Todo por la audiencia: estrategias «de guerra» para ser el canal más visto
El cantante Falete, poco antes de hacer uno de sus saltos en «Splash!», programa que ha competido con «Mira quién salta» - ANTENA 3

Todo por la audiencia: estrategias «de guerra» para ser el canal más visto

La búsqueda incesante de espectadores puede derivar en el empobrecimiento de la oferta televisiva y hacer que las cadenas «den la espalda al público»

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Durante el último mes los espectadores de televisión hemos podido asistir a la última de una larga lista de pugnas entre cadenas con el fin último de sacar el máximo rédito a una producción televisiva. Se trataba, en este caso, de la lucha encarnizada entre «Splash!», emitido en Antena 3 y «Mira quien salta», de Telecinco. Dos programas con el mismo objetivo, el salto de famosos en trampolín, además de con escasas diferencias entre sí salvo el elenco de famosos listos para darse el chapuzón y el presentador del concurso. El de «Mira quién salta y «Splash!» no es el único caso en que un combate «a cara de perro» para ganar audiencia pone al espectador en la encrucijada de qué programa escoger, pues continuos cambios en el horario o en la fecha de emisión de determinados contenidos, así como la supresión de formatos y la competencia extrema entre cadenas han terminado por minar, como aseguran algunos expertos, la capacidad de elección de la audiencia.

José Ángel Cortes, profesor de la Universidad CEU-San Pablo, asegura a ABC que «la dictadura de las audiencias ha vuelto frenéticos a aquellos que toman las decisiones, que no siempre son los programadores. La programación televisiva busca fidelizar espectadores, por lo que se dan ocasiones en que una cadena intenta ir contra otra para intentar debilitarla o bien para intentar arañar un poco de público de cara a fin de mes». En este sentido, el espectador puede encontrar no pocos ejemplos que le traerán a la mente estos intentos por debilitar al adversario de los que nos habla el profesor Cortés, como la competencia entre «Gran Hermano» y «Cuéntame» y que el reality de Telecinco decidió abandonar ante el fiel público que cada jueves acompaña a los personajes de la producción de TVE. «La audiencia debe saber que en televisión se llevan a cabo estrategias de carácter bélico para ganar espectadores».

Emili Prado, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Autónoma de Barcelona, considera en este sentido que «tener el liderazgo sirve para reforzar la imagen de la cadena que lo logra, además de tener una repercusión económica en la base tarifaria de la publicidad, por lo que se recurre a todo tipo de armas para lograrlo». En cuanto al último enfrentamiento televisivo entre «Mira quien salta» y «Splash!», Prado asegura que representa «las consecuencias de la aplicación pura y dura de la ley del mercado a la televisión, cuyo resultado es la lucha por la audiencia con las mismas armas y con el consiguiente empobrecimiento de la diversidad de la oferta».

Dar la espalda al espectador

Esta «pobre diversidad televisiva» es, según los expertos, la primera y más dura consecuencia de algunas estrategias de programación. Para José Ángel Cortés, actualmente se programa «de espaldas al espectador», quien podría tener la posibilidad de ver dos programas en distintas cadenas si estos se emitieran en días diferentes. Además, el profesor considera que «estar pendiente de la audiencia hace que la cadena sea más conservadora y no arriesgue con contenidos nuevos. Es una estafa al espectador», sentencia. En palabras Prado, la lucha por la audiencia lastra enormemente la oferta televisiva, algo que puede dar lugar a «un empobrecimiento cultural así como a una reducción de la educación del gusto y de la predisposición del público para apreciar productos creativos que se salgan de la corriente dominante».

«Estar pendiente de la audiencia impide arriesgar a las cadenas»

Como apunta el catedrático de la UAB, las audiencias son, en este sistema de mercado, una «moneda de cambio», pues las televisiones «piensan en los espectadores en términos acumulativos». Asimismo, el experto considera que «tras la constitución del sistema mixto de televisión pública y privada en España la programación ha estado dominada por un proceso de homogeneización de la oferta que ha dado lugar a una escasez de la diversidad». Para el profesor, el fenómeno más representativo de ello es «el crecimiento del "info-show", un macrogénero que engloba híbridos entre géneros de información y géneros espectaculares y cuya principal manifestación es el reality».

Pero estas características no obedecen solo al sistema español: «Las tendencias en el resto de Europa coinciden con España en los rasgos generales de la homogeneización de la oferta y el crecimiento del "info-show"» No obstante, apunta Prado, «hay diferencias en el grado de cada mercado, en el papel moderador que ejerce la televisión pública en cada sistema y en la vigilancia que ejercen las Autoridades Reguladoras Independientes existentes en todos los países menos en el nuestro».

TDT: «Más de lo mismo»

Frente a esta homogeneización de contenidos podríamos suponer que la llegada de la Televisión Digital Terreste ha sido el «salvavidas» para la escasez la que hablan los expertos. Prado opina que «la TDT ha supuesto una multiplicación de canales pero no de la oferta, por lo que su consecuencia ha sido la fragmentación de las audiencias frente a una gran oferta de más de lo mismo». En opinión del profesor José Ángel Cortes, actualmente «hay muchos más canales de los que la gente puede querer, algo que lleva a la creación de lo que yo denomino el "espectador compulsivo" y que consiste en ver un programa, pasar a otro cuando emiten publicidad e ir saltando de canal en canal. Al final, se produce la frustración del espectador, que solo ve un mosaico de imágenes, pero no un programa completo».

La solución a esta falta de contenidos de la que hablan ambos profesores estriba, para Cortés, en «perder el miedo y expermientar con cosas nuevas como, por ejemplo, con más historias de ficción que tengan que ver con nuestra realidad histórica, al estilo «Isabel» (TVE). Me parece una lástima que el espectador conozca más la Guerra de Secesión norteamericana que algunos acontecimientos de la historia de España».

Del mismo modo Prado considera que nuestra televisión presenta hoy un «déficit de producción doméstica y de información contextual» aunque alerta de que lo más urgente para enderezar el sistema es lograr «la diferenciación entre información y opinión en televisión, desligarla de la creciente espectacularización a la que se ve sometida, recuperar el gran reportaje... Por lo demás, sería razonable pensar en la especialización de canales, dada la abundancia de los existentes, y conseguir una oferta de programas de todos los géneros que componga una dieta de consumo variada».