Para los profesionales sanitarios es un derecho «innegociable» y lo defenderán por «las buenas o por las malas»
Caamaño subleva a médicos y enfermeros al anunciar que no habrá objeción en el aborto
IGNACIO GIL Francisco Caamaño confirmó que la ley del aborto no recogerá la objeción de conciencia
La nueva ley del aborto que prepara el Gobierno no reconocerá el derecho a la objeción de conciencia ni para los médicos ni para el resto de los colectivos sanitarios como ayer dejó claro el ministro de Justicia, Francisco Caamaño en declaraciones a Europa Press. Tan controvertido anuncio, como no podía ser de otra forma, ha levantado en armas a las dos principales asociaciones de profesionales de la salud. Tanto la Organización Médico Colegial (OMC) como el Consejo General de Enfermería (CGE) aseguraron que el derecho de objeción era «innegociable», que lo defenderán «por las buenas o por las malas» y que no descartaban ninguna medida para preservarlo: «Desde una demanda de inconstitucionalidad» a, llegado el caso, «un paro o huelga general» de todos los servicios sanitarios del país.
Incógnita despejada
Una de las incógnitas de la reforma de la ley del aborto se centraba en conocer cómo se iba a articular la objeción de conciencia de los profesionales de la salud. El anterior Ministro de Sanidad, Bernat Soria, sugirió al posibilidad de crear un registro de objetores (visto por muchos como una ilegal y peligrosa lista negra). Las conclusiones de la subcomisión parlamentaria del aborto recomendaban: «Clarificar el ejercicio de la objeción de conciencia, que en ningún caso podrá ser invocada por los centros sanitarios». Al final, ni registro, ni clarificación, ni mención alguna en la ley. Directamente ignora un derecho que, como apunta el presidente de los enfermeros, Máximo González Jurado, está «recogido en la Constitución».
Caamaño sentencia que «no cabe la objeción de conciencia» en relación con el aborto porque, según su interpretación, «conllevaría que podría confundirse con la desobediencia civil».
Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, recordó que: «La objeción de conciencia es un criterio universal de la profesión médica que al igual que los criterios de no matar, no abortar, no intervenir en torturas ni delatar a los pacientes, forman parte de la medicina desde hace más de 40 siglos». «Cuestionar en este momento algo que forma parte de la libertad ideológica de los médicos en lugar de facilitar las cosas no es el buen camino», señaló.
«A cualquier ciudadano normal -añadió- no le debe extrañar que los médicos no quieran abortar, le extrañará probablemente lo contrario», porque «no es un problema ideológico, sencillamente es una cuestión de libertad ideológica». Por este motivo previno de que «vamos a defender la objeción de conciencia y al final se va a respetar se quiera o no se quiera, y es mejor hacerlo por las buenas que por las malas».
Para Gómez Jurado «la enfermería no va aceptar una posible prohibición bajo ningún concepto. Es un derecho que tenemos reconocido en la Constitución, en el código deontológico español y en el europeo». Advirtió de que si finalmente no queda recogido en la ley «nos reuniremos todos los colegios de enfermería de España y estudiaremos la puesta en marcha de todos los recursos legales con que contemos para defenderlo, desde una demanda de anticonstitucionalidad, hasta un posible paro general».
«Hasta ahora -concluyó- la Enfermería ha guardado un respetuoso silencio mientras los grupos parlamentarios han discutido la reforma, pero esto que señala el ministro es innegociable y no podemos aceptar que no se respete la objeción de conciencia ni en el caso del aborto ni en ningún otro».
Multitud de recursos
En la misma línea, se manifestó la pediatra y portavoz de Derecho a Vivir Gádor Joya que recordó que la objeción de conciencia es «un derecho Constitucional, garantizado por la Jurisprudencia en el caso de los médicos frente al aborto. Ningún ministro y ningún Gobierno pueden obligar a un médico a acabar con una vida humana y a dañar la salud de sus pacientes. Se ponga como se ponga el señor Caamaño, los médicos protegemos la vida y cuidamos a nuestros pacientes. La inmensa mayoría no practicamos abortos ni lo haremos jamás».
Según informa Javier López desde Jaén, María Dolores Gómez Armenteros, presidenta de la Asociación Nacional de Objeción de Conciencia, avisó de que: «Nadie va a obligar a los médicos a matar». Y, vaticinó que serán multitud «los profesionales que individualmente recurrirán a los tribunales para impedir que se les imponga la normativa». «O Caamaño ignora que desde 1985 el propio Tribunal Constitucional estableció que abortar es ilegal o sabe demasiado respecto a las intenciones futuras del tribunal», agregó, quien critica que se pretenda «legislar para que maten quienes tienen como objetivo lo contrario».

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