Iberia ultima su división específica para dar el salto al «low cost» de largo radio

La compañía negocia un acuerdo con los sindicatos que presentará a IAG

MadridActualizado:

El tiempo apremia para el que es uno de los proyectos a corto plazo más relevantes en Iberia, que en los últimos años ha cerrado un ciclo expansivo que la ha llevado a inaugurar nuevas rutas a Asia y, de paso, recuperar las conexiones de largo radio que suprimió en 2013. La aerolínea española concentra ahora sus esfuerzos en consolidar su presencia en China y Japón y fortalecer su presencia en Iberoamérica. Pero el anuncio de su sociedad matriz, IAG, de que pretende adentrarse en el negocio de los vuelos «low cost» de largo radio desde el aeropuerto de Barcelona (El Prat), le ha ofrecido una nueva vía de crecimiento.

En las últimas semanas se han sucedido constantes reuniones entre la dirección de la antigua aerolínea de bandera y los sindicatos de pilotos y de tripulantes de cabina (TCP) con el fin de trasladar al equipo de Willie Walsh, consejero delegado del «holding» hispano-británico, una oferta competitiva para hacerse con este nuevo negocio. Iberia compite con el resto de firmas de IAG (Iberia Express, Vueling, British Airways y Aer Lingus), si bien la catalana, más preocupada por resolver sus problemas operativos después de la oleada de retrasos y cancelaciones del pasado verano, ha quedado prácticamente descartada. Un caso similar es el de la firma británica, que tampoco entrará en la puja.

Diversas fuentes próximas a las negociaciones confirman que las conversaciones se encuentran muy avanzadas. Se espera que en las próximas semanas se rubrique una propuesta final, con el objetivo de que IAG la estudie y, si finalmente da su visto bueno, Iberia cuente con un margen de tiempo apropiado para poder poner en marcha este esquema de trabajo durante la próxima campaña estival y, así, aprovechar el tirón turístico.

El plan que ultiman compañía y organizaciones sindicales pasaría por la creación de una división dentro del paraguas del grupo Iberia que, previsiblemente, se concretará con la creación de «una nueva marca» e incorporará sustanciales mejoras salariales y de productividad, aclaran estas mismas fuentes. El modelo sería similar, por tanto, al de Iberia Express, si bien, en el caso de esta nueva unidad de negocio, serán los pilotos y tripulantes contratados por Iberia quienes podrán realizar dicha producción, una reclamación tradicional del colectivo de los tripulantes de cabina por la que ahora también se inclinan los pilotos.

La situación resulta diametralmente opuesta a la de 2011, cuando Sepla mantuvo un férreo pulso con la anterior dirección de la compañía aérea por la creación de dicha filial de bajo coste. La disputa se saldó con un largo periodo de enfrentamiento que concluyó con la emisión de un laudo por parte un árbitro designado por el Gobierno, Jaime Montalvo.

De momento, el «holding» hispano-británico apenas ha desgranado los pormenores de su nueva ofensiva para competir con aerolíneas como Norwegian y Wow, máximos exponentes en Europa de los vuelos de largo radio a bajo coste. Únicamente ha avanzado su intención de comenzar a ofrecer este servicio con dos aviones Airbus A330 y ha especificado que los destinos podrían situarse tanto en Norteamérica como Iberoamérica.

Preguntada por la posibilidad de que se constituya dicha división «ex profeso» para competir en el mercado «low cost» de rutas transatlánticas, Iberia se limita a constatar que las negociaciones con las organizaciones sindicales siguen «su curso» y que el grupo se encuentra estudiando un amplio abanico de posibilidades para ofrecer «la mejor propuesta» a Walsh.

Air France y Lufthansa

Sin embargo, el tiempo resulta un factor determinante en este mercado, que está siendo analizado concienzudamente por rivales directos: otras compañías tradicionales como Air France, que ya está buscando junto con los sindicatos un proyecto similar, y Lufthansa, que ofrece conexiones de largo radio de bajo coste con su filial Eurowings.

Norwegian se encuentra inmersa en un ambicioso proceso de expansión internacional. Teniendo en cuenta las compras de aviones llevadas a cabo por la compañía escandinava en los últimos años, está previsto que su flota de Boeing 787 «Dreamliner» se triplique durante los próximos tres años hasta las 42 aeronaves.

Esta es una de las claves de la compañía que más ha contribuido a popularizar durante los últimos años este modelo de negocio. Su estrategia de precios bajos se asienta, precisamente, en la corta edad de la flota de aviones. «El punto más importante es la juventud de la flota, que cuenta con una edad media de 3,6 años, frente al promedio, por ejemplo, de las "low cost", de entre 5 y 6 años, y las compañías tradicionales, entre 9 y 11», explican desde la compañía noruega, que apunta que esto le permite abaratar la que es una de las principales partidas de gasto de las aerolíneas, el combustible. «Cuanto más antiguo sea el avión más combustible quema por unidad; además, también se producen otras ventajas, como la menor necesidad de paradas para revisiones en los hangares y, de cara al servicio al cliente, un mayor confort en cabina», detallan.

Además, la compañía ha apuntado directamente en sus planes estratégicos a España: Norwegian reconoce su interés por volar desde Barcelona a Chile y Buenos Aires -e incluso, posteriormente, desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas-, aunque aún no hay ninguna decisión definitiva al respecto.