Ramón López de Mántaras (derecha) y Samuel Sternberg (centro) durante su intervención
Ramón López de Mántaras (derecha) y Samuel Sternberg (centro) durante su intervención - BBVA

Qué es el «olvido catastrófico», perdición de la inteligencia artificial

BBVA ha presentado su undécima edición del libro OpenMind, titulado «¿Hacía una nueva Ilustración? Una década sorprendente», en el que participan más de 20 autores

MadridActualizado:

¿Puede llegar la inteligencia artificial a pensar como un humano? En opinión de Ramón López de Mántaras, investigador del CSIC y uno de los grandes expertos mundiales en este campo, no. «Podemos entrenarla para hacer algo sorprendentemente bien, pero si ese mismo sistema es entrenado para cualquier otra cosa, se olvida de la primera», explica. Surgen murmullos entre el público justo en el momento en el que habla que ese «talón de aquiles» de la IA que tiene nombre y es un problema muy conocido en su área. Es el llamado «olvido catastrófico», y López de Mántaras lo considera el límite de esta tecnología, a la que muchos temen.

«Yo siempre digo que lo de 'inteligencia' habría que ponerlo entre comillas, porque puede ser un término muy confuso», continúa López de Mántaras en su intervención, durante la presentación del undécimo libro de la colección OpenMind de BBVA, titulado «¿Hacia una nueva Ilustración? Una década trascendente». En él, el investigador es responsable de uno de los 20 autores que se pueden consultar de manera gratuita online. Su artículo habla precisamente de eso, de las luces y sombras de una tecnología que para el experto «aún está en pañales» y de la de debe distinguirse entre «inteligencia específica» -o lo que hacen los actuales programas- e «inteligencia general» -la que poseemos los humanos.

Continúa con su explicación: «Este tipo de sistemas adquieren competencias extremadamente complejas que nos hacen pensar que si son capaces de hacer cosas tan difíciles, podrán hacer cosas que a nosotros nos resultan fáciles o innatas. Puede realizar pruebas mejor que los propios médicos, pero no sabe lo que es la salud ni la medicina ni ninguno de los conceptos básicos detrás de lo que hace, por muy bien que lo haga». Pero, en su opinión, cosas como el contacto físico con el paciente, la tarea de acompañar al enfermo o la empatía humana serán irremplazables. Pero recalca cómo ambas inteligencias se potencian la una a la otra: «El binomio persona-máquina es mejor que los resultados de ambos por separado, sin lugar a dudas». Tecnología y humanidad se complementan.

La biotecnología se abre paso

López de Mántaras estuvo acompañado en el escenario de la Casa del Lector del Matadero en Madrid por el experto en el desarrollo y aplicación de la tecnología de edición genética CRISPR, Samuel H. Sternberg (Universidad de Columbia). Su herramienta es una especie de «tijera molecular» que se muestra como una de las grandes promesas de la medicina personalizada en la que dolencias genéticas o los temibles cánceres pueden ser neutralizados en tan solo una sesión y de manera permanente.

«Hoy, los científicos pueden usar CRISPR para manipular el genoma de maneras apenas imaginables antes: corregir mutaciones genéticas, eliminar secuencias patógenas de ADN, insertar genes terapéuticos, activar o desactivar genes y más. A diferencia de las tecnologías que la precedieron, CRISPR ha democratizado la ingeniería genómica porque es fácil de utilizar y barato», explica Sternberg, que también contribuye con un artículo en la obra colectiva. Tan barato que hoy existen kits de CRISPR por apenas 60 euros que permiten a los estudiantes de biología utilizar esta técnica.

Y no solo se puede utilizar en humanos -donde ya hay pruebas de tratamientos en marcha alrededor del mundo- y en el campo de los estudios científicos, sino que esta herramienta ya se está aplicando en diversas áreas como el control de plagas o la mejora de alimentos. Aún así, Sternberg reconoce que se necesita un «debate internacional con todos los actores implicados» y que no se repitan capítulos como el del triste experimento de las gemelas chinas modificadas con CRISPR que saltó a los titulares de todo el mundo. Con esa vocación de debate abierto nació OpenMind, una iniciativa que, en palabras de Carlos Torres Vila, presidente de BBVA que sirvió como introducción de los dos ponentes clasificó de «comunidad del conocimiento».