El español que desafió a Google por el «derecho al olvido»
Mario Costeja denunció a Google por seguir indexando una información - ABC

El español que desafió a Google por el «derecho al olvido»

Mario Costeja denunció al gigante de internet por seguir indexando en sus resultados de búsqueda una información antigua. «Para Google sigo siendo deudor», dice este perito caligráfico que asegura que continuará su reinvindiación pese a las conclusiones del abogado general europeo

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Un camino empedrado, difícil de seguir, pero en su maleta dos utensilios: coraje e ilusión. A sus 58 años, Mario Costeja trata de ser David quien lucha contra un gigante, un Goliat de seis letras que en su interior alberga millones de datos. Y no lo tiene nada fácil, puesto que Google es a quien se enfrenta, un «lobby importante» que extiende sus tentáculos hasta la inmensidad.

En un nuevo combate, el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) Niilo Jääskinen aclaró que Google no es responsable de los datos personales incluidos en las páginas web a las que remite su servicio de búsqueda y que la normativa europea no ampara el derecho al olvido. Según un primer informe no vinculante, la compañía no tiene obligación de eliminar información legítima y legal que se ha hecho pública porque traería consigo una injerencia en la libertad de expresión del editor de la página web.

«Luchar contra Dios»

Este dictamen era esperado, se podía intuir. «La verdad es que no es un varapalo porque me lo esperaba, es uno de los lobbys más fuertes que puede haber, casi como Dios», explica para este diario Mario Costeja, perito calígrafo judicial, y la persona que ha impulsado con fuerza el «derecho al olvido» que ha llegado a instancias del Alto Tribunal de la Unión Europea. «Google tiene mucha fuerza», dice. «Ellos -la compañía- aducen a su libertad de información, pero nunca he entendido la libertad de información como lo hace en China, que deja de indexar lo que el gobierno chino quiere. Libertad de expresión no es esto; libertad de expresión no es un corta y pega. Es como si yo cojo tus noticias y las pongo en mi blog».

Es una guerra complicada, pero no se rinde. Por ello, se arma de fuerzas y asegura que continuará su reivindicación. Estas primeras conclusiones deberán ser estudiadas y emitir, en noviembre, una sentencia. «Lucho por las ideas,. Ahora los jóvenes no se dan cuenta pero cuando sean mayores quizá piensen que tal vez llevaba razón», manifiesta.

Las conclusiones del abogado general se han basado, a su juicio, en la actual normativa, ya que en estos momentos se está tramitando una ley europea en este aspecto. «Pero sí dice que Google trata datos de los usuarios, así que tienen que regirse en función de la legislación vigente en cada estado miembro. Se tendrán que adaptar. El abogado deja un poco abierto a la ambigüedad para que lo decidan los jueces. La libertad de expresión es en todos los países. ¿De qué hablamos? ¿Libertad de expresión o negocio? Como tal se debe ceñir a unas reglas», critica.

«Creo que me asiste la razón en este caso», tercia Costeja, quien comenzó este proceso al darse cuenta que su nombre aparecía en el buscador ligado a una información de «La Vanguardia», publicada hace 15 años, sobre un anuncio de una subasta de bienes embargados por una deuda con la Seguridad Social.

Pagada la deuda, su nombre seguía apareciendo. «Para Google sigo siendo deudor», insiste. Por esta razón, consideró que al estar solucionado ya el embargo, éste no tenía relevancia y que, por tanto, tendría que desaparecer. El buscador replicó que se aquella información era el «reflejo» de lo que se publica en internet. «Con las nuevas tecnologías hay que adaptarse también, hay que perfeccionarlo. Si es obligatorio poner un anuncio, cuando se ha solucionado es preceptivo también comunicarlo». Él lo tiene claro: «ahí entra la lucha. hay que ponerle coto porque esto al final los Chicago años 20, una ciudad sin ley».