. Esperé ahí preguntándome qué tipo de emergencia podía ser. Era una llamada de la casa de mi hermano. Mi hija, Samantha, me dijo que Gabby –su cuñada– y Mark –su hermano– habían salido. Y me llamaba porque se sentía sola. Le dije, ¡estoy en el espacio y te sientes sola! ¡Busca a alguien de entre los 7.000 millones de personas de la Tierra! Por cierto, mi hija tenía 21 años (ríe).

También recuerdo que una vez me perdí en la estación durante un paseo espacial. Fue bastante frustrante.

¿Sintió miedo de que la nave recibiera un impacto de algún pedazo de basura espacial?

No diré que tuviera miedo del riesgo, pero sabía que existía. Es un problema serio. Lo más importante que debemos hacer es evitar que la situación empeore. Quizás podamos desarrollar la tecnología para «deorbitar» los restos más adelante.

¿En algún momento prefirió ser su hermano sobre la Tierra?

No. Esa idea nunca cruzó por mi cabeza. Esta misión no contempló la opción de enviarme a mí o a mi hermano. De hecho él no era un astronauta por entonces, y el estudio de los gemelos nunca contempló esta opción.

Los ex astronautas y gemelos Mark y Scott Kelly
Los ex astronautas y gemelos Mark y Scott Kelly - NASA

¿Cómo se siente al ser protagonista de la paradoja de los gemelos de Einstein*?

(Ríe) Creo que es genial, es la auténtica paradoja de los gemelos. Y haz la cuenta. Gracias a eso volví del espacio unos 13 milisegundos más jóven que mi hermano.

*Esta paradoja explica un efecto predicho por la Relatividad, según el cual el tiempo no transcurre igual en la Tierra que en el espacio a causa de la influencia de la velocidad. A causa de esto, el tiempo transcurrió más despacio para Scott que para Mark. Sin embargo, en realidad Mark ya era unos 6 minutos mayor que Scott porque nació antes que él.

¿Está la NASA estudiando sus telómeros –los extremos de los cromosomas, que se van acortando a medida que las células se multiplican y que, por tanto, están relacionados con el envejecimiento–? ¿Qué ocurrió con ellos?

Sí, se alargaron y mejoraron aparentemente cuando estaba en el espacio, pero creo que luego volvieron a su estado normal. La NASA lo está investigando todavía, hay muchos posibles factores implicados.

¿Dónde cree que están los límites físicos y mentales del hombre en el espacio? ¿Hasta cuándo puede sobrevivir ahí arriba?

Diría que depende de lo que se quiera hacer. Si planeas una misión de dos a tres años, debes pensar realmente en que necesitas gravedad artificial. El problema es que hay límites físicos: aun con una buena rehabilitación y un buen programa de ejercicio, no vas a funcionar bien después de pasar tanto tiempo en condiciones de microgravedad. En cuanto al aspecto psicológico no creo que vaya a ser un problema. Quizás si envías una misión de cinco años hasta las lunas de Saturno, y los tripulantes están despiertos todo el rato y tienen mucho tiempo libre, sin ninguna tarea real, va a ser un reto. Estaría un poco preocupado por ello. Pero creo que realmente la mayor limitación que tenemos para vuelos espaciales a largo plazo es la exposición a la radiación. Creo que es un problema que debe ser resuelto. Quizás a través de campos magnéticos se podría solucionar*.

*La radiación es un problema en el espacio allá donde el campo magnético de la Tierra no ejerce su papel protector. Es capaz de provocar graves problemas de salud y los escudos necesario para amortiguarla son muy pesados. Por eso se ha planteado incluso hacer escudos rellenables de agua, extraída por ejemplo de la Luna o Marte, para ponerle freno. Esta tecnología no ha sido desarrollada aún y esto limita muy claramente las futuras misiones espaciales.

«Necesitamos gravedad artificial para misiones espaciales de más de tres años»

A usted le inspiró el libro «Lo que hay que tener», de Tom Wolfe, la historia de los primeros astronautas. ¿Qué es lo que un astronauta o un explorador tiene que tener?

Los astronautas y los exploradores comparten muchas características. Sobre todo la curiosidad, la capacidad de manejar situaciones difíciles y su habilidad para lidiar con la soledad. Me llevé el libro de Shackleton–titulado igual que su libro, «Endurance», Resistencia– que trata sobre la proeza que vivieron en la Antártida. Básicamente, durante ese viaje estuvieron dos años tratando de sobrevivir –después de que su barco quedara atascado en el hielo– así que pensé que si ocurría algo y teníamos problemas, podría leerlo y sentirme mejor al darme cuenta de que ellos lo habían pasado aún peor.

