Dulceida, una de la principales «influencers» de nuestro país
Dulceida, una de la principales «influencers» de nuestro país - Maya Balanya

La mitad de los pequeños «influencers» aspira a vivir de las redes sociales

Según el «I Estudio Global de Microinfluencers», su presencia en la Red es un hobby porque no viven de ello, sino que más bien lo tienen como complemento económico

MADRIDActualizado:

En su día, Dulceida, Lovely Pepa o Gala González empezaron siendo pequeñas «influencers» hasta convertirse en auténticos referentes. Y como ellas, el 50% de los «microinfluencers» tiene como meta vivir de las redes sociales.

Esta es una de las principales conclusiones del «I Estudio Global de Microinfluencers» elaborado por SocialPubli.com, la plataforma automatizada que conecta a las marcas con pequeños «influencers» (hasta 10.000 seguidores) de las redes sociales para promover su contenido, presentado este martes y en el que han participado 1.000 usuarios de su plataforma de España, Estados Unidos, México, Colombia y varios países más, ofreciendo un análisis del sector del marketing de «influencers» desde la perspectiva de los usuarios, y detectando las principales motivaciones y preferencias de los «microinfluencers» a nivel global.

El marketing de «influencers» está en auge. Cada día vemos cómo promocionan, aconsejan, nombran, en definitiva, publicitan determinados productos. Muchas veces, los seguidores se quejan de esta práctica, al calificarla de publicidad encubierta y acusan a sus ídolos de promocionar cualquier cosa porque a cambio reciben dinero. Y es que precisamente el éxito de los «influencers» reside en la cercanía que proyectan, en los creíbles y auténticos que resultan como personas. Si esto lo pierden, pierden todo.

De ahí la razón de ser de este estudio. Los «microinfluencers», que no viven de sus redes sociales, ganan credibilidad y están alejados del prototipo de celebrities, porque son más auténticos, más parecidos al estilo de vida de sus seguidores y aspiran a que sus opiniones y recomendaciones adquieran influencia a través de las redes sociales. Tienen conocimientos especializados en un sector concreto, son usuarios reales y auténticos porque no van a promocionar productos en los que no creen, a diferencia de los grandes «influencers». En definitiva, se trata del «boca a boca» de toda la vida pero a través de Facebook, Twitter o Instagram.

De hecho, uno de los retos más preciados y difíciles para una marca en redes sociales es lograr un buen grado de «engagement», es decir, la capacidad del producto de crear relaciones sólidas y duraderas con sus usuarios, de tal manera que se cree una relación larga y estable entre la marca y los consumidores. Según reflejan los datos del estudio, para los «microinfluencers», la clave para conseguir «engagement» es mostrarse a sus seguidores tal y como son.

La clave del «Engagement»

Los pequeños «influencers» eligen en qué campañas participan y en cuáles no. Su presencia en las redes sociales es un hobby, no viven de ello, sino que más bien lo tienen como complemento económico, aunque la mitad pretenda vivir de ello. De hecho, según el estudio, ahora mismo para casi el 50% de ellos, el dinero se ha convertido en la principal motivación para seguir con esta actividad, seguido de invitaciones a eventos y experiencias de las marcas o regalos de productos.

Después del dinero, la concordancia con los valores de las marcas es el segundo factor que valoran los «microinfluencers» para volver o no a trabajar con una de ellas; prácticamente para la totalidad de ellos (un 99,11%) creen en los productos que promocionan. Sin embargo, un 78,38% opina que el trabajo de «influencer» no está suficientemente reconocido.

Instagram es la red social por la que se decantan los «microinfluencers», acaparando un 60,8% de las preferencias, seguida de Facebook (17,4%) y Twitter (12,4%). En cuanto a los momentos del día en los que suelen comunicarse con sus seguidores, la tarde y noche son los tramos preferidos frente al mediodía, que es cuando menos se conectan. A diario, el 47,4% reconoce que se conecta a las redes más de cinco horas, seguido del 32,5%, que le dedica entre 2 y 3 horas y el 14,0% que pasa menos de una hora.

La frecuencia con la que recomiendan productos o servicios en sus perfiles suele ser de 2 a 4 veces por semana para el 26,6% frente al 17,5% que lo hace una vez al día. El 77% de los encuestados suelen publicar a diario mientras la periodicidad del 23% es semanal.

Así, además de mostrarse a sus seguidores tal y como son, interaccionar con la comunidad, compartir contenido de calidad y publicar a diario, son otras de las claves básicas para conseguir «engagement».

En cuanto a la medición de las campañas, la mayoría de los usuarios con influencia en redes sociales está de acuerdo en que los éxitos de las mismas se midan con cifras tangibles. Por ello, el 47,7% coincide con que los buenos resultados de su trabajo con marcas tienen que evaluarse en función a los clics, seguidores nuevos y las visitas e interacciones que se consiguen para esa marca o campaña.

Los «trolls» también tiene su hueco en «I Estudio Global de Microinfluencers»: los comentarios negativos de los «haters» -muy presentes en las redes sociales- afectan a más de la mitad de los «microinfluencers», concretamente al 54,1%, mientras que al 45,9% no les influyen.

Áreas temáticas

Moda, viajes, belleza y tecnología son las principales temáticas en las que se desenvuelven los principales «influencers». Son los sectores que más demandan a los embajadores de marca en sus campañas de marketing digital y es en este ámbito donde más futuro tienen.

Sin embargo, las áreas que menos trabajan con los «influencers» -puntualiza el estudio- son ciencia y medio ambiente, formación y economía y empresas. La mayoría de los usuarios con influencia en redes sociales considera estos los ámbitos más complicados en los que colaborar, captar oportunidades o crear contenido. Ciencia y medio ambiente, son, además, los sectores en los que menos desarrollado está el marketing en este sentido y por ello no ponen mucho interés en invertir en ellos.

Por otro lado, a la hora de posicionarse como «influencers» los sectores más complicados son, según los encuestados, belleza, ciencia y medio ambiente, economía y empresa, moda y deporte.