Von Paulus y otros oficiales alemanes, después de la rendición.
Von Paulus y otros oficiales alemanes, después de la rendición. - abc
segunda guerra mundial

Von Paulus capituló ante los soviéticos el 2 de febrero de 1943

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Entre los días 2 y 3 de febrero de 1943, veinte después de que el Ejército Rojo diera comienzo a la Operación Anillo, para poner definitivamente fin a la resistencia alemana en Stalingrado,Friedrich von Paulus y sus fuerzas se rendían a los soviéticos. Obligado a resistir hasta el último hombre por un Hitler cada vez más obsesionado en no replegarse ni rendirse, Von Paulus fue nombrado mariscal de campo con la esperanza de que se dejase inmolar con su ejército («Ningún mariscal alemán se ha rendido jamás ante el enemigo»). Sin embargo, ante el estado de sus tropas, la carencia de municiones y pertrechos, totalmente aislado y sin posibilidad de ser socorrido, decidió la capitulación.

Experto en el arma acorazada

Ligado al nacimiento y desarrollo de la fuerza acorazada germana, en cuyo manejo se le consideraba un experto, era jefe del Estado Mayor del X Ejército en el momento de la invasión de Polonia, cargo en el que se mantendría durante la ocupación de Bélgica y los Países Bajos. Involucrado en el diseño de los planes de invasión de la Unión Soviética, la Operación Barbarroja, Von Paulus no tuvo ningún mando operativo hasta enero 1942, cuando fue nombrado comandante en jefe del VI Ejército, fuerza clave de la ofensiva de verano, la Operación Fall Blau, que se atascó en la ciudad de Stalingrado.

Nüremberg

Prisionero de guerra desde febrero de 1943, a mediados de 1944 se unió al Comité para una Alemania Libre, organización formada, bajo patrocinio de las autoridades soviéticas, por oficiales alemanes prisioneros de guerra en el Frente Este y cuyo objetivo era convencer a sus compatriotas de la necesidad de abandonar la lucha. Tras el fin de la contienda continuó internado en los campos de prisioneros de la URSS y actuó como testigo en los Juicios de Núremberg. Liberado en 1953, se estableció en la República Democrática Alemana. Buen oficial, capaz, trabajador e inteligente, su principal defecto era la falta de experiencia en el mando de grandes unidades. La decisión de ponerle al frente del VI Ejército y su papel en la contienda han sido siempre muy debatidos. En cualquier caso, un experto en combate de carros, como era el caso, no resultaba el mejor comandante en Stalingrado.

Gueorgui Zhúkov

Vencedor en Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín. Figura clave de la Segunda Guerra Mundial, el mariscal de la URSS Gueorgui Konstantínovich Zhúkov destaca por su historial de victorias decisivas durante el conflicto. Teórico de la guerra blindada y dotado de un valor personal fuera de duda, fue uno de los pocos militares que se atrevió a enfrentarse a Stalin por la dirección de la guerra, incluso en los difíciles años de 1941 y 1942.

Zhúkov sobresalió no sólo como militar con mando directo, sino también por su excelente dominio de la logística y la planificación. Un militar completo. En 1938 y 1939 logró una victoria trascendental sobre los japoneses en Manchuria, en la Batalla de Khalkhin Gol, anticipando lo que serían sus señas de identidad: movimientos envolventes realizados por fuerzas

mecanizadas, mientras el centro del ejército enemigo es bloqueado por fuerzas propias menos móviles: «el yunque». Un anticipo de la «blitzkrieg» a la rusa, que destrozó al Ejército Imperial japonés y que repetiría en el cerco de Stalingrado. El bagaje de Zhúkov contra Alemania constituye en sí mismo una síntesis de la Gran Guerra Patria: dos veces salvador de Leningrado, vencedor en las batallas de Moscú, Stalingrado, Kursk y Operación Bagration… Pero, sin duda alguna, Zhúkov será siempre recordado por ser el conquistador de Berlín.

Tras la contienda, apartado por Stalin a puestos poco relevantes, viviría una efímera vuelta a la vida pública en la época de Nikita Kruschev —llegó a ser nombrado Ministro de Defensa—, participando activamente en la campaña de desestalinización de la Unión Soviética. Zhúkov, el más laureado de los militares rusos de toda la historia, es aún hoy una de las figuras más recordadas y admiradas del país.