Larisa Windish Graetz, hija de la Archiduquesa Sofía de Habsburgo, y Tommaso Crim
Larisa Windish Graetz, hija de la Archiduquesa Sofía de Habsburgo, y Tommaso Crim - afp

«Le Bal», el debut oficial de las herederas de la jet-set

El Théâter National de Chaillot, en París, fue escenario la noche del sábado de un ritual que cada año cobra mayor repercusión: la presentación en sociedad

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Es, dicta «Forbes», uno de los diez eventos de la jet-set más destacados y publicitados. Una cita anual a la que concurren veinticinco «hijas de...» millonarios, aristócratas, políticos, estrellas del espectáculo y poderosos de muy diverso cuño. «Le bal de les débutantes» es el bautismo de toda jovencita dispuesta a abrirse paso en la alta sociedad internacional. Se trata de una tradición de raíz británica -las hijas de familias aristocráticas que cumplían 18 años eran presentadas ante la Reina-, hoy teñida de charme parisino.

Después de las hijas de Sylvester Stallone, Alain Delon, Bruce Willis, Rosanna Arquette, Phil Collins y Robert Kennedy Jr en años anteriores, el baile recibía este año a las hijas de los actoresWarren Beatty y Mads Mikkelsen, ausentes por razones de trabajo. Sobrina de Shirley MacLaine, Isabel Beatty, de 17 años, estaba acompañada por su madre, la actriz Annette Bening. Gran Bretaña estaba representada por Ella Mountbatten, descendiente directa de la Reina Victoria. Victor Belmondo, nieto del actor Jean-Paul Belmondo, llevaba del brazo a Ginevra Fontes Williams, hija del magnate brasileño Luiz Fontes Williams y la princesa italiana Valentina Moncada.

Una de las benjaminas de la noche era la belga Alexandra Leopoldine Moncada, de 16 años, hija del científico hondureño sir Salvador Moncada y biznieta del Rey Leopoldo III. También participaron en el baile Rose Fisher, hija del fundador del grupo textil Gap; Larisa Windish Graetz, hija de la Archiduquesa Sofía de Habsburgo; la princesa italiana Lavinia Boncompagni Ludovisi o herederas de Hong-Kong y Filipinas.

Un invento de Patou

Más allá del apellido de postín, al Théâter National de Chaillot se va a lucir alta costura. Y a sentirse como una princesa. No en vano, «Le Bal» lleva la impronta de un genio del gremio como Jean Patou, quien empezó a patrocinar el evento en 1957, alternándose las sedes de Versalles y la Ópera. Jacques Chazot, bailarín mundano y encantador, fue su inolvidable maestro de ceremonias, el que daba el paso a aquellas señoritas con tiara y guantes largos. Hasta que Mayo del 68 puso el candado a un ritual que se antojaba rancio y clasista.

En 1992, Ophélie Renouard recuperó «Le Bal» en el Hotel de Crillon, sin perder el punto de vista de Patou: obrar como muestrario de la industria del lujo y, de paso, dar a conocer a las nuevas generaciones de la jet. Kennedy, Bush, Gorbachov, Berlusconi, Collins, Eastwood, Stallone, Willis, Delon, Hohenlohe, Spencer, Borbón, Botín, Juncadella... Son algunos de los apellidos ilustres que se han sumado al evento, así como un número creciente de nombres procedentes de Latinoamérica y extremo Oriente. En 2009, la presencia de Jasmine Li, nieta de Jia Qinglin, un miembro del comité permanente del buró político del Partido Comunista Chino, dio la medida del cambio de los tiempos. ¿Qué pensarán quienes pasaron la «noche de las barricadas» en el Barrio Latino?