«No hay razón científica para suponer que el Universo ha sido diseñado»
Ismael Pérez Fernández
Ismael Pérez Fernández, divulgador

«No hay razón científica para suponer que el Universo ha sido diseñado»

El divulgador combate en su libro «El diseño inteligente ¡vaya timo!» las supersticiones y falsas creencias que la pseudociencia ha construido para explicar el Cosmos

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Los defensores del diseño inteligente sostienen que todo lo que nos rodea, desde el principio de los tiempos, es el resultado de la obra de una mente superior, que ha llevado a cabo su proyecto con escuadra y cartabón, de tal forma que cada fenómeno físico, cada ley de la naturaleza, han sido «programados» para dar origen a nuestra existencia. En esta teoría, el creador no solo ha dado un primer aliento a las cosas, sino que ha dispuesto deliberadamente todas y cada una de ellas a su antojo, sin azar ni selección natural. El divulgador y experto en comunicación científica Ismael Pérez Fernández trata de desmontar en su libro « El diseño inteligente ¡vaya timo!» (Editorial Laetoli), las creencias de este tipo amparadas en una mala lectura de la cosmología -que considera propias de la pseudociencia-, con argumentos científicos y una buena dosis de ironía.

-¿Existe alguna razón científica para suponer que el Universo ha sido diseñado?

-Desde luego que no. Son prejuicios o directamente un engaño, porque la realidad es que tenemos muy buenas ideas y algunas pruebas de cómo ha surgido el Universo.

-¿Cuál es la más certera?

-La de la fluctuación del vacío, lo que se conoce como el modelo inflacionario... Para entenderlo, es como si cogiéramos una habitación y la vaciáramos absolutamente de todo. No dejamos nada, ni aire. La mecánica cuántica nos dice que por mucho que nos esforcemos, no podemos conseguir ese estado de la nada absoluta. Siempre van a aparecer partículas. Pero la habitación tenderá hacia el estado de menor energía, el auténtico vacío, y durante este tránsito se produce la expansión exponencial del universo.

-Y entonces comienza todo...

-Sí, nuestro universo o los que sean... Es una hipótesis que hace predicciones sobre el eco del Big Bang y esas predicciones coinciden con lo que hemos medido bastante bien. Queda mucho por hacer y hay muchos cabos sueltos, pero en principio la idea parece que va por el buen camino.

-¿A qué argumentos de la cosmología se aferran los que creen en el diseño inteligente?

-Por ejemplo, plantean que las constantes de la Naturaleza, como la constante de la gravitación universal y muchas otras, tienen un valor determinado. Si yo cambio un poquito, prácticamente nada, el valor de una de esas constantes, el Universo no sería como es. Entonces, esto implica necesariamente que ha tenido que diseñarlo alguien para que existamos nosotros y podamos estar aquí hablando de esto. Pero esto es lo que se conoce como una falacia lógica. Porque no conozcamos por qué las constantes tienen los valores que tienen, no podemos deducir que el Universo ha sido diseñado. Lo único que podemos deducir, desgraciadamente, es que somos ignorantes.

-¿Algún otro ejemplo?

-Uno de los parámetros del Universo es que tiene que ser plano. Esto significa que si pudiéramos dibujar un triángulo en el reino de las galaxias, sumando los tres ángulos, nos tiene que dar 180 grados. En el Universo a gran escala tenemos que aplicar la geometría que nos enseñaron en el colegio. Hay un parámetro que lo mide y que tiene que ser igual a uno. El problema era que antes de que surgiera la idea del modelo inflacionario, creíamos que si ese parámetro variaba lo más mínimo jamás hubiéramos podido tener el Universo que tenemos. El argumento entonces es el mismo, alguien ha tenido que diseñarlo. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que esta idea no funciona así.

-Entonces, ¿qué hacemos nosotros aquí? ¿Somos una casualidad?

-El primer cosmólogo que habló de la fluctuación cuántica, Edward Tryon, llegó a decir que el Universo es una de esas cosas que pasan de vez en cuando. Surge al azar, a veces ocurre y a veces no, de una u otra manera. Podría ser que hubiera muchos más universos, unos donde no hay nada, otros llenos de estrellas y otros donde hay homo sapiens como nosotros preguntándose sobre estas cosas. No creo que esto tenga un sentido por sí mismo, pero no es excesivamente malo, porque nos da la libertad a cada uno de nosotros de darle el sentido que queramos a nuestras vidas.

-¿Qué le falta a la ciencia para poder explicar el origen y el futuro del Cosmos?

-Nos queda mucho por saber, pero el principal problema es ser capaces de unificar las dos grandes teorías del siglo XX, la relatividad de Einstein y la mecánica cuántica, que funcionan estupendamente por sí solas pero que no se entienden muy bien entre sí. Hay intentos, como la famosa teoría de Cuerdas, pero no está suficientemente desarrollada. Aún así, somos la primera generación de seres humanos que tenemos una idea bastante buena de cómo pudo surgir el Universo, que no es poco.

-¿Por qué existen personas que niegan la evolución u otras cuestiones bien fundamentadas por la ciencia?

-La Iglesia Católica acepta la evolución. Hay grandes biólogos como Francisco Ayala que es religioso y no hay ningún problema, pero existen grupos fundamentalistas, sobre todo en EE.UU., que pueden tener más o menos recursos y capacidad de presión en las esferas de poder para intentar disfrazar el creacionismo y el diseño inteligente como si fuera ciencia. Es curioso, porque EE.UU. es una potencia científica, pero ese conocimiento no traspasa hacia abajo en todos los estratos sociales. Hay una separación entre lo que sabemos del mundo y lo que queremos creer sobre él.

-Su libro pertenece a una colección que trata de combatir las supersticiones y las falsas creencias con argumentos científicos. ¿Están muy extendidas las pseudociencias?

-Yo diría que sí. Quizás existe un fallo en el sistema educativo, se nos enseña qué pensar pero no cómo pensar. Además, la pseudociencia es más fácil y suele ser muy atractiva, porque nos dice que somos especiales. Sabemos qué son y cómo funcionan las estrellas, pero hay gente que sigue creyendo en la astrología, cuando nunca ha demostrado ni que acierte ni que tenga fundamento. La cuestión es que te hace sentir bien porque, en cierto modo, te quita responsabilidades. Si pasa algo malo, es culpa de los astros.

-¿Cómo pueden progresar estas ideas en un mundo de avances científicos?

-Casi todas las ciencias tienen su campo de pseudociencia. La astronomía, la astrología; la biología, el creacionismo; la psicología, el psicoanálisis... Bueno, las falsas creencias han existido desde siempre, y hemos conseguido progresar a pesar de todo. Pero debemos esforzarnos más para luchar contra ellas, porque son peligrosas. Por ejemplo, pueden hacer que nos juguemos la salud... Y algo fundamental, nos invitan a no cuestionar, lo que nos convierte en marionetas. Eso es muy negativo para cualquier sociedad.