Las simulaciones muestran que objetos como el que generó el evento de Tunguska son compatibles con la presencia de grandes objetos en la nube de las Táuridas - Universidad Occidental de Ontario / Vídeo: El enorme asteroide Apofis llegará en 2029 pero es improbable que choque contra la Tierra

Advierten de que la Tierra se acerca a una nube de escombros espaciales potencialmente peligrosa

Investigadores alertan de la necesidad de observar el cielo en busca de asteroides de decenas o centenares de metros en el enjambre de restos dejados por el cometa Encke y que genera la lluvia de estrellas de las Táuridas

MADRID Actualizado: Guardar
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Una investigación que acaba de ser aceptada para ser publicada en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society ha puesto sobre la mesa evidencias que apuntan a que una nube de partículas y rocas espaciales que la Tierra atravesará en unos meses podrían suponer un riesgo mayor del que se pensaba.

Investigadores de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá) han evaluado las posibilidades de que el enjambre de restos dejados por el paso del cometa 2P/Encke, un cuerpo de 4,8 kilómetros de largo, escondan la presencia de fragmentos de unos 100 metros de diámetro, capaces de crear una devastación como la causada en el evento Tunguska. Estos restos generan anualmente la lluvia de estrellas de las Táuridas, que pueden verse durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, cuando la Tierra atraviesa la zona en la que se encuentran.

Por este motivo, los autores han señalado que es más relevante observar el cielo durante esos días: «Observar eventos como estos nos permiten comprender los riesgos que afrontamos», ha dicho en un comunicado David Clark, coautor del estudio junto a Paul Wiegert y Peter Brown. «Nuestra investigación es una llamada para que los observadores salgan ahí fuera y observen».

¿Vino el objeto de Tunguska de ese enjambre?

Anteriormente, Peter Brown y otros astrónomos observaron la destrucción causada por el objeto que cayó en Tunguska en 1908, y que devastó más de 80 millones de árboles y 2.000 kilómetros cuadrados de bosque, era compatible con la trayectoria de un asteroide proveniente del enjambre de meteoroides que genera la lluvia de estrellas de las Táuridas. Por ese motivo, el año pasado Brown pidió iniciar una extensa campaña de observación en busca de objetos tipo Tunguska en esta región.

En esta ocasión, Clark, Wiegert y Brown se preguntaron si es posible que los restos de este cometa conviertan un impacto como el de Tunguska, que se considera que ocurre una vez cada 1.000 años, en algo mucho más frecuente. Especialmente en este año, cuando la Tierra se acercará al núcleo de los restos del cometa, a una distancia de 30 millones de kilómetros, el encuentro más cercano desde 1975. De hecho, este año será el mejor para ver las Táuridas hasta comienzos de la década de los treinta.

Para responder a esta cuestión, los astrónomos hicieron simulaciones con una gran colección de objetos de 100 metros de diámetro, con órbitas similares a las de la nube de las Táuridas. A continuación, calcularon su posición durante los próximos 1.000 años.

Al analizar la posición y movimiento de todos los objetos, los astrónomos han hallado dos ventanas temporales y espaciales óptimas para localizar posibles grandes meteoroides escondidos en la nube, y que podrían suponer un riesgo para la Tierra.

Si lo representado por los autores es cierto, aumentan las probabilidades de que los escombros del cometa 2P/Encke generen una cadena de grandes impactos durante un periodo «corto» de tiempo. Por eso, por ejemplo, algo que supuestamente solo ocurre una vez cada 1.000 años podría ser mucho más frecuente, en realidad.

«Hay fuertes evidencias de que la nube de las Táuridas supone un riesgo, así que este verano tenemos una oportunidad excepcional para observar y cuantificar estos objetos», ha dicho David Clark.

«Todo esto nos recuerda que estas cosas pueden ocurrir», ha proseguido. «Y, seamos honestos, ocurrirán. No sabemos si pasarán en miles de años, en siglos o mañana».

Por si acaso, los expertos avisan de la necesidad de observar en cielo. Solo así puede prepararse la respuesta ante un potencial impacto.

Por ello, piden establecer mejores redes de observación de meteoros (estrellas fugaces y bólidos) así como contar con más observatorios para buscar meteoroides. En especial con la finalidad de buscar asteroides de decenas o cientos de metros de diámetro, que son capaces de destruir ciudades enteras pero que aún no han sido catalogados.

De hecho, se considera que la inmensa mayoría de los objetos más grandes y que suponen un riesgo ya han sido catalogados.

En esta ocasión, los autores del estudio han dicho que planean observar la nube de escombros de las Táuridas en el observatorio Canadá-Francia-Hawái, en agosto.