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Los elefantes son animales más propios de los circos. Sin embargo, no son ellos los que acostumbran a mantener el equilibrio, al menos en el mundo real. En el universo del consagrado artista Miquel Barceló (Mallorca, 1957) que un elefante haga las de equilibrista es posible. Y Nueva York ahora tiene la suerte de presenciarlo.
Fue en 2008 cuando el mallorquín creó la monumental escultura Gran elefante erguido, que estuvo expuesta en las sedes de CaixaForum en Madrid y Barcelona. Ahora, desde el 13 de septiembre y hasta finales de mayo de 2012, el Elefante erguido se balancea –sin tela de araña– hasta el Union Square Park, uno de los corazones verdes de Nueva York, con el apoyo de la galería Marlborough y bajo los auspicios del programa Art in the Park, que produce la Asociación Union Square (USP), una organización privada, sin ánimo de lucro, encargada de la revitalización de la calle 14 y el barrio en el que se enclava.
La trompa del «Elefante erguido» mantiene el equilibrio del resto del cuerpo
Entre Mallorca y África
La naturaleza juega un papel importante en la obra de Barceló tanto por la temática como por el proceso de creación. En sus comienzos, el artista experimentaba dejando grandes cantidades de pintura sobre el lienzo para que fueran erosionadas por los elementos naturales. Más tarde, incorporó elementos del medio ambiente como sedimentos, algas marinas o cenizas volcánicas. No obstante, haber crecido en una isla fue determinante en su obra, ya que muchos de sus trabajos hacen referencia al mar. También ha estado largas temporadas en el oeste de África, por lo que las representaciones del paisaje de Mali o del Río Níger se vuelven predominantes.
Barceló ha expuesto en diversos lugares e instituciones de renombre, como en el Centro George Pompidou (París), el MACBA de Barcelona, el Museo Reina Sofía, el Museo del Louvre, en la Longhouse Reserve en Nueva York o en la 53ª Bienal de Venecia de 2009, donde ocupó con sus obras el pabellón español. Su Elefante erguido, que ahora recala en la Gran Manzana, pudo verse en Madrid hasta finales de junio de 2010.



