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Suecia planea restablecer la caza de focas

El crecimiento de la población afecta a la familia del bacalao y a la pesca costera

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Comen bacalao, usan las redes de los pescadores, destruyen sus equipos y, además, infectan a los peces con parásitos. «Tenemos que abordar el mayor problema que presenta el Mar Báltico. La foca», afirma Peter Ronelöv Olsson, jefe del sindicato de pescadores (Sfpo).

La controversia ha llegado al Parlamento sueco. El 4 de abril, la mayoría de los parlamentarios suecos (163 contra 140) pidieron al gobierno que actuara. Los Verdes y los socialdemócratas, miembros de la coalición gubernamental, anunciaron a principios de junio que restablecerían temporalmente la pesca de focas hasta 2022, a pesar de aquellos que se oponían, según informa Le Monde.

En un comunicado de prensa, el Gobierno afirma que «el crecimiento de las focas tiene consecuencias para el bacalao y la pesca de costa». También reconoce que «el hígado del bacalao y su sistema inmunológico están gravemente atacados por parásitos, un problema asociado con la presencia de focas, que debilita la capacidad de los peces para capturar alimentos».

Sin embargo, hace cincuenta años, el mamífero marino, víctima del sobrecalentamiento y la contaminación, estaba en peligro de extinción en el Báltico. En 1967, Estocolmo comenzó retirando las recompensas a los cazadores. En 1970, solo había 4.000 ejemplares en Suecia, cuatro años después, fueron declaradas especie protegida alrededor del Mar Báltico. Solo se otorgó una excepción a los pescadores, a quienes se les permitió sacrificar un espécimen siempre y cuando supusiese una amenaza para la pesca y se encontrara a 200 metros del bote.