Economía

Del aula al café, inglés para practicantes

Este nuevo modelo de negocio propone un ambiente informal como punto de partida para «estudiar» entre amigos

lucía dorronsoro - Actualizado: Guardado en: Economía

Horarios muy rígidos, exceso de alumnos por clase, mucha matraca con la gramática, poca conversación, matrículas y tasas muy elevadas... y al final la sensación de no avanzar lo suficiente hasta acabar desmotivándose. Estas son algunas de las razones que han llevado a un gran número de españoles a abandonar sus estudios de inglés. Y no se trata solo de generaciones de más edad que no han tenido la oportunidad de aprender un idioma directamente en el extranjero: son muchos los estudios que corroboran el pésimo nivel de inglés –de idiomas en general– también de los más jóvenes en comparación con muchos de nuestros vecinos europeos.

Impulsada por su propia experiencia y frustración con el método de aprendizaje tradicional, Patricia Bendito, joven empresaria, comenzó en 2012 a desarrollar un concepto casi pionero en España, basado en la suma de aprendizaje y entretenimiento, en un ambiente relajado y distendido, que invite a la participación sin perder de vista el objetivo: aprender inglés hablándolo y practicándolo con otros estudiantes.

Un formato muy atractivo

«Después de ir a una academia y ver que mi nivel no mejoraba me propuse organizar las clases con un profesor nativo en un café y tres amigas. Al cabo de un tiempo y viendo que ese sistema funcionaba mejor sobre todo para mejorar la conversación le propuse a Guillermo Sanz, mi actual socio, crear "Englishcafe"», explica su fundadora.

El formato tiene algo del famoso «relaxing coffee» español que dio hace unos meses la vuelta al mundo: sin dejar de ser una clase de inglés, se parece más a la cita con un grupo de amigos, consumición incluida. Desayuno, aperitivo o merienda «afterwork», según la disponibilidad del usuario.

Su fórmula concentra clases de dos horas, en multitud de horarios, a elegir en algunos de los cafés más acogedores de Madrid, con profesor nativo –inglés, irlandés, americano, filipino– y un programa didáctico. Como máximo se reúnen 4 ó 5 alumnos con un nivel similar, a un precio muy ajustado –que incluye la consumición– y la posibilidad de recuperar alguna clase perdida con otro grupo previo contacto con la academia. El concepto es tan sencillo como atractivo.

Una charla entre amigos

«Se trata de hacer un “afterwork”, disfrutar de un “brunch” o simplemente tomar algo en uno de esos cafés en los que todo invita a relajarse mientras aprendemos o mejoramos nuestro inglés de una forma diferente, entre amigos, sin libros de texto y sin buscar excusas para no tener que ir a clase», asegura Bendito.

De hecho, «la diferencia de ambiente con una academia tradicional» es una de las claves de la buena marcha y expansión del negocio, apunta Guillermo Sanz. «Los “alumnos/clientes” valoran mucho la parte social y lúdica de esta actividad, pero también el método y la estructura de las clases», expone.

El proyecto ha ido afianzándose poco a poco y a medida que han ido sumándose nuevos cafés a este sistema de clases. En Madrid ya son nueve, y la cifra va en aumento: café mmm_Us (Latina/Tirso de Molina); Bagatella (Chueca); café Ciudad Invisible (Ópera); café Belén (Alonso Martínez); Pan Comido (Zurbano/Rubén Darío); café Ingredients FNAC Callao (Callao); café La Infinito (Antón Martín); El Alquibar (Conde Duque) y La Bicicleta (Malasaña). Por ahora tienen también franquicia en Sevilla y Valencia y comenzarán las clases en febrero en Málaga y Barcelona.

Dónde apuntarse

Los interesados tienen que registrarse en la web (www.englishcafe.es) y seleccionar el café y el horario que mejor se adapte a su tiempo libre para realizar las clases. Los grupos de inglés se forman para un máximo de cinco estudiantes y por niveles de inglés (principiante, medio o avanzado) para que el aprendizaje y la conversación no se vean interrumpidos.

Además de las clases grupales –que son algo así como el producto estrella de la marca–, los profesores también trabajan con una sola persona, sobre temas muy específicos, por materias o ciencias concretas y para la preparación de entrevistas de trabajo o incluso de temas periodísticos. Organizan además actividades mensuales para los alumnos como los «Speed meetings» o «EnglishBrunch», convocatorias que permiten al estudiante participar en nuevas situaciones en las que practicar inglés y les ofrece la oportunidad de conocer a los alumnos y profesores de otros grupos.

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