La Francia taurina, otra vez por delante de España

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En Arles, delante de las Arenas – el antiguo anfiteatro romano, hoy coso taurino – cerca de diez mil aficionados proclamaron este fin de semana su pasión por la Fiesta taurina y su derecho a disfrutar libremente de lo que sus pancartas califican como «Patrimonio Cultural Francés». Así, sin complejo alguno. Con la seguridad de ser ciudadanos de un país que nadie osaría calificar de bárbaro o de enemigo de las libertades públicas. Ha sido la primera gran manifestación taurina del país vecino, en la que han participado aficionados y autoridades de todo el espectro político. Una vez más, Francia se ha adelantado.

Para los aficionados españoles, es motivo de alegría pero también de envidia. Que en España, cuna de la Tauromaquia -reconocida en el mundo entero como seña de identidad de nuestra cultura-, no hayamos sido capaces de algo semejante nos avergüenza. ¿Qué pensarán de esto algunos políticos catalanes, que prohibieron los toros porque «huelen a España»? ¿Cuándo se quitarán sus complejos «progres» algunos socialistas españoles? Pero todos tenemos nuestra parte de culpa: ¿cuándo aprenderemos los aficionados y profesionales españoles a organizarnos para defender con unidad nuestra Fiesta?

Recuerdo una carta muy olvidada de Marcel Proust: «Si el tiempo está contra nosotros, esto, que los españoles llaman corrida, está contra el tiempo». Porque el arte no tiene fecha. Ni la libertad debe tenerla. Los aficionados franceses han sabido poner su reloj en hora. ¿Cuánto tardaremos nosotros en seguirlos? «Marchemos, hijos de la patria». Para los taurinos franceses, «el día de gloria ha llegado».