Cultura - Música

Barenboim clama por la paz bajo la cúpula de Barceló

El maestro dirige este sábado en La 2 a la Orquesta West-Eastern Divan en la tercera edición del Concierto por los Derechos Humanos en Ginebra

Barenboim clama por la paz bajo la cúpula de Barceló

El maestro Daniel Barenboim ha conseguido lo que otros muchos han dado por imposible: ha puesto de acuerdo a israelíes, turcos, palestinos e iraníes; además de españoles, jordanos, egipcios y libaneses. Lo ha hecho para interpretar la música que este sábado veremos en La 2 a las 8.00 h en la Sala de los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Ginebra. Bajo la cúpula que diseñó el artista Miquel Barceló reivindicaron la paz y la concordia durante la tercera edición del concierto para los Derechos Humanos, tradición que protagoniza el argentino por segundo año consecutivo.

La agrupación dirigida por Barenboim es todo un símbolo del carácter del evento. Fundada en 1999, nacía de la unión del propio director y el fallecido escritor palestino Edward Said. «No es una orquesta por la paz, porque para la paz (en Oriente Medio) hacen falta muchos otros elementos», aseguraba Barenboim en su llegada a Ginebra. «Aquí todos somos iguales», añadía. Barenboim y Said emprendieron esta orquesta con el objetivo de unir a jóvenes músicos de diferentes países árabes para promover la convivencia pacífica y el diálogo intercultural; algo que han conseguido que permanezca diecisiete años después. Eso sí, como asegura el maestro, «para entrar en ella se necesita algo más que saber tocar bien un instrumento».

Dentro del programa musical de la orquesta destacarán dos músicos. El primero llegará de las manos del joven iraní Kian Soltani, quien interpretará el «Concierto para violonchelo y orquesta, en do mayor» Hob. VII B1, de Joseph Haydn. El segundo, será Mozart: «Es un compositor apto para este tipo de acontecimientos porque es una música con un sentido emocional maravilloso. No es unidireccional, te puede hacer reír y llorar a la vez y siempre con un equilibrio perfecto y una exquisita sensación de armonía», comentaba Barenboim.

De la interpretación la «Sinfonía concertante para oboe, clarinete, trompa, fagot y orquesta» del compositor austriaco se encargará la española Cristina Gómez Godoy al oboe, el palestino Jussef Eisa al clarinete, la turca Zeynep Köylüoglu al fagot y la israelí Merav Goldman a la trompa. Cuatro solistas, entre los que destaca la maestría de Gómez Godoy. Esta joven linarense, que ha llegado a ser la integrante más joven de la Staatskapelle de Berlín, comenzó su andadura por la música bajo las órdenes de Barenboim en la la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said, con sede en Sevilla. «Sabía que la música era lo que me gustaba. Tener que ir de Jaén a Sevilla era lo de menos», contaba a ABC. Ahora, no solo ha cumplido su sueño de poder vivir gracias a la música, también ha pisado los escenarios más importantes del mundo como el Proms de Londres, el Grosses Festpielhaus de Salzburgo, el Teatro alla Scala de Milán o el Carnegie Hall de Nueva York con apenas 27 años.

El diálogo en busca de paz

Antes de dar por concluido el concierto, Barenboim se dirigirá al público presente en la sala de los Derechos Humanos y a los televidentes: «Lo que han visto aquí esta noche no lo volverán a ver. (...) No soy un ingenuo», aseguraba el maestro consciente de la dificultad de reunir a personas procedentes de países enfrentamos. «Sé que la música no va a resolver los problemas que aquejan al mundo, pero sí que es muy útil para que se produzca la primera condición para el diálogo: la igualdad», añade. Pero, ¿por qué podemos conseguir con la música algo que la diplomacia casi ha dado por perdido? «La música es un diálogo simultáneo, una excelente escuela para el arte de convivir porque la condición esencial para el diálogo es la igualdad, y en la música esta existe, ahora es una voz que destaca, después es la otra, todos en la orquesta son iguales», concluía.

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