Aspecto del rover MASCOT - DLR

Japón posa un rover europeo sobre el asteroide Ryugu

La Agencia Espacial Japonesa (JAXA) ha posado este miércoles el robot de exploración franco-alemán MASCOT. Durante 16 horas, analizará la estructura, la composición y el comportamiento térmico de la superficie de este objeto

G.L.S.
MADRIDActualizado:

La Agencia Espacial Japonesa (JAXA) ha posado este miércoles un robot de exploración europeo sobre la superficie del asteroide 162173 Ryugu, después de que la semana pasada lograra, por primera vez en la historia, aterrizar a la vez dos rover de exploración en un asteroide. Estas operaciones forman parte de la misión de exploración Hayabusa 2, que significa «Halcón», en japonés, y cuya finalidad es estudiar la composición del asteroide, investigar los orígenes del Sistema Solar y probar nuevas tecnologías.

En esta ocasión, la sonda Hayabusa 2, un artefacto del tamaño de una nevera grande y provisto de grandes paneles solares, se aproximó hasta el asteroide Ryugu, que mide alrededor de un kilómetro de largo y que se encuentra a 3.200 millones de kilómetros de la Tierra. Desde una distancia de 50 metros dejó caer muy lentamente un rover de exploración diseñado por Francia y Alemania y de nombre «Mobile Asteroid Surface Scout» o (MASCOT).

Se trata de un robot de exploración más pesado y equipado que los depositados con anterioridad. Tiene unas dimensiones de 29.5 cm × 27.5 cm × 19.5 cm y tiene una masa de 9,6 kilogramos. MASCOT, que ha sido diseñado por el Centro Aerospacial Alemán y por la Agencia Espacial Francesa, transporta un espectrómetro, un magnetómetro, un radiómetro y una cámara.

Con todos esos instrumentos será capaz de analizar la estructura, la composición y el comportamiento térmico de la superficie de Ryugu, así como buscar huellas de magnetismo. Entre sus objetivos científicos fundamentales, está hallar rastro de agua y moléculas orgánicas.

Está previsto que el robot tome medidas en una zona y que luego se desplace a otra segunda localización, aprovechando un sistema que genera inercia en su interior y le permite desplazarse gracias a la escasa gravedad que existe sobre el asteroide. Pasadas unas 16 horas, las baterías se agotarán y MASCOT dejará de funcionar de forma definitiva.

Tal como ha informado Nature.com, las comunicaciones solo podrán mantenerse con el robot durante unas 10 horas. Por el momento, ya ha enviado una primera imagen del asteroide durante el descenso.

Los científicos seleccionaron el hemisferio sur del asteroide porque está parcialmente resguardado del viento solar, lo que podría haber preservado las condiciones iniciales de la superficie del asteroide, y porque hay menos piedras grandes que puedan entorpecerle.

El pulso del asteroide

Tanto el trabajo de MASCOT, como el de los dos anteriores rovers posados sobre Ryugu y de nombre Minerva, son importantes porque permiten hacer mediciones in situ, ya que, literalmente, tocan la superficie de Ryugu. Y también porque permiten probar sistemas de movimiento que podrían ser usados más adelante en misiones a asteroides y en entornos sin gravedad, como naves espaciales en viajes interplanetarios.

A pesar de la escasa publicidad que ha tenido esta misión, tanto desde la JAXA como desde los medios, lo cierto es que no se ha hecho nada comparable hasta ahora. La Hayabusa 2 sigue los pasos de la exitosa Hayabusa 1, que en 2010 logró enviar muestras del asteroide Itokawa a la Tierra. Ambas han sido las primeras naves en tocar físicamente un asteroide.

Además de los tres rovers que ya se han posado, todavía falta por aterrizar el Minerva II-2, cosa que ocurrirá alrededor de julio del año próximo. Este tiene un diámetro de 15 centímetros y una altura de 16 y va equipado con dos cámaras y un termómetro. Será capaz de detectar partículas de polvo flotantes con una luz LED ultravioleta. Además, también tiene capacidad de moverse rebotando.

Aparte de depositar rovers sobre el asteroide, la Hayabusa 2 observará el asteroide desde la distancia con su arsenal de instrumentos: espectrómetros, sensores de temperatura y cámaras. En octubre dispará un impactador cinético, el SCI (de «Small Carry-on Impactor»), de 2,5 kilogramos, un proyectil de cobre cuya función es crear un cráter de unos dos metros de diámetro. Dos semanas después, la sonda volverá para recoger muestras de los materiales levantados.

Está previsto que el año que viene la sonda se acerque a la superficie del asteroide y despliegue un pequeño recolector. Una bala disparada a alta velocidad liberá materiales que serán guardados por la sonda, para luego ser transportados a la Tierra.

En total, los científicos esperan que la Hayabusa 2 recoja tres muestras distintas del asteroide, tanto de la superficie como de la capa ligeramente inferior.

La misión Hayabusa 2 se lanzó en 2014, y se espera que traiga las muestras de vuelta en el año 2020.

El estudio de los asteroides y sus propiedades es fundamental para comprender la historia de formación del Sistema Solar, y quizás incluso la aparición de moléculas que pudieron propiciar la aparición de vida, como el agua y las moléculas orgánicas. Además, estudiar estos objetos podría servir más adelante para usar los asteroides como minas o bien para aprender a desviarlos y evitar un impacto contra la Tierra de terribles consecuencias.