El cocinero Pepe Rodríguez, el jurado que triunfa en Masterchef
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El cocinero Pepe Rodríguez, el jurado que triunfa en Masterchef

El programa revelación de esta temporada, que este martes llega a su fin, ha sido toda una experiencia para este toledano y un revulsivo para su restaurante de Illescas

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José Rodríguez Rey es propietario del restaurante «El Bohío» de Illescas (una estrella en la Guía Michelín), en Toledo, junto a su hermano Diego. Aparte de ser un fenómeno en los fogones, Pepe Rodríguez triunfa en televisión con el programa «Masterchef».

-¿Cómo lo está pasando en el programa?

-De maravilla. Una experiencia única. Fenomenal.

-Porque además le pagan, ¿no?

-¡Encima me pagan! ¡Esto es la leche! Ahora veo como se siente un jugador de fútbol importante.

-¿Por qué? ¿Trabaja poco y cobra mucho?

-No, trabajo mucho, cobro mucho y encima estoy haciendo algo que me gusta. O sea, es la leche. No me había pasado en la vida.

-¿Se acuerda del concursante que dijo de usted que tenía una forma un tanto primaria de probar la comida?

-Clara me llamó «El hombre de Cromagnon». ¡Cómo no me voy a acordar de eso si esta chiquita está de prácticas en «El Bohío»! Ella decidió venir aquí, con lo cual estamos encantados.

-¿Ha habido represalias? No sé, pelar un saco de patatas o lavar a mano toda la vajilla y la cubertería.

-Por supuesto, es la que friega la cocina todos los días.

-Dice mi mujer que la dirección de «Masterchef» pergeñó un plato muy difícil con el fin de eliminar a Maribel.

-No, no, no. No fue así tampoco. Maribel se podía haber ido dos programas antes o podría haber durado uno más. Pero es verdad que, con una técnica de alta cocina, esta mujer se bloqueó. Es una técnica tan fácil como hacer una bechamel, además se lo explicaba Jordi. Pero se bloqueó y pensó: «Hasta aquí hemos llegado». Y, además, fue la que peor lo hizo, con lo cual...

-Entonces, ¿no hubo ningún contubernio contra ella?

-No, no. Ni contra nadie.

-Le voy a contar un secreto. Usted es un filón para nuestra web. El día después de emitirse su programa, una noticia creada con motivo de su entrada en «Masterchef» sube como la espuma en nuestro contador de noticias leídas. ¿Se siente más querido desde que sale en la tele?

-No sé si la palabra es querido. Noto que la gente te saluda, te pide que le firmes un autógrafo, que te hagas una foto con ella, pero porque la televisión multiplica esto por cien. Pero siempre me he sentido una persona querida, por lo menos en Illescas, en Toledo y en Castilla-La Mancha, que era el ámbito donde más me movía. Yo no he tenido nunca ningún problema y me he sentido una persona querida. Pero esto se ha multiplicado por cien mil, claro.

-Ha hablado de su restaurante en Illescas. ¿Ha notado la crisis económica? ¿Ha tenido que bajar los precios?

-No hemos bajado los precios, pero sí hemos notado la crisis, claro que lo hemos notado, nos tiene la crisis,..., atenazados, que no nos podemos mover. Pero nos hemos encogido, hemos intentado idear menús más ajustados, pero el menú que costaba cien euros tiene que seguir costando cien. Es que no puedo cobrar menos, porque el langostino no ha bajado, la gamba roja no ha bajado y la mano de obra a mí no me ha bajado, con lo cual ¿por qué voy a cobrar menos?

-¿Dígame un ingrediente que nunca utilizará en la cocina?

-No, no, no tengo ninguno que diga que no sería capaz de utilizarlo. Todo lo que pueda ser comestible y se pueda aplicar a la cocina me interesa.

-En su familia. ¿Qué le dicen? Por ejemplo, su madre.

-La mujer está desbordada (Pepe sonríe). Te ve todos los días en la tele y hablan de ti por la mañana en un programa de televisión, pone la radio y estoy hablando. Esto la supera. Mi madre está un poco mayor, no sale a la calle a menudo, pero la gente que la ve por ahí no para de decirle que me han visto en la televisión.

-¿Cuál va a ser su siguiente paso?

-No lo sé, no. Mira, ahora mismo estoy en la cocina, si mañana tengo que ir a grabar, pues voy a grabar. Y pasado a la cocina. No, no me pongo metas. Esta oportunidad llegó, ha sido muy bonito y se acabará un día. Y, bueno, otra experiencia será. No me planteo qué pasará mañana.