La localidad zaragozana de Sádaba, en las Cinco Villas, tardará tiempo en recuperarse de los daños que ha dejado la riada que este viernes anegó decenas de locales, viviendas, edificios públicos, vehículos, infraestructuras viarias y campos de cultivo. Las pérdidas, con seguridad, serán multimillonarias según se desprende de las primeras valoraciones realizadas por vecinos y autoridades.
La Diputación de Zaragoza ya cuenta con que, de entrada, invertirá 750.000 euros en reparar equipamientos públicos: unos 300.000 euros en la escuela, que deberá ser reconstruida; del orden de 50.000 euros más en otras infraestructuras generales; y alrededor de 400.000 euros en reparación de caminos rurales, esenciales para garantizar las actividades agropecuarias en la zona.
Paredes hundidas en la escuela
El presidente de la DPZ, Luis María Beamonte (PP), se desplazó de inmediato a Sádaba tras recibirse los primeros avisos de los daños que se habían producido y ya ha dado instrucciones para habilitar una partida presupuestaria urgente que permita cubrir la reparación de las infraestructuras públicas, en particular la escuela de la localidad. Los caminos rurales se irán reparando en las próximas semanas con la propia maquinaria de la Diputación, unas tareas que se prevé que cuesten alrededor de 400.000 euros.
Unos 250 alumnos fueron desalojados ante la avalancha de agua y lodo que invadió la localidad, tras una fuerte tormenta que aumentó el nivel del río Arba de Riguel hasta desbordarlo.
Sádaba es un ir y venir de maquinaria y equipos que, junto a los vecinos, trabajan ante los destrozos
La Guardia Civil tuvo que rescatar y auxiliar a varias personas. Entre ellas, una mujer de 75 años de edad, que se encontraba en la parte baja de su domicilio y no podía moverse del lugar debido a una dolencia de espalda. También rescató del Centro de Salud a tres personas que se encontraban atrapadas, dos de ellos personal sanitario del centro y un paciente. Y también a un hombre que estaba atrapado en mitad de la carretera, dentro de un vehículo.
Un pueblo «tomado» por las máquinas
Una de las primeras llamadas de aviso que recibían los bomberos de la Diputación al producirse la riada era de una mujer, alarmada, que pedía ayuda desde su coche tras sorprenderle la inundación.
Tras el temor inicial y el «miedo» que varios vecinos confiesan que cundió en el municipio, ahora se afanan en limpiar y retirar los enseres y bienes que el agua se ha llevado por delante. Sádaba es un ir y venir constante de maquinaria y equipos de la Diputación y del Ayuntamiento, junto al trabajo intenso de los propios vecinos.
En esta población de las Cinco Villas se han concentrado todos los medios disponibles de la Diputación de Zaragoza: una quincena de bomberos con vehículos y equipos de achique de agua, y una veintena más de vehículos del parque de maquinaria de vías, obras y recursos agrarios de la DPZ. En total, unos 80 profesionales.
«La gente está muy afectada», ha indicado Beamonte, quien ha explicado que el dispositivo de ayuda se ha desplegado con rapidez y de forma coordinada. El cuartel de la Guardia Civil ha ido recibiendo las solicitudes de ayuda de los vecinos para ir ordenando las tareas de achique.
En los próximos días será el trabajo también de las aseguradoras. Los vecinos tendrán que tramitar ahora la petición de indemnizaciones con las pólizas con las que tuvieran cubiertas sus propiedades, y podría intervenir también el Consorcio de Compensación de Seguros.






