Physalis pruinosa
Physalis pruinosa - Sebastian Soyk

Alquejenje, el fruto silvestre que puede ser la próxima fresa

Científicos utilizan la edición genética para mejorar el cultivo del exótico Physalis y convertirlo en un fruto habitual en nuestras mesas

MadridActualizado:

Quizás ya lo haya probado tras quitar con curiosidad la frágil envoltura que lo rodea como una membrana. Se llama Physalis o alquejenje, parece una canica naranja o un tomate cherry, y ya no se tan raro encontrarla en las fruterías o supermercados. Tiene un característico sabor agridulce que gusta o no, pero no deja indiferente, y se le atribuyen propiedades antioxidantes, diuréticas e incluso laxantes. ¿Nunca se ha llevado uno a la boca? Pues este fruto silvestre poco conocido, nativo de América Central y del Sur, puede convertirse en algo tan común en nuestras mesas como lo son las fresas, los arándanos o las frambuesas. Así lo asegura un equipo del Instituto Médico Howard Hughes (Maryland, EE.UU.), que ha utilizado la edición genética para mejorar rápidamente los rasgos de una de sus variedades (Physalis pruinosa), como el tamaño de la baya, la forma de la planta y la producción de la flor.

Los resultados, descritos en la revista «Nature Plants», muestran que es posible tomar una planta que es prácticamente silvestre y acercarla a la domesticación en cuestión de años. «Creo firmemente que con el enfoque correcto, el Physales podría convertirse en un cultivo principal de bayas», dice Zachary Lippman, uno de los autores del estudio.

Hasta ahora, los productores no se habían fijado demasiado en el alquejenje o tomatillo, cuyo nombre científico proviene del griego phusa, que significa «vejiga», por la extraña forma de sus hojas. Pero Lippman cree que, en realidad, esta frutita resulta muy atractiva porque es tolerante a la sequía y tiene un sabor tentador. «Tienes que probarlo para comprender completamente su complejidad», asegura el investigador, quien describe el fruto como tropical pero agrio, a veces con toques de vainilla.

Physalis pruinosa
Physalis pruinosa- Sebastian Soyk

Esta planta tan decorativa emparentada con el tomate, que precisamente tiene en otoño su mejor momento, pertenece al grupo conocido como cultivos huérfanos, producidos a pequeña escala, regionalmente o para la subsistencia, que rara vez se convierten en una agricultura convencional debido a limitaciones como la baja productividad.

La mejora de estas plantas para la producción a gran escala supone una gran inversión de tiempo y dinero. Según Lippman, puede llevar de una década a miles de años domesticar una cosecha de la naturaleza. Los investigadores y los productores deben descubrir la genética de la planta, sus adaptaciones y cómo cultivarla.

Por ese motivo, pocos cultivos huérfanos se convierten en nombres familiares. La excepción es la quinoa, tan de moda, el grano esponjoso y rico en proteínas que ya es habitual encontrar en los supermercados. Otros como el teff o el caupí permanecen relativamente desconocidos fuera de sus regiones de origen.

Frutos más grandes y flores más prolíficas

Actualmente, los científicos usan la edición del genoma para diseñar rasgos deseables en los principales cultivos como el maíz, la soja y muchos otros. Pero hasta ahora, nadie había usado la técnica para hacer lo mismo en los cultivos huérfanos. Por eso, para preparar el Physales para los estantes de las tiendas, el equipo necesitó abordar algunas de las deficiencias de la planta. Los investigadores emplearon el «corta-pega» genético CRISPR para identificar dónde estaban sus «flaquezas» y, de esta forma, hacer su forma más compacta, sus frutos más grandes y sus flores más prolíficas.

Ese trabajo genético se basó en estudios previos que Lippman y otros ya habían hecho en tomates. Saber qué genes controlan ciertos rasgos del tomate permite a los investigadores encontrar y manipular esos mismos genes en otra fruta remotamente relacionada.

Lippman quiere seguir ajustando los rasgos del alquejenje que han comenzado a mejorar y manipular características adicionales como el color y el sabor. Aún no puede decir exactamente cuándo este fruto mejorada podría llegar al mercado a gran escala, pero espera que su trabajo anime a los investigadores a examinar otros cultivos huérfanos y considerar su potencial para una domesticación rápida.