Un grupo de prostitutas se reúne en torno a la lumbre en Madrid
Un grupo de prostitutas se reúne en torno a la lumbre en Madrid - San Bernardo

El Gobierno alerta de que los clientes de la prostitución son cada vez más jóvenes

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Desincentivar la demanda de sexo pagado, porque los clientes de prostitutas son cada vez más jóvenes. Este es el gran desafío que tiene por delante el plan contra la Trata, aprobado el pasado viernes en Consejo de Ministros y al que ayer, Día Internacional contra la Explotación Sexual de Mujeres y Niñas, dieron voz el titular del ramo, Alfonso Alonso, la escritora Charo Izquierdo, la documentalista Mabel Lozano y Rocío Nieto, presidenta de Apram, entidad que vela por la asistencia a prostituidas.

El plan, aprobado para los próximos cuatro años y dotado con 104 millones de euros, pretende revertir la tendencia: de perseguir la «oferta» a atacar la demanda, penando el consumo de uno de los quince servicios de media que ofrecen las «esclavas» de proxenetas que mueven un negocio de 3.700 millones de euros al año. Y en esa «clientela» ha entrado con fiereza la población de 19 y 20 años. De hecho, según un responsable policial de la lucha contra la trata en España, la edad media del que paga por sexo ha caído «de forma escandalosa», una conclusión que se extrae de las fichas de los detenidos los últimos meses.

Fin a la publicidad sexual

De las 143 medidas integradas en el plan del Gobierno, la más novedosa es el retorno de los bienes decomisados a los traficantes de mujeres a sus víctimas. Solo en 2014 se detectaron 14.000 mujeres en riesgo de trata y se incautaron pertenencias a sus explotadores por valor de 23 millones de euros. Junto a esta iniciativa se contempla que las asociaciones de ayuda puedan actuar en los centros fronterizos, como Ceuta y Melilla, puesto que cada año pasan por esas zonas 800.000 mujeres «traficadas», denuncian las oficinas migratorias.

El Gobierno incluye un calendario de negociación con municipios y editores con el fin de erradicar la publicidad sexual. El departamento de Alonso quiere suprimir el reparto de octavillas en vehículos y buzones, al tiempo que alentar que los medios de comunicación impongan códigos de autorregulación sobre la inserción de anuncios de contactos.