La dieta macrobiótica, el secreto de la juventud y delgadez de Isabel Preysler
Isabel Preysler, estupenda gracias a la dieta macrobiótica - abc

La dieta macrobiótica, el secreto de la juventud y delgadez de Isabel Preysler

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Isabel Preysler tiene 62 años, tres matrimonios a las espaldas, cinco hijos, dos nietos y muchas duras batallas con las que ha tenido que lidiar en los últimos años. Pese a ello su aspecto y su figura se han mantenido intactos a lo largo del tiempo. Su juventud envidiable ha sido cuestionada por muchos. Algunos dicen que si ha pasado por el quirófano y otros que sus fotografías están excesivamente retocadas con Photoshop. Pero lo cierto es que el secreto de Isabel Preysler, que tanta fascinación despierta entre los españoles, se debe a sus saludables hábitos de vida y de alimentación.

Tal y como confesó la pasada semana su hija Tamara Falcó, la musa de Porcelanosa sigue desde hace un tiempo la dieta macrobiótica (aunque no de manera estricta) de la clínica alicantina SHA. De este modo, Vanesa León, Graduada en Nutrición Humana y miembro de Addinma (Asociación de Dietistas Nutricionistas de Madrid), explica que este régimen no es adelgazante ni forma parte de esas dietas milagro que hacen las famosas para estar guapas antes de un evento. Se trata de un estilo de vida basado en la filosofía oriental del Yin y el Yang.

«La población que sigue una dieta macrobiótica no va al hospital»Asimismo, Michio Kushi, padre de la macrobiótica moderna y autor de «El libro del diagnóstico oriental», advierte de que hay estudios científicos que evidencian que «la población que sigue una dieta macrobiótica no va al hospital, no tiene cáncer ni enfermedades infecciosas o cardiovasculares y no se mete en conflictos bélicos». Su fundador, George Ohsawa, divulga que la macrobiótica, además de hacer que las personas sean más saludables, les convierte en mejores individuos a nivel social.

La nutricionista Vanesa León asegura que «la dieta se adapta al individuo, a su situación, su edad, el entorno natural en el que viva y a la actividad que desarrolle siempre que siga lo que podríamos denominar la pirámide de la alimentación macrobiótica o sus reglas o principios básicos». Se trata por tanto de una dieta vegetariana ecológica y está basada solo en alimentos naturales y de consumo diario que han de ser masticados alrededor de 50 veces.

Un gran esfuerzo económico

Los grandes pilares de la dieta mabrobiótica son los cereales de origen biológico e integrales -arroz, cebada, maíz y trigo- que pueden ser presentados de forma hervida, guisada, en sopas y tartas. Otros alimentos básicos son la soja, las algas marinas, los aceites vegetales y las verduras y hortalizas. Estas han de ser de temporada y deben ser cultivadas en la zona de residencia. «Esto supone un gran esfuerzo económico para aquel que sigue la dieta macrobiótica, ya que el precio de estos productos suele ser más del doble», señala la nutricionista de Addima.

El café no es recomendable y se aconseja tomar té natural procedente de China o JapónPese a que este régimen alimenticio estipula que han de evitarse al máximo las proteínas de origen animal, la ingesta de pescados, pollo, carne magra, huevos y lácteos está permitida de manera ocasional aunque han de ser cocinados solo con sal marina y según los principios de la macrobiótica: en recipientes de barro o acero inoxidable y removidos con cucharas de madera. En este sentido, el café no es recomendable y se aconseja tomar té natural procedente de China o Japón.

Sin embargo, esta dieta no parece ser una alternativa saludable ya que conlleva serias carencias nutricionales si se sigue de manera estricta. «En casos muy extremos, los seguidores de esta filosofía oriental llegan a ingerir únicamente cereales integrales. Esto puede provocar escorbuto, anemia, hipocalcemia y alterar la función de los riñones o el hígado», advierte Vanesa León, quien recuerda que la correcta combinación de todos los grupos de alimentos es la clave para mantener una buena salud.