Rica, pero tan peligrosa como las drogas
Rica, pero tan peligrosa como las drogas - ARCHIVO ABC

La pizza y el chocolate, tan adictivos como la droga

Un nuevo estudio afirma que estos alimentos provocan una reacción similar en nuestro cerebro a la que producen los estupefacientes, el alcohol y el tabaco

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No es extraño que, al abrir una bolsa de patatas, nos sea imposible comer solamente un par -una reacción que solemos achacar al hambre o a nuestra nula capacidad de autocontrol-. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Michigan (en Estados Unidos) acaba de demostrar que esta forma de actuar tiene una explicación científica. ¿La razón? Nuestro organismo reacciona ante sustancias como los « snacks», las pizzas o el chocolate de la misma forma que lo hace con la droga.

Concretamente, esta investigación viene a complementar aquellas que ya afirmaban que sustancias como las grasas saturadas y los carbohidratos provocan cierta dependencia en animales de laboratorio. No obstante, en este caso se ha podido averiguar también que solemos hacer un consumo excesivo de estos alimentos debido a que actúan sobre el cerebro al igual que las sustancias estupefacientes, el alcohol y el tabaco -las cuales producen un aumento de dopamina (una de las denominadas «hormonas de la felicidad»)-.

Tras llevar a cabo varios experimentos en animales de laboratorio, los expertos han determinado que esta reacción se sucede con la mayoría de alimentos que cuentan en exceso con sales, azúcares y grasas. Dichas sustancias son entendidas por el cuerpo como una especie de «medicina» alimentaria que produce que nos sintamos bien. Sin embargo, son peligrosas para la salud cuando se ingieren en exceso. A su vez, contrastaron estos resultados con otros alimentos más «naturales», los cuales no ofrecieron ninguno de estos resultados.

Con todo, expertos como Nicole Avena (de la universidad del Icahn Mount Sinai School of Medicine de Nueva York) consideran este descubrimiento un logro que mejorará la vida de la sociedad, pues gracias a él se podrán modificar las tendencias alimentarias de la población de una manera más sencilla y se podrá cambiar la forma en la que se trata el sobrepreso.