UNos jóvenes observan un eclipse solar en la India en 2010
UNos jóvenes observan un eclipse solar en la India en 2010 - AFP

El eclipse solar del 20 de marzo provocará un desplome de la energía eléctrica

Como consecuencia de este fenómeno astronómico dejarán de producirse 35.000 megavatios de electricidad en la UE

ENRIQUE SERBETO
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Los eclipses solares son un fenómeno bien conocido desde los albores de la humanidad. El que se prevé para este viernes es, sin embargo, el primero que va a tener lugar en plena era de la energía solar. Los expertos no habían tenido nunca antes la ocasión de comprobar a escala real los efectos de un fenómeno astronómico como este en la vida real. El último eclipse total visible desde Europa tuvo lugar el siglo pasado, en 1999, cuando la proporción de la energía solar en la generación de los países comunitarios era prácticamente insignificante, mientras que en la actualidad puede llegar a representar hasta el 20% en determinadas zonas. No es previsible la hipótesis de que el sol deje de iluminar permanentemente la tierra o que el eclipse durase lo bastante como para paralizar la producción de electricidad, pero los científicos y los ingenieros tienen la primera ocasión de medir en directo los efectos de un fenómeno tan extraordinario como este.

«Una prueba sin precedentes»

La asociación de gestores de redes eléctricas europeas ( Entsoe) ha preparado un informe en el que subraya precisamente que el eclipse será «una prueba sin precedentes» para las redes eléctricas europeas. «El 20 de marzo, en el supuesto de un cielo claro, se desconectarán progresivamente alrededor de 35.000 megavatios de energía solar, es decir, el equivalente a unos 80 centrales de generación de talla media». Afortunadamente esto sucederá durante el día, a primera hora de la mañana, según la latitud en la que se observe, entre nueve y 11, cuando la demanda de energía no está en su punto álgido, pero pondrá a prueba la capacidad de gestión de los operadores energéticos. Una situación en la que se detengan simultáneamente tantas centrales no se puede considerar un fenómeno normal. Por ello los expertos de Entsoe consideran que la coordinación entre los diferentes gestores de redes e Europa «va a ser crucial» para evitar cualquier efecto no deseado de manera que los europeos puedan acudir a sus trabajos como si fuera un día normal. En países como Bélgica se ha calculado que la pérdida será de unos 1.300 megavatios, que equivale a la parada de una de sus centrales nucleares.

Una de las características de este eclipse es que la zona donde la desaparición del disco solar será total corresponde a una franja sobre el mar del Norte, donde no hay ninguna planta fotovoltaica, pero al mismo tiempo, los efectos más o menos intensos afectan a prácticamente todo el territorio europeo. De todos modos y aunque los expertos de Entsoe no descartan completamenet que puedan producirse situaciones críticas, la verdad es que nadie puede decir que el eclipse sea un acontecimiento inesperado. El año que viene habrá otro en el Pacífico.