Reconstrucción del esqueleto de una cría de Iguanodon galvensis
Reconstrucción del esqueleto de una cría de Iguanodon galvensis - Fundación Dinópolis

Paleontólogos descubren una posible «guardería» de dinosaurios en Teruel

Definen una nueva especie de Iguanodon

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La Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (FCPTD) ha dado a conocer este miércoles los resultados del estudio de unos fósiles de dinosaurios del Barremiense inferior (hace unos 127 millones de años) que les ha permitido describir una nueva especie del popular género de dinosaurio Iguanodon, bautizada con el nombre de Iguanodon galvensis, en reconocimiento a la localidad de Galve.

Además, se describen por primera vez un grupo de crías de Iguanodon, que pudieron formar parte de una "guardería de dinosaurios", ha detallado la Fundación Dinópolis en un comunicado. Estos fósiles se encontraron en uno de los yacimientos excavados por un equipo de la Fundación en 2011 en el interior de la mina de arcillas que explota Sibelco Europa S.A. en Galve (Teruel).

Los fósiles estudiados en este trabajo provienen de dos yacimientos formados en depósitos fluviales de la Formación Camarillas con una edad Barremiense inferior (127-129 millones de años de antigüedad). Las campañas de control paleontológico que desde 2008 lleva a cabo la Fundación en Galve han permitido la localización de varios yacimientos.

En 2011 se realizaron varias actuaciones paleontológicas que proporcionaron más de 1.100 huesos de crías de Iguanodon (seis esqueletos parciales y otros siete recuperados después de las campañas de lavado) en el yacimiento de San Cristóbal 2, así como restos de un ejemplar adulto de gran tamaño y de un juvenil en San Cristóbal 1. Los resultados de su estudio han hecho posible la definición de una nueva especie de dinosaurio del género Iguanodon: Iguanodon galvensis.

Quinta nueva especie

Iguanodon galvensis es la quinta nueva especie de dinosaurio descrita en Galve y la décima de la provincia de Teruel. Esta nueva especie presenta varias características en el esqueleto craneal y postcraneal que permiten su asignación al género Iguanodon.

Sin embargo, un carácter especial en el cráneo, una convexidad corta y abrupta presente en la parte superior de la región más anterior del dentario (mandíbula) lo diferencian claramente de la única especie conocida y aceptada de Iguanodon: Iguanodon bernissartensis. Ahora el Iguanodon galvensis se convierte en la segunda especie válida de este género europeo, ha subrayado Dinópolis.

El número de huesos y el estudio de los mismos indica que había, al menos, 13 crías de Iguanodon galvensis conviviendo juntas en la zona hace unos 127-129 millones de años. El grado de osificación de sus huesos apunta que no acababan de salir del huevo y el estudio histológico (análisis de las secciones de los huesos mediante láminas delgadas) ha podido determinar que se encontraban dentro de su primer año de vida.

El tamaño de todos los ejemplares es similar, unos 60 centímetros de longitud, por lo que probablemente provendrían de la misma temporada de cría. El tamaño del adulto se ha estimado en seis metros de longitud.

Unos dinosaurios muy sociables

Las características del yacimiento y el estado de conservación de los huesos demuestran que el yacimiento no es producto de una concentración de las crías posterior a su muerte, así como que estaban realmente agrupadas cuando murieron.

Además, su asociación con otras vértebras más pequeñas asignadas a embriones (30 centímetros de longitud estimada) de Iguanodon galvensis sugiere que murieron cerca del área de nidificación.

Aparentemente los ornitópodos eran unos dinosaurios muy sociables que cuidaban de sus crías. El cuidado parental parece la explicación más plausible para justificar por qué estos bebés de ornitópodos se concentraban en las inmediaciones del área de nidificación, tal y como ocurre en algunas aves coloniales actuales.

Así, los paleontólogos sugieren en este trabajo --publicado en la revista internacional Cretaceous Research-- que estas crías podrían haber formado parte de una guardería de Iguanodon galvensis. En este sentido, los estudios previos ya indicaban que los grandes ornitópodos mostraban preferencia por ambientes fluviales (como los que se interpretan para la Formación Camarillas de Galve) para anidar.