Representación de Robert Boyle
Representación de Robert Boyle - Dominio público

Robert Boyle: el químico que puso fin a la superstición de la alquimia

Este pionero del método científico fue el primero en aislar un gas y definir científicamente el término de elemento químico

Actualizado:

Hubo un tiempo que se llegaba al conocimiento de forma lenta a través del ensayo y error, y muchas veces, por accidente. El método científico y la química no existían, tan sólo podíamos hablar de alquimia.

Durante siglos los alquimistas tuvieron a gala mantener en secreto sus hallazgos y, en el caso de que los pusieran por escrito, lo hacían en términos muy complejos para que solamente unos pocos –los iniciados- pudieran acceder a ellos.

En ese universo de ignorancia y ocultismo nació en Irlanda Robert Boyle (1627-1691), en el seno de una familia aristocrática. Tuvo una educación exquisita, como le correspondía al decimocuarto hijo del Conde de Cork. Desde muy joven aprendió a hablar griego, francés y latín, y con ocho años ingresó en el prestigioso colegio de Eton.

El nacimiento de la química

A pesar de que en sus inicios estaba convencido en la posibilidad de transmutación de los metales, Boyle es considerado el padre de la química y, uno de los pioneros del método científico.

Tras una formación académica envidiable por diferentes ciudades europeas se estableció en Oxford y después en Londres, en donde comenzó sus experimentos con los gases, siendo el primero en aislar uno de ellos.

Además, fue el responsable de la definición de un elemento como una sustancia que se podía combinar con otros elementos para formar compuestos y, que no podía ser descompuesto en ninguna otra sustancia más simple.

Algún tiempo después enunció la «Ley de proporcionalidad de los gases», según la cual existe una relación inversa entre la presión y el volumen de un gas, cuando permanece a temperatura constante.

Fue precisamente en sus experimentos en donde adoptó un enfoque diametralmente opuesto al de los alquimistas, publicando abiertamente todos los detalles de su trabajo.

En sus experimentos no daba nada por supuesto y anotaba todos los datos que consideraba relevantes, desde la posición de la Luna, el punto geográfico, la dirección del viento…

Un visionario

Si Boyle pudiera levantar la cabeza estaría encantado con la sociedad que se iba a encontrar, porque muchas de las cosas que el predijo se han cumplido. Entre ellas, por ejemplo, la posibilidad de trasplantar órganos, el empleo de dispositivos que puedan proporcionarnos información sobre la longitud geográfica, el aumento de la esperanza de vida, poder estrenar dientes nuevos, cambiar el color del pelo cano, disponer de analgésicos potentes que puedan paliar el dolor, así como narcóticos que provoquen sueños o fármacos que estimulen la imaginación.

Boyle fue uno de los miembros fundadores de la Royal Society de Londres, y uno de sus miembros más activos, en donde llegó a defender de forma reiterada un curioso tratamiento para curar las cataratas: soplar en los ojos del paciente polvo de heces humanas deshidratas. Menos mal que nadie le hizo caso…

M. Jara
- M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.