Algunas cucarachas son capaces de alimentarse de los residuos generados por el hombre, pero la mayoría vive en el medio natural
Algunas cucarachas son capaces de alimentarse de los residuos generados por el hombre, pero la mayoría vive en el medio natural - ABC

Chernobyl¿Sobreviviría una cucaracha a un apocalipsis nuclear?

Se suele considerar que son animales extraordinariamente resistentes, pero no es así. Estos insectos no son especialmente tolerantes a la radiación. Además, son animales muy diversos, con 4.600 especies. Solo tres de ellas son plagas

G.L.S.
MADRIDActualizado:

Los tardígrados u ositos de agua son probablemente los animales más duros de pelar del planeta. Pueden pasar 30 años sin comer ni beber, soportan temperaturas de -150ºC, presiones extremadamente bajas o altas e increíbles dosis de radiación que solo ciertas bacterias, como Deinococcus radiodurans, pueden sobrellevar (esta bacteria tolerar dosis de radiación 3.000 veces más potentes que la necesaria para matar a una persona). Así que, si usted necesita algún «bicho» para sobrevivir a un apocalipsis nuclear, o de cualquier otro tipo, debería pensar en los tardígrados.

Un tardígrado de la especie «Hypsibius dujardini», fotografiado al telescopio electrónico
Un tardígrado de la especie «Hypsibius dujardini», fotografiado al telescopio electrónico - Dominio público

Sin embargo, las criaturas más famosas por su supuesta resistencia son esos seres desagradables y crujientes que corretean por las aceras durante las noches: las cucarachas. Probablemente haya oído que en un apocalipsis nuclear estas serían las dueñas de la Tierra. Pero, ahora que sabe que tendría que fijarse en la vida microbiana, representada por bacterias o tardígrados, por ejemplo, cabe preguntarse si realmente las cucarachas son tan resistentes como se dice.

«Es básicamente una leyenda urbana», explicó en BBC.com George Beccaloni, comisario en el Museo de Historia natural de Londres. «Las cucarachas son sencillamente alrededor de cinco veces más resistentes que los humanos a la radiación –otros estudios han concluido que las cucarachas son de seis a quince veces más resistentes–, lo que quiere decir que están en el rango inferior de tolerancia entre los insectos».

En general, un humano sobrevive a una dosis de 10 grays (Gy): un Gy mide la dosis absorbida procedente de una radiación ionizante en un determinado material. Y resulta que una dosis de más de un Gy puede provocar el síndrome agudo de radiación. Pero hay insectos capaces de sobrevivir a dosis 50 veces más altas.

De hecho, en 2012 el programa de Cazadores de Mitos puso a prueba la teoría de la extrema resistencia de las cucarachas. Descubrieron que sobrevivían más lo que habría podido soportar un humano, pero que morían al recibir dosis extremas. Así que no, no son capaces de sobrevivir a un apocalipsis.

Pero quizás habría que tener en cuenta otra cosa. Según ha dicho en un comunicado Mark Elgar, investigador en la Escuela de Biociencias de la Universidad de Melbourne (Australia), estos resultados no tienen en cuenta la capacidad de las cucarachas de poner huevos para garantizar su supervivencia.

Las cucarachas no son animales especialmente resistentes a la radiación
Las cucarachas no son animales especialmente resistentes a la radiación - ABC

«Hay algunas evidencias de que son bastante resistentes a los rayos gamma (una forma de radiación muy agresiva), aunque es cierto que no son los más resistentes entre todos los insectos», ha explicado Elgar. En todo caso, habría que tener en cuenta que en un apocalipsis nuclear habría que contar con las otras formas de radiación, como la procedente de partículas beta o de los neutrones, liberados con el decaimiento radiactivo de los núcleos atómicos.

Por eso, a los insectos les puede beneficiar su capacidad de meterse bajo tierra. Según Elgar, es posible que algunas especies de hormigas, en especial las que pueden cavar profundos hormigueros en el suelo, «sobreviviesen a un apocalipsis mejor que las cucarachas».

La injusta mala prensa de las cucarachas

Conviene no olvidar que lo más probable es que las cucarachas tengan una mala prensa injustificada. Estos blatodeos (el mismo orden al que pertenecen las termitas) están representados por 4.600 especies de todos los tamaños, colores, formas y hábitats: viven en todos los continentes, salvo la Antártida, desde selvas hasta desiertos. Tan solo 30 de ellas viven en hábitats humanos y solo cuatro se comportan como plagas.

Una cucaracha de la especie «Therea petiveriana»
Una cucaracha de la especie «Therea petiveriana»

«Tenemos una percepción sesgada de este grupo», ha dicho Beccaloni. De hecho, casi hay tantas especies de cucarachas (4.600) como de mamíferos (5.450), así que odiar a todas ellas por culpa de unas pocas especies sería como odiar a todos los mamíferos por no gustarnos las ratas.

Lo cierto es que las cucarachas son muy variadas. Megaloblatta blaberoides es una de las mayores, con una envergadura de alas de 18 centímetros. Macropanesthia rhinoceros, la cucaracha cavadora, es aún mayor: no tiene alas, pero llega a los ocho centímetros de largo y a los 30 gramos de peso. Curiosamente, es usada como mascota en Australia.

Ejemplares de cucaracha gigante de Madagascar, mantenidos como mascotas
Ejemplares de cucaracha gigante de Madagascar, mantenidos como mascotas - Husond

La más pequeña es la cucaracha hormiga, que vive nidos de hormigas cortadoras de hojas, en América del Norte, y que apenas tiene unos cuantos milímetros de largo.

Aunque la mayoría vive en los trópicos, en ambientes de baja altitud con temperaturas altas, Eupolyphaga everestiana es capaz de vivir en el Monte Everest, a una altitud de hasta 5.000 metros sobre el nivel del mar.

También hay cucarachas como las del género Perisphaerus que se enrollan como armadillos para protegerse. Otra se camufla de colores verdes, algunas se parecen a mariquitas y otras disparan un aerosol defensivo.

Muchas de ellas se alimentan de materia orgánica en descomposición, como hojas muertas y cortezas, por lo que tienen un papel clave para hacer que estos nutrientes puedan ser consumidos por otros organismos: «Hay señales de que el papel ecológico de las cucarachas es inmenso», ha explicado Beccaloni.

Su reproducción también es rica y compleja. Algunas son partenogénicas, lo que quiere decir que las hembras son capaces de engendrar clones de sí mismas, mientras que en otros casos pueden pasar de tener una reproducción sexual a una asexual, en función de las circunstancias.

Algunas cucarachas producen un saco de huevos que dejan en el terreno, pero otras lo llevan a cuestas, incluso suministrando una secreción muy nutritiva para alimentar a sus crías. Las mamás cucaracha más atentas pertenecen a la especie Thorax porcellana, que llevan a sus bebés acurrucados bajo sus alas. Todo parece muy tierno, pero en realidad las crías se alimentan de la sangre de su madre, después de atravesar su cutícula con sus mandíbulas: «Son como pequeños vampiros», ha dicho George Beccaloni.