TRIBUNALES

Rablaci, un artista en la encrucijada entre la corrupción y el amor de madre

Así ha sido la trayectoria del hijo de la exdirectora del IVAM y el exconseller Rafael Blasco

Imagen de archivo de Rablaci
Imagen de archivo de Rablaci - ABC

La tormenta judicial que persigue a la exdirectora del IVAM Consuelo Ciscar y su marido, el ex conseller ya encarcelado Rafael Blasco, se precipita ahora sobre el bien más preciado de la malparada pareja de políticos: su hijo. Apenas unas horas después de que la revista Vanity Fair saliera a la calle con un amplio reportaje explicando el método con el que supuestamente Ciscar se sirvió del museo valenciano para lavar dinero, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia desvelaba ayer viernes en un comunicado que el foco de la investigación se amplía también hacia el artista contemporáneo conocido como Rablaci (nombre compuesto a partir de los apellidos de sus mediáticos progenitores). La jueza que lleva el caso, Nuria Soler, quiere averiguar si Ciscar impulsó la carrera de su vástago utilizado de forma irregular los contactos y los recursos del centro público que dirigía.

A expensas de que la magistrada emita un dictamen al respecto, cabe preguntarse quién es Rablaci y de qué modo pudo ayudarle su madre más allá de lo que la ley permite y la ética aconseja. Esta no es ni mucho menos la primera vez que se levantan sospechas sobre el fulgurante despegue de la carrera de este joven. La diferencia es que lo que hasta ahora eran conjeturas periodísticas y conversaciones en los corrillos del arte contemporáneo se han materializado en un posible delito.

Rafael Blasco Císcar estudió en la Facultad de Bellas Artes de Altea (Alicante), después de un breve paso por La Sorbona. Como él mismo apuntaba a ABC en 2008, “Lo que yo necesitaba era practicar, y en Francia me era imposible, no había lugares donde hacerlo. En La Sorbona sólo enseñaban teoría, teoría y teoría; por eso me fui”.

Una obra con peso existencial

Rablaci continuó sus estudios, compaginándolos con el trabajo de taller. Así comenzó a desarrollar una obra a medio camino entre la escultura, la fotografía y la instalación, e influida tanto por el land art como por Julio González (cuyo legado escultórico dio inicio a la colección del IVAM en los años ochenta). Al igual que el icónico artista catalán de principios de siglo XX, Rablaci utiliza el hierro oxidado como materia primordial, aunque a menudo en combinación con elementos orgánicos. Las raíces, las ramas y el tronco de los árboles, ya sea lacerados por clavos o asfixiados por cadenas, eran habituales en sus últimas obras conocidas, siempre presentarse con una grave carga simbólica y poética. El registro fotográfico de las piezas –y en algunos casos, de su propio cuerpo- completa sus propuestas.

Imagen de archivo de Rablaci
Imagen de archivo de Rablaci- ABC

“Materia y espíritu” es el título de uno de sus primeros proyectos individuales, que tuvo la oportunidad de mostrar en 2008, con tan solo 22 años y antes de terminar la carrera, en la galería madrileña Raquel Ponce. Con esta muestra viajó posteriormente a las ciudades chinas de Shanghai, Hang Zhou, Changshu y Fujian, así como a la Embajada de España en Tokio. Unos meses antes de esa gira, el IVAM había adquirido al entonces galerista y jefe de la mafia china Gao Ping un lote de 61 fotografías por más del doble de su valor de mercado. Esta transacción también forma parte del “Caso IVAM”.

También logró una notable visibilidad internacional con “Metáforas del hombre contemporáneo”, exposición que inauguró en 2009 en el portugués Convento de Cristo en Tobar –donde el IVAM había expuesto recientemente a Ramón de Soto- y que itineró meses después a la galería Daniel Maman de Argentina. Un año antes, Rablaci había participado en una exposición colectiva en la Fundación D. Luis de Cascais (Portugal), institución con la que el IVAM mantenía por su parte un convenio de colaboración.

En 2011, el hijo de Ciscar y Blasco inauguró “Raíces del desarraigo” en la Casa de Vacas de Madrid. Una muestra que fue avalada por el prestigioso crítico de arte Francisco Calvo Serraller, comisario y colaborador habitual del IVAM. Tampoco estuvo exenta de la polémica la concesión del Accésit (dotado con 6.000 euros) en la XXXV edición de los Premio de Escultura y Pintura que concedió la Fundación Bancaja en la sede del IVAM.

Efectivamente, al repasar la letra pequeña de las exposiciones individuales y colectivas en las que ha participado este artista encontramos multitud de referencias cruzadas con el museo que dirigía su madre. Sin embargo, las pesquisas del “caso IVAM” parecen únicamente encaminadas por el momento a desvelar si el museo puede haber pagado a dos de sus empresas contratistas habituales por servicios realizados a Rablaci. La nota del TSJ no desvela más detalles, pero un informe anónimo enviado a la Fiscalía Anticorrupción en junio de 2015, del que se hicieron eco hace unas semanas los diarios Levante y Valencia Plaza, permite barruntar el rastro que persigue la magistrada. En este documento se hablaba de Jorge García, un montador y organizador de exposiciones de las exposiciones que Ciscar organizaba en el extranjero. “En lugar de contar con los técnicos del museo, Ciscar envía a esta persona de su confianza, ya que al mismo tiempo que desarrolla sus viajes para el IVAM, monta y desmonta exposiciones de Rablaci que ellos mismos organizan, haciendo coincidir lugares y tiempo con las del IVAM, matando dos pájaros de un tiro. Hace recados relacionados con los negocios turbios de la banda, etc".

A las posibles consecuencias judiciales se suma otra cuestión, ésta de índole personal. Que el natural ímpetu de unos padres por ayudar a su hijo haya podido truncar la carrera de un joven artista, cuya obra quizás era digna de crédito en sí misma.

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