Un manifestante protesta en Managua, este domingo
Un manifestante protesta en Managua, este domingo - EFE

Continúan las protestas en Nicaragua, que ahora exigen la dimisión de Ortega

El presidente retiró el domingo su reforma de las pensiones tras la muerte de 30 manifestantes

CORRESPONSAL EN CIUDAD DE MÉXICOActualizado:

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dio un paso atrás y retiró la reforma del sistema de seguridad social con el objetivo de calmar la situación en el país. Desde el miércoles pasado, Nicaragua ha sufrido varias protestas violentas en sus principales ciudades contra dicha reforma que han dejado, por ahora, un saldo de más de 30 muertos entre manifestantes y policías, de acuerdo con estimaciones realizadas por medios locales. Sin embargo, la violencia no ha cedido a pesar de que Ortega derogó el domingo el polémico decreto ejecutivo que buscaba reducir las pensiones en un 5%, además de aumentar las contribuciones para tratar de evitar el quiebre del sistema público de seguridad social. Los manifestantes piden ahora la renuncia del presidente.

La misma noche del domingo, cuando la reforma fue eliminada, la policía antidisturbios entró en las instalaciones de la Universidad Politécnica de Nicaragua para reprimir una manifestación realizada por un grupo de estudiantes. La operación policial dejó al menos un estudiante muerto y decenas de heridos en dicha universidad, según informa «La Prensa», uno de los principales periódicos de Nicaragua que el lunes publicó un duro editorial en el que reclama la dimisión de Ortega. «Daniel Ortega ya no tiene capacidad política ni autoridad moral para seguir gobernando», dice el periódico en un artículo en el que consideran que el presidente tiene dos opciones: o dejar el poder pacíficamente o dejar el país como el dictador Somoza, es decir, tras una guerra civil.

Paradójicamente el presidente nicaragüense fue uno de los guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), actualmente el partido político en el poder, que logró poner fin en 1979 a la dinastía de los Somoza en Nicaragua. Ahora se encuentra justo en el extremo opuesto del tablero, es decir, ha pasado de ser un guerrillero idealista a convertirse en uno de los oligarcas nicaragüenses contra los que tanto luchó. Ha ganado tres elecciones seguidas desde que llegó al poder en 2007, un periodo que no ha estado caracterizado precisamente por desarrollar las políticas socialistas que tan vehementemente defendía, sino todo lo contrario. En esta última década, Ortega ha aprobado diferentes medidas para promover la inversión extranjera en el país, iniciativas que habían dado al presidente de una gran popularidad entre los empresarios.

Pero la reforma del sistema de seguridad social ha supuesto un giro de 180 grados en esa relación. De hecho, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la principal organización de empresarios de país celebró el lunes una marcha pacífica en la que aceptaron la oferta del presidente de establecer un diálogo para lograr la paz social a cambio de retirar la reforma. Cosep aceptó de buen grado la decisión de Ortega, no obstante, le pidió poner fin a la represión antes de sentarse en una mesa que solicitaron que fuera esponsorizada por la Conferencia Episcopal.

EE.UU. ordena la evacuación

Mientras tanto, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha ordenado a los empleados de su embajada en Nicaragua y a sus familiares que deben de abandonar el país Centroamericano ante la escalada de tensión y de violencia. A pesar de que Ortega ha eliminado la reforma, Estados Unidos ha preferido ser cauto y sacar a su personal diplomático de Nicaragua ante la posibilidad de que la compleja situación escale dado el elevado grado de incertidumbre que rodea al país. Según un comunicado oficial, el Departamento de Estado alerta a sus ciudadanos de los elevados niveles de vandalismo y de saqueo que han ocurrido durante la última semana de protesta.

Asimismo, Estados Unidos también emitió un documento en el que pedía al gobierno nicaragüense poner fin al uso de la violencia y del excesivo uso policial para frenar las protestas. Igualmente, los gobiernos de México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Perú solicitaron al Ejecutivo de Ortega el cese de la represión y la instaron a sentarse a dialogar con todos los miembros involucrados. Es importante destacar que todos estos países de América Latina no cuentan con gobiernos que simpatizan con el socialista Ortega, un político especialmente afín con el régimen venezolano de Nicolás Maduro.

Llamamiento de la ONU

La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por su parte, instó al Ejecutivo nicaragüense a garantizar la libertad de expresión de sus medios de comunicación, ya que el gobierno censuró la señal de televisión el pasado jueves de cuatro canales que retransmitieron en directo las manifestaciones. A su vez, Naciones Unidas pidió a los manifestantes realizar protestas pacíficas y poner fin a las marchas violentas que han tenido lugar durante los últimos seis días.

Después de Haití, Nicaragua es el segundo país más pobre de Latinoamérica. Cerca de 42,7% de la población vive en la pobreza y un 7,6% está en situación de extrema pobreza. Lamentablemente, el país centroamericano está asolado desde hace años por la violencia de las «maras», pandillas, aunque en los últimos años el gobierno de Ortega había logrado varios éxitos para incrementar la seguridad ciudadana.