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Gastos corrientes que deberías suprimir si no quieres ser un «consumidor hormiga»

Según un reciente estudio, los desembolsos superfluos del día a día pueden costar a cada español 5.000 euros al año

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En época de vacas flacas toca apretarse el bolsillo, máxime si las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina. ¿Qué gastos deberíamos recortar en nuestro día a día si queremos guardar una cantidad considerable de dinero a lo largo del año? ¿Realmente es posible ahorrar suprimiendo pequeños desembolsos sin importancia? La respuesta a la pregunta es afirmativa. Un estudio publicado por «Fintonic» determina que los denominados 'gastos hormiga' suponen a cada español la friolera de 5.000 euros anuales. ¿Imagina contar con tal montante de cara a sus próximas vacaciones?

Se conoce como 'gastos hormiga' a aquellos importes mínimos que, difíciles de detectar, pasan totalmente desapercibidos en la contabilidad doméstica. Un café, un billete de autobús, cinco yogures de más... Probablemente piense que se trata de cantidades sin importancia, pero dedique un minuto a la reflexión: ¿Cuánta comida tira cada mes o qué gastos superfluos podría eliminar de su rutina?

Carlos Martínez, CEO de IMF Business School apunta a ABC que si queremos evitar que este tipo de desembolsos mermen nuestra capacidad de ahorro no tendremos más remedio que aplicar «autocontrol, responsabilidad y sentido común» a la economía doméstica. «Se trata de que los gastos que hagamos sean conscientes y de preguntarnos si podríamos prescindir de ellos. De ser así, iremos sumando un ahorro en nuestras cuentas que puede llegar a ser muy significativo».

Como bien explica Martínez, deberemos valorar si todo aquello en lo que gastamos dinero realmente aporta valor a nuestro día a día. «Hay multitud de ejemplos: cafés, desplazamientos innecesarios, comisiones bancarias evitables...». Los supermercados, subraya el CEO de IMF Business School, «son grandes 'estrategas' en captar el 'gasto hormiga', pues colocan los productos de bajo coste justo en la línea de caja para que acaben convirtiéndose en caprichos puntuales».

Desperdicio de comida

En la amplia lista de gastos evitables de la que habla Carlos Martínez se encuentra, cómo no, el ingente desembolso en productos alimentarios que, tristemente, acaban en el cubo de la basura tras expirar su fecha de caducidad. «Los españoles estamos entre los que más comida derrochamos de Europa. Los cambios de estilo de vida, el trabajo, la falta de tiempo para hacer compras y comidas nos llevan, según distintos estudios, a desperdiciar hasta el 45% de los alimentos».

Aunque es cierto que debemos poner en práctica algunos trucos para ahorrar en nuestra lista de la compra, ¿realmente son evitables todos esos 'gastos hormiga' de los que habla el CEO de IMF? ¿Deberíamos fulminar todos nuestros caprichos? La respuesta está, asegura Carlos Martínez, en cada uno de nosotros. «Deberemos controlar lo que este tipo de gastos suponen en una economía familiar y reflexionar para decidir si evitarlos o no». Es importante, recuerda el experto, «que prestemos atención no sólo a los desembolsos mensuales de grandes cantidades — hipoteca, alquiler, recibo de la luz...— sino también a los pequeños gastos. Debemos conocer los servicios y productos que consumimos frecuentemente y comparar prestaciones para elegir lo que mejor se adecua a nuestra necesidad concreta. Es cierto que todo esto exige un análisis y dedicación de tiempo, pero redundará en un gran ahorro».

Controlar el ocio

¿Es posible calcular cuánto dinero gastaremos cada mes en salir con nuestros amigos, o en pasar un fin de semana fuera con nuestros hijos? «Todo depende de la cultura del consumidor y del perfil psicológico de la persona. Usted puede ser un 'gastador hormiga' por voluntad propia o puede serlo de manera inconsciente. En el primer caso su decisión es responsable, pero en el segundo caso las fuerzas del marketing y el mercado le persuaden de manera sigilosa y efectiva... y le harán más difícil planificar el gasto en ocio mensual».

Con las vacaciones en mente, el experto nos da un sabio consejo: «Planificar y elaborar un presupuesto con lápiz y papel, compartimentar los gastos y asignar una cantidad fija para cada jornada de 24 horas, tener en cuenta que en vacaciones la partida para imprevistos siempre es más grande que durante el resto del año, cocinar en casa y evitar un exceso de restaurantes. Lo ideal sería que no invirtiéramos más del 10% del salario en este tipo de gastos».