EFE | Vídeo: El ritmo de deshielo de la Antártida se acelera EP

AntártidaCómo será el mundo en 2070 si no se frena el deshielo de la Antártida

Desde 1992, la Antártida ha perdido ya tres billones de toneladas hielo y ha provocado un aumento en el nivel del mar de 7,6 milímetros

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Es el continente más frío del planeta y contiene tal cantidad de hielo que podría elevar el nivel del mar hasta 58 metros. Pero desde 1992, la Antártida ha perdido ya tres billones de toneladas hielo y ha provocado un aumento en el nivel del mar de 7,6 milímetros, alertó este miércoles un grupo de 88 científicos en «Nature». Y el ritmo del deshielo, lejos de mantenerse estable, se ha multiplicado por tres desde 2012.

Los investigadores llevan años intentanto calcular la pérdida de hielo de la Antártida, uno de los indicadores clave del cambio climático. Sabían que el continente se derrite, pero ahora también conocen el ritmo al que lo hace y dónde, gracias a la investigación más completa hasta la fecha. En el equipo del IMBIE (Ice Sheet Mass Balance Inter-Comparison Exercise, por sus siglas en inglés) han participado expertos de 44 organizaciones internacionales, y han contado con tecnología satelital que ha permitido analizar también las capas polares de hielo.

Según sus cálculos, la Antártida ha pasado de perder 76.000 millones de toneladas anuales de hielo a 219.000 millones de toneladas anuales a partir de 2012. «Está provocando que el nivel del mar aumente más rápido hoy que en cualquier otro momento de los últimos 25 años», asegura uno de los autores principales del estudio, el profesor Andrew Sheperd, de la Universidad de Leeds, en «Nature».

Pero la pérdida de hielo no se está produciendo de manera uniforme en las tres zonas en las que se divide el continente, en parte porque se ven afectadas por diferentes fenómenos. La peor parada es la Antártida Occidental, que ha pasado de perder 53.000 millones de toneladas de hielo al año a 159.000 millones. El calentamiento del océano está mermando sus plataformas de hielo, y los inmensos glaciares de Pine Island y Thwaites se están retirando cada vez más rápido, aseguran los investigadores.

En la Península Antártica el problema es la temperatura del aire, que ha aumentado bruscamente los últimos años. Las plataformas han colapsado cuando el hielo de la superficie se ha deterretido. Hoy esta zona pierde 25.000 millones de toneladas de hielo al año más que en los 90.

Por ahora, la capa de hielo de la Antártida Oriental -la mayor de todas- se mantiene rozando un estado de equilibrio gracias a las precipitaciones acumuladas en forma de nieve. Pero si no se toman medidas, advierten los científicos, no se podrá mantener el equilibrio durante mucho más tiempo. «El problema no solo existe, sino que está creciendo con cada año que pasa», reconoce Isabella Velicogna, de la Universidad de California.

Escenario futuro

Por ello los autores del macroestudio piden que se tomen medidas de aquí a diez años como muy tarde. «Algunos de los cambios de la Antártida son ya irreversibles, como la pérdida de algunas plataformas de hielo, pero hay muchas cosas que podemos hacer, prevenir o revertir», explica Martin Siegert, otro de los autores de la investigación. Para ello, alertan, es necesario un compromiso internacional firme y adoptar medidas para empezar a reducir los gases de efecto invernadero en la próxima década y proteger el medio ambiente.

Si no se actúa, para 2070 prevén un aumento de la temperatura global de 2,9ºC. El nivel del mar aumentará 27 centímetros por el deshielo. El calentamiento del océano antártico provocará que aumente su capacidad de captar CO2, algo que impactaría directamente en la acidez del agua y afectaría la fauna marina.

La Antártida Oriental dejaría también de acumular las precipitaciones en forma de nieve, por lo que el continente entero estaría ya perdiendo hielo. En verano, la extensión del hielo marino se vería reducida en hasta un 50%. Además, al aumentar el nivel del mar hasta el nivel de la última desglaciación, al igual que la superpoblación, haría crecer la demanda de energía y comida, degenerando en una agricultura superintensiva y una deforestación masiva.

En cambio, de tomar medidas, aseguran los expertos, la temperatura global seguirá aumentando, pero lo hará en 0,9ºC, mientras que el nivel del mar subirá en tan solo 6 centímetros. Este supuesto de regulación también permitiría ahorrar a los gobiernos, ya que podrían evitar los gastos derivados de aplacar los efectos de fenómenos como las inundaciones. Según Sheperd, «tiene que ser un motivo de preocupación para los gobiernos en los que creemos para proteger nuestras ciudades costeras y comunidades».