La Academia de Ciencias de Rusia, a punto de desaparecer

La institución, fundada en el siglo XVIII, puede dejar de funcionar en octubre por orden del gobierno de Moscú

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La Academia de Ciencias de Rusia (RAS) está a punto de desaparecer. A pesar de que la Duma, el Parlamento del país, le ha concedido un indulto temporal, en octubre se llevará a cabo una votación para decidir su futuro que, según los expertos, determinará el final de esta institución que fue fundada en 1724 por Pedro el Grande.

Según ha informado la revista 'Nature', el gobierno ruso ha puesto en marcha un proyecto de ley que propone cambios fundamentales en la academia. Según este texto, la academia debe fusionarse con dos sociedades de menor importancia, la Academia de Ciencias Médicas y la Academia Rusa de Ciencias Agrícolas. Mientras, los institutos de investigación que hasta ahora estaban bajo la dirección de la RAS, serán responsabilidad de una agencia dirigida por el gobierno.

"Es una sorpresa impactante", ha explicado el actual presidente de la RAS, Vladimir Fortov, quien ha asegurado a la publicación que se enteró de la existencia de este proyecto de ley la víspera de la reunión con el gobierno.

Al parecer, el gobierno tenía la esperanza de impulsar la ley a través de la Duma a finales del mes de junio. Finalmente, Fortov ha conseguido persuadir a los miembros del Parlamento para que se abstengan de votar tan rápido. La Duma decidió que la votación se produciría después del verano.

Méritos científicos

En el último año, los expertos ya habían mostrado su preocupación acerca del desempeño científico de la RAS y de la disminución de muchos de los institutos de la academia. Los críticos dicen que la academia ha sido excesivamente reticente a adoptar cambios, incluyendo la introducción de un sistema de financiación basado en los méritos, que el gobierno ruso ha instado en repetidas ocasiones a hacer.

'Nature' ha señalado que los científicos rusos están divididos sobre esta decisión, ya que algunos admiten que la RAS está en extrema necesidad de la reforma, aunque la mayoría se ha mostrado contraria a que el ejecutivo haga cambios radicales en el panorama de la investigación del país sin consultar a los propios científicos.