Banderas independentistas durante la final de Copa de 2016
Banderas independentistas durante la final de Copa de 2016 - AFP
Final Copa del Rey

Un CDR para sabotear la final de la Copa del Rey

Los independentistas crean un comité específico con el objetivo de organizar una «sonora y masiva pitada» contra Felipe VI

BarcelonaActualizado:

Se asegura desde los foros independentistas que la final de Copa del Rey de mañana es el partido de fútbol más politizado de la historia del Barcelona desde que en 1925 el campo de Les Corts fuera clausurado por los silbidos del público a la «Marcha Real». Era un partido de homenaje al Orfeó Català, pero Primo de Rivera no consintió la afrenta y clausuró el estadio culé durante seis meses y privó al club de cualquier actividad. Conscientes de que la actual Federación Española, que es la única que podría intervenir, no tiene intención de impedir la algararada independentista, los CDR (Comités de Defensa de la República) pretenden sabotear la final que disputa mañana (21.30, La 1) el Barcelona contra el Sevilla.

Los Comités secesionistas han creado un grupo específico focalizado únicamente en la final de Copa, con consignas dirigidas a menospreciar la figura de Felipe VI, al que no dudan en señalar como el «máximo enemigo del independentismo catalán» y «máximo responsable de la actual ola de persecución contra nosotros». Por este motivo, la pitada al himno ha pasado a un segundo plano porque el objetivo es el Rey.

Este grupo, autodenominado «Comité Republicà 21 d’abril», se ha servido de las redes sociales para convocar una protesta que traspase el Wanda Metropolitano. Si los abucheos y silbidos se dan por hechos en el estadio de la final, en presencia del Monarca, a través de un comunicado solicitan que todos los aficionados del Barcelona que se hayan quedado en Cataluña se dirijan a sus respectivos ayuntamientos «armados con silbatos» para manifestarse con una sonora pitada coincidiendo con el inicio del gran partido, las 21:30 horas. Es una novedosa variedad a las caceroladas que ha vivido Cataluña tras el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre.

No será la única acción preparada, aunque sí la más llamativa. Varias asociaciones independentistas han hecho un llamamiento a los socios y seguidores azulgranas para que asistan al estadio del Atlético de Madrid ataviados de color amarillo, dando así su apoyo de forma visible a los políticos y activistas que han sido encarcelados o que han huido a otros países como consecuencia de sus acciones en el proceso soberanista de Cataluña. La Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural, la Plataforma Pro Seleccions Catalanes y la organización Drets, todas ellas de marcado carácter separatista, se han sumado a la campaña y han publicitado la iniciativa. También se espera que todos los asistentes acudan con un silbato para poder pitar al Rey cuando aparezca en el palco.

Fuentes relacionadas con estas organizaciones aseguraron a ABC que «en esta ocasión no se regalarán silbatos en los aledaños del Wanda Matropolitano como se hizo en el Camp Nou en la final de 2015». «Entonces el partido fue en Barcelona y había mucha más permisibilidad. Ahora habrá muchos controles y seguro que van a por nosotros. Es más, estamos seguros que habrá retenciones de aficionados que acudan con la estelada o la senyera. Y habrá multas administrativas, seguro», añaden. Para defender su tesis se aferran a la medida impuesta esta temporada por el que las entradas son nominales y se tienen que recoger en Madrid. «Toda la grada estará identificada y con las cámaras que hay hoy en día... Si han detenido a los CDR que levantaron las barreras en las autopistas, seguro que identifican a todos los que piten para multarles», aseguran.

El Barcelona, por su parte, ha pedido a sus aficionados «respeto a todos los símbolos», algo que no ha sido bien acogido por los secesionistas, que reclaman más implicación del club azulgrana. Tampoco la Confederación Mundial de Peñas, presidida por Antoni Guil, alcalde socialista de Montmeló, tiene previsto acciones de protesta. Eso sí, tanto Guil como el abogado y exdirectivo culé Josep Maria Coronas visitarán esta tarde a Sandro Rosell en Soto del Real, donde lleva diez meses en prisión preventiva acusado de blanqueo de capitales.

El mundo político nacional ha censurado la idea de que se pite al himno o al Rey. Miquel Iceta (PSC), Inés Arrimadas (C’s), Juan Ignacio Zoido, Isabel García Tejerina y Andrea Levy (PP), José Ramón Lete (CSD) o Javier Tebas (LFP) han mostrado su desacuerdo con esta iniciativa. Es más, el ministro del interior aseguró que pitar al himno o al Rey constituye un acto de «violencia» que hay que «erradicar», motivo por el que está dispuesto a aplicar la Ley antiviolencia.