«Astronautas y exploradores comparten la curiosidad, la capacidad de manejar situaciones difíciles y la soledad»

En Marte no habrá gente para asistir astronautas debilitados recién llegados de un largo viaje espacial en microgravedad. ¿Será esto un problema?

Marte está a 200 días de distancia. La tripulación podría estar en la superficie durante un año y volver en otros 200 días. Creo que el asunto de la gravedad no es un problema. Creo que todo el ejercicio que hacemos es suficiente.

Sí, pero recuerde los problemas de salud que tuvo al volver a la Tierra después de la misión de los 340 días...

Sí, pero el viaje hasta Marte solo dura unos 200 días. Creo que es un tiempo suficiente como para que los astronautas puedan ponerse en pie y trabajar. Yo estuve unos 140 días más, casi el doble, y por eso tuve tantos problemas. No lo veo como un problema. Los inconvenientes llegarán cuando queramos viajar durante años y los astronautas lleguen a la superficie de algún lugar con gravedad y no hayan caminado durante mucho tiempo. Ahí sí que necesitaremos pensar en gravedad artificial.

¿Vamos a llegar a Marte en las próximas décadas?

No tengo ni idea. Sé que podríamos, me gustaría que lo hiciéramos, pero es una cuestión más política que científica. Todo depende de que se quiera hacer, de que se proporcionen fondos y de que se brinde apoyo político.

En relación con esto, ¿qué opinión le merece el reciente cambio de política hecho por Donald Trump y que ha llevado a fijar el objetivo en la Luna?

Creo que en un mundo perfecto, ir a la Luna es una buena idea. Hay todo tipo de cosas que puedes hacer en la Luna, todo tipo de tecnologías y procedimientos que puedes probar allí y que serían útiles para ir a Marte. La Luna está a dos días de distancia, tiene la sexta parte de la gravedad y no tiene atmósfera, así que es un sitio magnífico para practicar.

«La propuesta de Trump de ir a la Luna no es seria. Es simplemente un anuncio, mera publicidad»

El problema llega cuando, como presidente, y esto lo han hecho muchos presidentes, cambias tu visión y tu política. Esto supone un desperdicio de dinero. Porque cuando esto ocurre, el trabajo de muchos deja de importar. Además, en el caso de esta administración, a la vez que pone este objetivo, la NASA ve recortados sus fondos y la agencia no ha tenido administrador general durante un año entero. El hecho de que no sea una prioridad que haya alguien al frente de la NASA no es una buena señal. Creo que la propuesta de ir a la Luna no es seria. Es simplemente un anuncio, mera publicidad.

Quizás el sector privado puede marcar la diferencia.

Sí, es cierto. Muchas empresas van a trabajar en asociación con la NASA.

¿Cree que podremos llegar a perder vidas en el camino a Marte?

Ya hemos perdido vidas. Las tripulaciones del «Columbia», del «Challenger», del programa «Apollo», los astronautas rusos muertos... Todo esto está relacionado. Espero que no, pero podría pasar de nuevo. La NASA hace un trabajo realmente bueno y reduce al mínimo posible los riesgos cuando lanza algo al espacio. Pero cuando te embarcas en un reto realmente complicado, algo puede salir mal y alguien puede morir.

¿Por qué merece la pena invertir tanto dinero en viajar al espacio?

Creo que en primer lugar porque si no fuera por nuestra curiosidad y nuestro afán de exploración seguiríamos viviendo en la selva. Ambas cosas son las que nos han hecho avanzar como sociedad. Los ordenadores, los GPS o las comunicaciones que ahora usamos día a día, mejoraron mucho gracias al programa «Apollo». Y creo que Marte traerá otros avances.

La NASA recibe un presupuesto de miles de millones de dólares al año. Creo que esto merece la pena solo por la cantidad de niños que se sienten inspirados y que quieren estudiar ciencia o matemáticas. NASA es una marca que atrae a los mejores y a los más inteligentes. Yo he estado un total de 520 días en la Estación Espacial Internacional y allí no he visto dinero. Todo el dinero se quedó en la Tierra y pagó a persona muy cualificado para construirla. Creo que esto tiene muchos efectos positivos en la sociedad.

¿Cree que veremos el nacimiento del turismo espacial próximamente?

Sí, y estoy bastante emocionado por eso. Quizás este año o el siguiente comencemos a verlo. Varias compañías con apoyo de inversores lo van a hacer. Será caro y arriesgado, pero más tarde, crucemos los dedos, será más barato, los cohetes serán mejores y los viajes turísticos serán posibles.