Recreación del «planeta prohibido» - UNIVERSITY OF WARWICK/MARK GARLICK

Encuentran el «planeta prohibido» que no debería existir

Se encuentra en el llamado «Desierto Neptuniano», una región tan cercana a su estrella en la que, en teoría, no hay mundos como este porque se evaporan

Es más pequeño que Neptuno pero tres veces el tamaño de la Tierra

MadridActualizado:

Desde que en 1995 se encontrara el primer exoplaneta, los astrónomos han hallado cientos de mundos extraños: desde el infierno en el que llueve hierro al « planeta peludo», pasado por el mundo menguante, casi cada día se descubren cuerpos celestes, ya sean enormes o «diminutos», que muchas veces son difíciles de comprender para el conocimiento humano. El último que ha fascinado a la comunidad científica tiene por nombre «el planeta prohibido», ya que se encuentra en una región en la que, en teoría, no debería de estar.

Bautizado formalmente como NGTS-4b, se encuentra a 920 años luz de distancia de la Tierra y tiene tres veces el tamaño de nuestro planeta. Su principal característica es que tiene su propia atmósfera, algo que no debería ocurrir, pues orbita alrededor de su estrella en solo 1,3 días (es decir, está muy cerca de su astro y, por ello, tarda muy poco en rodearlo). Esta en una zona que los científicos denominan «Desierto Neptuniano», un lugar tan próximo a su sol que recibe una irradiación mortal que no permite a los mundos cercanos conservar su atmósfera gaseosa, que se evapora, dejando solo un núcleo rocoso. Sin embargo, el infierno de NGTS-4b, que está a 1.000 grados centígrados, todavía tiene su atmósfera de gas.

«Este planeta debe ser duro; está justo en la zona donde esperábamos que los planetas del tamaño de Neptuno -el «planeta prohibido» tiene un radio solo un 20% más pequeño que nuestro vecino azul- no pudieran sobrevivir», afirma Richard West, del Departamento de Física de la Universidad de Warwick y principal autor del estudio sobre esta «rara avis» cósmica en la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society». «Ahora estamos rastreando datos para ver si podemos ver más planetas en el Desierto de Neptuno, porque tal vez el desierto sea más verde de lo que se pensaba», señala.

Planeta en migración o con un denso núcleo

Según la investigación, este mundo está siendo bombardeado por rayos X y fotones ultravioleta extremos, y los autores calculan que podría estar perdiendo alrededor de 10.000 toneladas de su atmósfera cada segundo. Además, su estrella está en un momento álgido de actividad, lo que suma aún más enigmas a cómo pudo sobrevivir. Una hipótesis es que el planeta haya migrado «recientemente» (hace menos de un millón de años) hacia el interior. O puede que tenga un núcleo tan denso que su gravedad haya podido retener la atmósfera con éxito a pesar del poder de su estrella.

El equipo encontró este cuerpo «prohibido» (bautizado así en honor a la película de ciencia ficción dirigida por Fred M. Wilcox en 1956, «Forbidden planet») gracias a la técnica de tránsito, en la que la luz de la estrella se atenúa ligeramente por el planeta que pasa frente a ella (algo parecido a lo que pasa cuando pasamos la mano por delante de un gran foco). Generalmente, los observatorios terrestres pueden detectar planetas en tránsito que atenúan la luz de su estrella en más de un 1%, por lo que son relativamente cercanos y grandes. Pero la encuesta de tránsito de próxima generación (NGTS, por sus siglas en inglés) que ha usado este grupo fue capaz de detectar una atenuación muy por debajo.

«Es verdaderamente sorprendente que encontráramos un planeta en tránsito a través de una atenuación de estrellas con menos del 0,2%. Esto nunca se había hecho antes con telescopios en tierra, y fue fantástico encontrarlo después de trabajar en este proyecto durante un año», afirma West. El programa NGTS se encuentra en el Observatorio Paranal del Observatorio Europeo Austral en el corazón del desierto de Atacama, Chile. Es una colaboración entre las universidades británicas Warwick, Leicester, Cambridge y la Universidad de Belfast de Queen, junto con el Observatoire de Genève, DLR Berlin y la Universidad de Chile.