Científicos refutan la teoría de una bacteria que vive sólo de arsénico
El organismo GFAJ-1 - flickr

Científicos refutan la teoría de una bacteria que vive sólo de arsénico

No puede sustituir el fósforo por ese elemento y necesita pequeñas cantidades de fosfato para crecer

afp
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La revista americana Science ha publicado durante la noche del domingo al lunes las conclusiones de unas investigaciones que refutan los resultados de un controvertido estudio, financiado por la NASA, que se publicó a finales del año 2010 y que informaba del descubrimiento de una nueva forma de vida, una bacteria que se desarrollaba con el arsénico. Trabajos posteriores han demostrado que este microorganismo, llamado GFAJ-1, en realidad necesita pequeñas cantidades de fosfato para crecer, y que no puede sustituir el fósforo -una de las seis moléculas clave de la vida tal como la conocemos en la Tierra junto con el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y el azufre- por arsénico para sobrevivir.

Esta bacteria descubierta en sedimentos ricos en arsénico del lago salado Mono, en California, desencadenó una viva controversia en la comunidad científica tras la afirmación por parte de los autores de la investigación de que este microorganismo podía incorporar a su ADN arsénico, un veneno, cuando el fósforo no estaba disponible. Los trabajos sobre esta extraña bacteria, realizados por un equipo de investigadores financiados por la NASA dirigido por Felisa Wolfe-Simon -entonces una astrobióloga en el Instituto Americano de Geofísica y hoy en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California- se publicaron el 2 de diciembre de 2010 en la revista Science.

Tras las críticas en la blogosfera se publican dos investigaciones independientes

Después de un aluvión de críticas en la blogosfera científica y tras la publicación en Science de ocho observaciones de carácter técnico y una respuesta de la investigadora Felisa Wolfe-Simon, la prestigiosa revista norteamericana publica dos investigaciones independientes que refutan totalmente la teoría.

La primera, dirigida por el microbiólogo Tobias Erb, del Instituto de Microbiología de Zurich, en Suiza, muestra que la bacteria GFAJ-1 necesita una cierta cantidad de fosfato para crecer, aunque pueda sobrevivir en un entorno que contiene altos niveles de arsénico y pequeñas cantidades de fosfato. El segundo estudio dirigido por Marshall Reaves, de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey, confirma esta conclusión: que el arsénico, por sí solo, no es suficiente para permitir que las bacterias crezcan.

Sin cambios en los fundamentos de la vida

Estos estudios han encontrado, por lo tanto, que no hay evidencia de que las moléculas de arsénico hayan reemplazado al fósforo en el ADN de la bacteria GFAJ-1. Esta es la conclusión de los dos equipos de investigación independientes: el fósforo es esencial para que los organismos vivos puedan existir y desarrollarse en la Tierra, a pesar del hecho de que la bacteria GFAJ-1 pueda vivir en un ambiente con las concentraciones de fosfato más bajas que las de otras variedades de microorganismos resistentes a la toxicidad del arsénico.

Las propiedades químicas del arsénico son similares a las del fósforo

«En conclusión, la nueva investigación demuestra que la GFAJ-1 no cambia los fundamentos de la vida, contrariamente a la interpretación de los datos realizada por el equipo de Felisa Wolfe-Simon» ha escrito la revista Science en un editorial que acompaña la publicación del nuevo trabajo. «Si el estudio inicial se hubiese demostrado correcto, tal descubrimiento podría haber tenido importantes implicaciones para nuestra comprensión de las condiciones esenciales para la existencia de la vida tal como la conocemos», dice Science.

El arsénico es tóxico para los organismos vivos, pero sus propiedades químicas son similares a las del fósforo, señala la revista. «El proceso científico es esencialmente de autocorrección, mientras que los investigadores tratan de replicar resultados de la investigación se publican», afirma la revista Science. Felisa Wolfe-Simon, ha dicho en un comunicado que los datos contenidos en estos dos nuevos estudios «son compatibles con nuestro trabajo inicial» y que ella y su equipo planeaban dar a conocer más información en los próximos meses.