La tienda Amazon Go no dispone de cajeros
La tienda Amazon Go no dispone de cajeros - AMAZON

Amazon Go: adiós a los cajeros (humanos)

Tras meses de retrasos, Amazon abre una tienda física en donde el móvil es el centro de la experiencia a la hora de cobrar los productos

MADRID Actualizado: Guardar
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Los presagios son poco halagüeños: en 2020 se habrán eliminado más de cinco millones de puestos de trabajo por la irrupción de modelos productivos basados en inteligencia artificial y como resultado del auge de la robotización en los procesos industriales. El futuro requerirá, no obstante, encajar las nuevas piezas que regala la transformación digital. Pero todavía no está claro el impacto económico a nivel global, aunque las previsiones más optimistas insisten en que en los próximos años se crearán más empleos de los que se destruirán.

A medida que ha avanzado la llamada cuarta revolución industrial, la mayoría de los sectores tradicionales han mirado con recelo las posibles consecuencias que se avecinan. Una sociedad algorítmica en la que la monitorización de las actividades de los ciudadanos es la radial con la que se corta el consumo de productos. El gigante del comercio electrónico quiere pisar cuanto antes el acelerador del cambio. Un desafío que le ha llevado a experimentar con sistemas de aprendizaje automático, drones de transporte de mercancías y, ahora, con un nuevo concepto de tienda física en donde se eliminan las colas y los cajeros.

En ella, el centro de la experiencia radica en el teléfono móvil inteligente. Es la llave que no solo abre el acceso principal, sino que es el elemento indispensable para realizar el pago. Parece magia, pero es un sistema basado en tecnologías de reconocimiento de objetos, sistema de seguimiento que aprovecha los datos enviados por los miles de sensores y cámaras infrarrojas desplegados por las instalaciones. Amazon Go, que se llama, ha dado sus primeros pasos en el centro de Seattle (EE.UU.), cerca de su sede principal. Se trata de una pequeña tienda de solo 167 metros cuadrados en la que, principalmente, se comercializan productos de alimentación.

Uno de sus aspectos más interesantes y novedosos es la inexistencia de líneas de cajas y, por tanto, de cajeros humanos, que en el comercio tradicional se encargan de pasar por el escáner los productos y cobrar al consumidor. Aquí todo está automatizado. Analizado. El supermercado cuenta con un plantel de empleados que se encargan de reponer los productos en las estanterías, cocinar productos frescos y atender las dudas de los clientes. Poco más tienen que hacer en un lugar en donde el consumidor entra por la puerta después de escanear un código QR desde el teléfono, introducir los artículos en una bolsa (o bolsillo del pantalón) y, nada más abandonar las instalaciones, ya se lo han cargado en su cuenta de Amazon.

Pese a su gran debut, no todo ha sido de color de rosa. El proyecto se ha retrasado un año por los continuos fallos técnicos a la hora de efectuar las operaciones de cobro. Los productos seleccionados no se reconocían correctamente, sobre todo en momentos de mucha aglomeración. El sistema necesita evaluar los movimientos de los clientes y, según la compañía, es a prueba de ladrones. El supermercado está continuamente vigilando e identificando a los clientes, un escenario que los defensores más acérrimos de la privacidad encontrarán peligroso.