¿Qué son las ondas gravitacionales y por qué ha sido tan importante su hallazgo?

Son pequeñas deformaciones en el tejido del espacio-tiempo que recorren todo el Cosmos a la velocidad de la luz

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Un instante cinco veces más pequeño que un segundo puede cambiarlo todo. Fue el tiempo necesario para que el LIGO —el Observatorio de Ondas Gravitacionales con Interferómetro de Láser— hiciera, en septiembre de 2015, un descubrimiento excepcional. Detectó, por primera vez en la historia, una onda gravitacional, una distorsión del espacio-tiempo predicha por Albert Einstein cien años atrás. El hallazgo promete ser uno de los avances del siglo y ha inaugurado ya una nueva era en la Astronomía, en la que los científicos se asomarán al Universo a través de la "ventana" de las ondas gravitacionales.

La Fundación Princesa de Asturias reconoció ayer la tremenda labor de las personas implicadas en este hallazgo. El jurado anunció la entrega del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017 a tres figuras clave del LIGO: los profesores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) Kip Thorne y Barry Barish, y el investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Rainer Weiss.

¿Qué son las ondas gravitacionales?

Son pequeñas deformaciones en el tejido del espacio-tiempo que recorren todo el Cosmos a la velocidad de la luz. Si el Universo fuera una cama elástica, al arrojar sobre ella una pluma, no pasaría nada. Pero al lanzar un balón, el tejido se curvaría por el peso. Como define la Teoría de la Relatividad, la materia le dice al espacio y al tiempo cómo curvarse. Esa deformación se queda cerca del cuerpo masivo o puede propagarse. Esas son las ondas gravitacionales.

¿Por qué es importante su descubrimiento?

Einstein predijo la existencia de las ondas hace cien años, pero creía que eran débiles y, por lo tanto, imposibles de encontrar. Pero al dar con ellas, se podrá observar el Universo de un nuevo modo, lo que será muy interesante para observar fenómenos como la fusión de agujeros negros y de estrellas de neutrones o la explosión de supernovas.

¿Dónde se originan?

Son creadas por masas en movimiento. Debido a que la gravedad es la más débil de las cuatro fuerzas fundamentales, estas ondas son débiles, y producen desplazamientos 1.000 veces menores que el diámetro de un protón. Además, ondas de esta magnitud solo pueden ser provocadas por sistemas muy masivos sometidos a muy grandes aceleraciones.

¿Cómo se detectan?

Para "verlas" no se puede usar un telescopio. Dado que las ondas gravitacionales deforman el espacio, solo se pueden captar midiendo la distancia entre dos puntos distantes con una precisión extrema y esperando que por ahí pase una onda gravitacional intensa. Esto es básicamente lo que hace LIGO, el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales. Para ello, dos grandes detectores, separados por una distancia de 3.000 kilómetros, miden la longitud de unos túneles con forma de "L" recorridos por un sistema de láseres y espejos.