Alex Stamos, exjefe de seguridad de Facebook, durante una intervención
Alex Stamos, exjefe de seguridad de Facebook, durante una intervención - REUTERS

Un exjefe de Facebook cree que es «demasiado tarde» para blindar las elecciones de EE.UU. de fake news

En sus primeras declaraciones tras su salida, Alex Stamos cree que la crisis de las noticias falsas y la injerencia extranjera ha pillado a Estados Unidos desprevenido para proteger la cita electoral de noviembre, aunque asegura que «todavía hay una posibilidad de defender la democracia estadounidense en 2020»

MADRIDActualizado:

Pese a los esfuerzos de Silicon Valley para evitar una contaminación informativa durante las elecciones legislativas de EE.UU. (de mitad de mandato), la sensación de que no se ha hecho lo suficiente empieza a cobrar fuerza. El ex responsable de seguridad Facebook, Alex Stamos, ha advertido en ese sentido que es «demasiado tarde» para garantizar unos comicios limpios de «fake news».

En una publicación personal en la web Lawfare, Stamos cree que existe una gran posibilidad de que se produzca una nueva intromisión por parte de agentes extranjeros vinculados a Rusia o Irán. «Se corre el riesgo de que vuelva a suceder», escribe el antiguo directivo, quien renunció en marzo de su cargo después de saltar el escándalo de la fuga de datos de Cambridge Analytica. Stamos, de hecho, ha sido un fuerte defensor de investigar y divulgar la actividad rusa en Facebook, lo que provocaron tensiones internas con Mark Zuckerberg, fundador, y Sheryl Sandberg, su número dos.

Stamos ha insistido en que Estados Unidos se «arriesga» a que sus elecciones «se conviertan en la Copa Mundial de la guerra de la información». Los esfuerzos de Facebook, Twitter o Microsoft para frenar los intentos de manipular la opinión pública iniciada en Rusia e Irán probablemente «no evitarán nuevas campañas» en el período previo a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. Este experto cree que no se han logrado frenar los intentos de grupos extranjeros en intoxicar informativamente las plataformas sociales, que albergan millones de potenciales votantes. «Si bien este fracaso ha dejado a Estados Unidos desprevenido para proteger las elecciones de 2018 todavía hay una posibilidad de defender la democracia estadounidense en 2020», añadió.

Las compañías tecnológicas han puesto en marcha diversas medidas en los últimos meses (prohibición de cuentas falsas, eliminación de perfiles de grupos que propagan mensajes extremistas) encaminadas a «limpiar» su imagen por un lado y garantizar que las intentonas de manipulación informativa no caben en sus plataformas. Además de Facebook, Twitter o Microsoft han llevado a cabo sendas respuestas para evitar posibles intromisiones por parte de grupos de procedencia extranjera.

Si bien Rusia ha sido pionera en estas técnicas de intoxicación informativa en 2016, en los últimos meses de ha detectado un ague de movimientos procedentes de Irán, otro de los países señalados de EE.UU. Un escenario que preocupa a Stamos dado que ha derivado en que «otros estados-nación» y «agentes maliciosos» se hayan sumado a esta batalla por la desinformación, que puede causar, en su opinión, «resultados devastadores».

«De alguna manera, EE.UU. ha transmitido al mundo que no se toma en serio estos temas y que cualquier persona malintencionada puede provocar una guerra de información contra Occidente», escribió. «Existen otros muchos enemigos estadounidenses con capacidades de iniciar una ciberguerra como China o Corea del Norte, que podrían empujar a un candidato u otro», añadió.

Además de relatar sus preocupaciones, Stamos ha defendido una serie de medidas para contrarrestar la influencia de las llamadas «fake news» que han enturbiado en el último año la percepción de las redes sociales: la aprobación por parte del Congreso de EE.UU. de un marco legal para abordar la desinformación online, el análisis de las competencias de defensa en ciberseguridad, el desarrollo de sistemas de protección electoral por parte de cada estado y las exigencias de hacer públicos futuros ataques.