DuckDuckGo frente a Google: virtudes, defectos y posibilidades de las búsquedas de internet

El buscador del pato, que ha apostado por la privacidad del usuario, logra rebasar las 1.000 millones de peticiones, aunque todavía está a años luz del gigante de internet

madrid Actualizado: Guardar
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Un año en «términos» tecnológicos bien podría equivaler a un lustro. O más incluso. La innovación a partir de los nuevos ecosistemas digitales ha dado comienzo a una permamente revolución en la que todo cambia de un día para otro. Ha transcurrido tanto tiempo que hay que pararse a pensar un poco acerca del nacimiento de Google, actualmente el principal motor de búsquedas; y para muchos usuarios representa la construcción básica de internet en su conjunto.

Sus inicios fueron abultados, pero firmes. Lograron, con éxito, encontrar una fórmula de organización de las páginas web, pero antes de la irrupción de la empresa estadounidense fundada por Larry Page y Sergey Brin en 1998 existía la idea de internet. Altavista, por ejemplo, era uno de los buscadores más populares en la época. Yahoo, ahora en decadencia, fue otro de los pioneros.

La Gran G ha amasado en este tipo tanto potencial en estos años que, según las estadísticas de la firma StatCounter, el 92% de las búsquedas a nivel mundial proceden de Google. Es el principal contenedor. Le siguen, no obsante, otros pequeños servicios como Bing (2.39% y propiedad de Microsoft), Yahoo (que soporta un 2.12% de cuota de mercado), así como DuckDuckGo (0.15%) o Yandex (0.48%).

Nadie le hace sombra a Google, pero en plena era de la privacidad, DuckDuckGo se ha hecho un hueco en los últimos meses: por primera vez, este mes ha superado las 1.000 millones de peticiones de búsqueda. Creado en 2008, el servicio aspira a ser el garante de la información personal de los usuarios. Los buscadores, por regla general, suelen guardar los datos de las búsquedas y de los usuarios, lo que para algunos esta medida vulnera los derechos de privacidad.

Pero este un buscador promete que no registra los datos de los internautas que lo utilizan. Se trata de un desarrollo del ingeniero Gabriel Weinberg centrado en código abierto. Su impulso se ha visto fortalecido después de una alianza con Apple, que en los últimos meses está intentando abanderar la defensa de la privacidad, aunque todavía no cree que pueda integrarse en los dispositivos de la compañía como buscador predeterminado. Empezará dentro del servicio cartográfico Apple Maps.

La base sobre la que se sostiene este particular buscador es que procesa información de sitios de origen público con el objetivo de «aumentar los resultados tradicionales y mejorar la relevancia». También dispone de varios apartados (web, imágenes, vídeos y noticias) al igual que su rival Google, pero dispone de una extensión para navegadores como Chrome para evitar guardar el historial de búsquedas o bloquear rastreadores, entre otras cosas.

Aunque ambos servicios están destinados al mismo fin, sus resultados son diferentes. Cada uno dispone de su propia tecnología detrás, con sus desarrollos en materia de algoritmos informáticos encargados de organizar los contenidos fácilmente. Un hecho que puede ocasionar que introduciendo los mismos criterios de búsqueda o palabras clave el usuario se encuentre con unas decisiones distintas.

Máxime a que no requiere del ingreso de credenciales de usuario, con lo que deja atrás la monitorización del historial de búsquedas. Google, en cambio, se ha hecho grande a partir de filtrar los resultados de búsqueda en función de los intereses y preferencias de cada uno, con lo que se ha creado un efecto burbuja impropio para un buen criterio de búsqueda.

Y eso a pesar de haberse mejorado en los últimos años introduciendo filtros semánticos que propugnan resultados más «humanos». Aparentemente, ambos servicios son muy rápidos a la hora de devolver las peticiones de cada usuario, aunque el gigante de internet estadounidense sigue estando a años luz en otros aspectos.

Dentro del servicio, DuckDuckGo, además, incluye una retahíla de posibilidades gracias a códigos especiales y fórmulas establecidas para lograr atajar las búsquedas. También pretende agilizar el proceso y reducir al mínimo el número de clics necesarios hasta encontrar un resultado satisfactorio. Lo consigue gracias a lo que llaman «bangs». El problema añadido, sin embargo, estriba en que rompe ligeramente con las principales técnicas de posicionamiento web, tan importantes hoy en día para las empresas.