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Cambridge Analytica anuncia su cierre tras el escándalo de filtración de datos personales de Facebook

En marzo destituyó a su director ejecutivo, Alexander Nix, y anunció una investigación sobre lo ocurrido

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

La consultora política que originó el escándalo por el uso ilegítimo de la información personal de millones de usuarios de Facebook no ha sobrevivido a la crisis. Cambridge Analytica anunció el miércoles que cerraba sus operaciones por los efectos de la polémica de la filtración de datos.

Varios medios publicaron en marzo que la firma había adquirido de forma fraudulenta los datos personales de 87 millones de usuarios de la red social para utilizarlos en campañas políticas. La crisis posterior ha colocado a Cambridge Analytica en una posición en la que «ya no es viable que continúe con sus operaciones», aseguró la compañía en un comunicado.

«El asedio de la cobertura mediática ha espantado virtualmente a todos los clientes y proveedores», explicó Cambridge Analytica, que defendió que sus empleados actuaron de forma «ética y legal» en todo momento. La consultora a adquirió esa base de datos personales a través de un cuestionario en Facebook desarrollado por un investigador independiente, Alexander Kogan.

La herramienta se llamaba ThisIsYourDigitalLife y a través de las respuestas al cuestionario recogía datos personales no solo de los usuarios de Facebook que participaban de forma voluntaria, sino también de sus contactos. Así amasó la información de millones de usuarios de forma legal. Lo que incumplía las condiciones de Facebook es que después las adquiriera Cambridge Analytica, una firma de análisis político cuyo escándalo solo ha calentado todavía más la atmósfera política de EE.UU.

Apoyo en las elecciones presidenciales

La firma trabajó para Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016 y tuvo como vicepresidente a Stephen Bannon, un peso pesado del ultranacionalismo blanco estadounidense que presidió la campaña del multimillonario y fue estratega jefe de la Casa Blanca (fue despedido por Trump el verano pasado). En 2015 Facebook exigió a la consultora que borrara todos los datos obtenidos de esa manera, pero según un ex empleado de la firma, Christopher Wylie, no lo hizo. También afirmó que los datos se utilizaron para influir en el resultado de las presidenciales estadounidenses y en el voto del Brexit.

La versión de Cambridge Analytica es muy diferente. Se considera «vilipendiada por actividades que no solo son legales, sino además ampliamente aceptadas como un componente estándar de la publicidad online tanto en el campo político como en el comercial». Las revelaciones provocaron investigaciones criminales en EE.UU. y en Reino Unido y sacudieron a Facebook, que, a pesar de que suspendió las actividades de Cambridge Analytica en su red social, vive desde entonces instalada en una crisis de imagen, incluida una campaña para que los usuarios cierren sus cuentas.

Su cofundador y consejero delegado, Mark Zuckerberg, ha promovido cambios para garantizar un mejor control de sus datos personales por parte de los usuarios y ha comparecido ante el Congreso de EE.UU. para dar explicaciones. Esta misma semana, en la inauguración de la conferencia de desarrolladores de Facebook, Zuckerberg se comprometió una vez más a evitar que vuelvan a suceder casos como el de Cambridge Analytica.

En un comunicado, la red social aseguraba que el cierre de la firma «no cambia nuestro compromiso y determinación para entender qué ocurrió exactamente» y aseguraron de que no volverá a pasar. Cambridge Analytica inicia ahora un proceso de bancarrota y liquidación en EE.UU. que dejará sin operaciones a sus sedes en Nueva York, Washington y Londres, que cuentan con 107 empleados.

El motivo es la pérdida de clientes y los altos costes jurídicos relacionados con la filtración de datos personales de Facebook, según ha explicado una persona conocedora del asunto. El cierre será efectivo este mismo miércoles y los trabajadores han recibido ya orden de apagar sus ordenadores. Un vídeo reciente muestra a Nix abordando las opciones para poner en marcha campañas de desprestigio político mediante supuestos sobornos o escándalos sexuales. Las grabaciones las realizó un periodista de la televisión británica Channel 4.