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Matemáticos se quejan de la «injusticia» del sorteo por apellidos en la Administración

A igual nota, se elabora una lista en orden alfabético que los investigadores consideran poco imparcial

MadridActualizado:

No es la primera vez que el gremio de los matemáticos alza la voz para quejarse acerca de los sorteos por apellidos con los que se adjudican algunas plazas cuando los candidatos empatan en puntos. Esta semana han vuelto a emitir un comunicado tachando de «manifiestamente injusta» esta práctica, tal y como señala que el informe de la Comisión de Jóvenes de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). Por ello piden que este método se elimine por completo de las convocatorias públicas.

Hasta ahora, el procedimiento habitual contemplabla que en caso de que la puntuación fuese la misma, se tuviera en cuenta la primera o las dos primeras letras del apellido o por la primera letra de ambos apellidos, realizando una lista de los candidatos en orden alfabético para luego elegir en base a letras al azar. Aunque a primera vista pueda parecer justo, los matemáticos denuncian que «la distribución de apellidos entre los candidatos no resulta uniforme, de manera que la probabilidad de resultar elegido tampoco lo será».

«Aunque la forma de elegir la primera letra de los apellidos se realiza mediante un sorteo aleatorio donde todas las letras de inicio de apellido tienen la misma probabilidad, los apellidos de la población no se organizan de forma aleatoria», afirma Juan Miguel Ribera, de la Comisión de Jóvenes de la RSME. De esta forma, «podemos encontrar muchos apellidos que empiecen por M o S, pero muy pocos que empiecen por W o X. Más aún, el problema se encuentra en la distribución de apellidos dentro de una misma letra de inicio; por ejemplo, si nos fijamos en la letra R, siempre se elegirá antes a alguien que se apellide Ramírez que a alguien que se apellide Rubio». Esto ocurre al seguir un estricto orden alfabético al sortear solo la primera letra del apellido, y tampoco se soluciona sorteando dos letras, como demuestran diferentes estudios realizados.

Casos extremos

Se pueden dar casos extremos en los que determinadas personas tendrían garantizado obtener la plaza y otras no, con independencia del resultado del sorteo. «Por ejemplo, si solo dos personas apellidadas García y Garicano se presentan a una plaza y se realiza un sorteo con las dos primeras letras del apellido, García siempre obtendrá la plaza, sin importar cuáles sean las letras elegidas», añade Ribera.

Desde RSME afirman que incluso si los candidatos fueran extraídos uniformemente al azar de entre la población española, los sorteos serían «sistemáticamente injustos», ya que determinados apellidos tienen probabilidades mucho más altas de salir elegidos. «Es común que, si sale alguna letra anterior a la de tu apellido, no tengas las mismas opciones si empieza por H, y tienes por delante todos los apellidados con F o G, o si empieza por Z, colocándote detrás de los escasos casos que empiezan por W o Y».

Uno de los métodos más utilizados

Los matemáticos critican que pese a sus claras deficiencias, se trata de uno de los métodos de sorteo más empleados y, de hecho, se aplica en la adjudicación de plazas en centros escolares de algunas comunidades autónomas, en la selección de personal de la Administración de la Comunidad Autónoma de Galicia o en la adjudicación de plazas para los Campus Científicos de Verano por parte del Ministerio de Educación y Formación Profesional y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Lejos de garantizar que todos los candidatos con igual puntuación tengan la misma probabilidad de obtener su plaza, «los sorteos por apellido son injustos, por lo que solicitamos a las instituciones que los sustituyan por alternativas para las que hay variantes con implementaciones bastante sencillas» explica la Comisión de Jóvenes, desde la que se recuerda que, «de hecho, existen comunidades en las que ya se utilizan sistemas similares, como es el caso de Cataluña o, muy recientemente, de la Comunidad de Madrid».