El destello del impacto del meteorito en la Luna eclipsada, visto como el punto en la parte superior izquierda
El destello del impacto del meteorito en la Luna eclipsada, visto como el punto en la parte superior izquierda - JM MADIEDO / MIDAS

Un meteorito del tamaño de un lavavajillas chocó contra la Luna durante el eclipse de enero

El impacto, registrado por astrónomos españoles, se produjo a 61.000 km por hora y dejó un cráter de 15 metros de ancho

MadridActualizado:

El pasado 21 de enero se produjo un eclipse total de Luna que tenía varios atractivos para el público en general. El evento coincidía con una superluna, por lo que supuestamente nuestro satélite se vería más grande de lo normal, que además había sido bautizada como de «sangre de lobo» por ciertos presagios que no vienen al caso. Pero durante las observaciones ocurrió algo extraño. Astrónomos españoles detectaron un destello de corta duración, atribuido al impacto de un meteorito contra la superficie lunar. Ahora, los investigadores han publicado un estudio en la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society» en el que dan a conocer nuevos datos sobre la roca. Al parecer, el objeto tenía aproximadamente el tamaño de un lavavajillas, chocó a 61.000 kilómetros por hora y dejó un cráter de 10 a 15 metros de ancho.

Eran cerca de las seis de la madrugada, justo después de que comenzara la fase total del eclipse, cuando el destello apareció en la superficie lunar. Astrónomos aficionados lo identificaron como el choque de un meteorito contra la Luna, lo suficientemente brillante como para ser visto a simple vista. El flash, que duró 0,28 segundos, fue también registrado por dos telescopios que operan desde Sevilla dentro del Sistema de Detección y Análisis de Impactos de la Luna (MIDAS). Se trataba del primer impacto de un meteorito en la Luna filmado durante un eclipse, a pesar de varios de varios intentos anteriores.

«Un pálpito»

«Algo dentro de mí me decía que esta vez sería el momento, tenía un pálpito y preparé los telescopios», señala a ABC José María Madiedo, profesor de la Universidad de Huelva y coautor del estudio, quien se mostró impresionado cuando observó el evento, ya que fue más brillante que la mayoría de los detectados regularmente por MIDAS.

A diferencia de la Tierra, la Luna no tiene atmósfera que la proteja, por lo que incluso pequeñas rocas pueden llegar a su superficie. Dado que estos impactos tienen lugar a enormes velocidades, las rocas se vaporizan instantáneamente en el lugar del impacto, produciendo una columna de escombros en expansión cuyo brillo se puede detectar en nuestro planeta como destellos de corta duración.

Los telescopios MIDAS observaron el impacto del flash en múltiples longitudes de onda (diferentes colores de luz), mejorando el análisis del evento. Madiedo y el también coautor José Luis Ortiz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, concluyen que la roca entrante tenía una masa de 45 kg, medía de 30 a 60 centímetros de ancho (30 si procede de un asteroide y 60, de un cometa) y llegaba a la superficie a 61.000 kilómetros por hora. El sitio de impacto está cerca del cráter Lagrange H, cerca de la porción oeste-suroeste del limbo o borde lunar.

Procedente de un cometa

La energía del impacto fue equivalente a 1,5 toneladas de TNT, suficiente para crear un cráter de hasta 15 metros de ancho, aproximadamente el tamaño de dos autobuses de dos pisos uno seguido de otro. Estiman que los residuos expulsados alcanzaron una temperatura máxima de 5.400º C, aproximadamente la misma que la superficie del Sol. «El material salió volatilizado del suelo y se fue enfriando y solidificando conforme volvía a caer», señala Madiedo. Por probabilidad, es posible que se tratara del fragmento de un cometa, pero no hay evidencia directa.

«Sería imposible reproducir estas colisiones de alta velocidad en un laboratorio en la Tierra. Observar los destellos es una excelente manera de probar nuestras ideas sobre qué sucede exactamente cuando un meteorito choca con la Luna», comenta el investigador.

El equipo pretende continuar monitoreando los impactos de meteoritos en la superficie lunar, especialmente para comprender el riesgo que representan para los futuros astronautas que, según planea la NASA, regresarán a la Luna en la próxima década.