Un tipo de macaón​ (Papilio machaon)
Un tipo de macaón​ (Papilio machaon) - Luis O. Aguado

Una treintena de ecólogos piden protección para los polinizadores silvestres en la Península Ibérica

El éxito de la polinización en cultivos agrícolas y especies silvestres reside en la abundancia y diversidad de estos insectos

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Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre, un grupo de especialistas en ecología ha lanzado un decálogo en el que reclaman medidas urgentes para la protección de la biodiversidad de los polinizadores silvestres en la Península Ibérica, las especies más vulnerables a los cambios producidos por el ser humano en los últimos años.

Este decálogo nace a iniciativa de un grupo de más de treinta científicos que trabajan en diferentes áreas de investigación en ecología terrestre de universidades, institutos, y organismos públicos de España y el extranjero, quienes han realizado una profunda revisión de la literatura científica sobre el declive de los polinizadores silvestres desde principios del siglo XX hasta hoy día, publicada en el especial Pérdida de polinizadoresde la Revista Ecosistemas de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET).

Este trabajo colaborativo tiene como principal objetivo hacer llegar a instituciones, agricultores/as y a la sociedad en general, la necesidad urgente de implementar de forma conjunta cambios y medidas que consigan frenar el declive en la península Ibérica de los polinizadores silvestres como las abejas, mariposas, polillas o escarabajos florícolas. «Conservar la diversidad de estas especies más vulnerables no depende solo de iniciativas por parte del Estado, existen multitud de cosas que podemos hacer como sociedad», explican los autores.

Según destacan en el documento, aunque la polinización por insectos suele ir asociada a las abejas, y en concreto a las abejas domésticas como la abeja de la miel, «lo cierto es que el éxito de la polinización en cultivos agrícolas y especies silvestres reside en la abundancia y diversidad de los insectos polinizadores silvestres que los visitan, los cuales en su conjunto resultan ser más eficientes que especies domésticas como la abeja de la miel».

Datos insuficientes

Esta investigación recoge múltiples ejemplos sobre la contribución que realizan los insectos silvestres a la polinización, la cual «es mucho mayor de la que tradicionalmente se les ha atribuido», según muestran en el estudio. Los autores y autoras de este decálogo, reclaman que es fundamental «entender que las funciones de todos los polinizadores son igual de importantes en su conjunto, ya que contribuyen de forma aditiva a la polinización y son, por tanto, necesarios para optimizar el servicio global de polinización de cultivos y para conservar la biodiversidad de muchas especies de plantas silvestres».

Este trabajo parte de la premisa de que, a pesar de que la Península Ibérica es, por su condición mediterránea y su proximidad al continente africano, uno de los lugares con mayor diversidad de polinizadores de la Unión Europea y, en concreto, una de las zonas con mayor diversidad de abejas del mundo, «lo cierto es que hoy día seguimos sin conocer el estado de conservación de gran parte de esta fauna, una demanda histórica de la sociedad científica que sigue sin cubrirse en la actualidad», tal y como indican.

Según recoge este decálogo, de las 1.100 especies de abejas conocidas en España se calcula que el 2,6% de las especies están amenazadas según la Lista Roja de las Abejas de Europa, porcentaje que será probablemente mayor si tenemos en cuenta que a nivel europeo se desconoce el estado del 52% de estas especies y que existen muchas especies no reconocidas hasta el momento. En cuanto al número de mariposas y polillas (lepidópteros) se estima que existen en la península Ibérica unas 5.000 especies, sobre las que se han registrado descensos a nivel europeo de hasta el 30% en el caso de las mariposas diurnas, entre 1990 y el presente. Más difícil es estimar el número exacto de especies de escarabajos florícolas (coleópteros polinizadores) presentes en la península Ibérica, cuyo número se estima en más de 750, de los cuales tan solo 10 especies están recogidas en las listas rojas de España.

En este decálogo, alertan de que en un contexto de cambios medioambientales la importancia de la diversidad de polinizadores será cada vez mayor, ya que según explican «los cultivos que sean visitados por distintas especies de polinizadores igualmente eficientes pero que respondan de forma distinta ante cambios ambientales, serán los que mantengan una polinización más estable».

Todos los autores de este decálogo coinciden en que hoy día son numerosas las lagunas de conocimiento básico y aplicado sobre las funciones y estado de conservación de los insectos polinizadores silvestres a nivel global, y que entre las principales amenazas se encuentran aquellas relacionadas directa o indirectamente con la actividad humana, como los cambios de uso del suelo que reducen los recursos de los polinizadores, el uso de pesticidas, enfermedades infecciosas emergentes, especies domésticas introducidas o los efectos del cambio climático. Amenazas que, según alertan, pueden actuar de forma conjunta multiplicando su efecto negativo sobre las especies silvestres de polinizadores. «Entender al menos cuales son los factores que están limitando a los polinizadores y su porqué nos dará las claves para corregir determinadas prácticas que ponen en peligro su supervivencia», exponen en el documento.

Por tanto, el propósito de este decálogo es recoger una serie de aspectos fundamentales sobre el declive de los polinizadores silvestres en la península Ibérica para abrir el debate sobre una serie de medidas urgentes para su conservación. Ya que según detallan los científicos/as: «aunque los efectos negativos en la diversidad de los insectos polinizadores silvestres por actividad humana están presentes en todas partes, los hábitats transformados pueden ser aún lugares adecuados para los polinizadores si se toman las medidas de conservación, restauración y manejo oportunas».

Recomendaciones

Este decálogo recoge una serie de medidas o recomendaciones a aplicar de forma coordinada en zonas cultivadas, silvestres y urbanas, que han sido probadas en diversas investigaciones de campo con resultados beneficiosos para la protección y aumento de las comunidades de insectos polinizadores.

Según los especialistas, habría que preservar o incrementar las áreas naturales o seminaturales y la cantidad de flores autóctonas ya que esto aumentaría la abundancia y riqueza de los polinizadores en los paisajes agrícolas o silvestres. En el caso de los campos de cultivo, consideran necesario romper con la intensificación y homogeneización de los monocultivos, ya que según han demostrado diversos estudios la biodiversidad de polinizadores en cultivos disminuye conforme aumenta su aislamiento respecto a los hábitats seminaturales, lo que condiciona su capacidad de desplazamiento desde los lugares donde tienen sus nidos fijos hasta los cultivos.

Entre las medidas recomendadas están también, la siembra de semillas de flores autóctonas en los márgenes de las fincas de cultivos y en las zonas verdes de las ciudades, así como respetar la disponibilidad de recursos de nidificación y oviposición disminuyendo la perturbación de los suelos y bordes de los cultivos. En esta línea encajarian los trabajos que potencian la protección y restauración de hábitats de alta diversidad y endemismo de los insectos polinizadores como los llevados a cabo bajo la Red Natura 2000. Además, sería de vital importancia impulsar medidas para el reemplazo de los fertilizantes tradicionales y pesticidas sintéticos por métodos alternativos de bajo impacto ambiental, y el fomento de la agricultura ecológica que por su diversificación de cultivos supone un incremento de la biodiversidad de polinizadores, lo que a su vez es positivo para el control natural de las plagas.

También serían necesarias, medidas legislativas para proteger a las especies más sensibles, impulsar la investigación y conocimiento sobre los polinizadores silvestres, realizar acciones de sensibilización y educación a toda la sociedad sobre los beneficios que los polinizadores silvestres proporcionan al ser humano y al medio ambiente, y en el caso concreto de agricultores/as el impulso de programas de asesoramiento en cuanto al manejo integral de plagas y la introducción de especies domésticas.