El Papa denuncia el «serpentear de la desconfianza, la sospecha y el temor» entre los hombres

Advierte en la homilía de Pentacostés que «estamos repitiendo la experiencia de la torre de Babel pero no nos damos cuenta»

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

En un serio aviso al rumbo que toma la humanidad, el Papa denunció el domingo “el serpentear de la desconfianza, la sospecha y el temor recíproco entre los hombres hasta el punto de convertirse en peligrosos el uno para el otro”. Su homilía en la fiesta de Pentecostés, la segunda más importante del año, fue una puesta en guardia contra el aumento de la violencia, incluso en los lugares más insospechados, y una invitación a acudir al Espíritu Santo.

El Papa tenía aspecto cansado y ojeroso, consecuencia sin duda de los disgustos de los últimos días: la filtración de sus documentos confidenciales, el arresto de su mayordomo el jueves y la certeza de que hay más “topos” en los niveles altos del Vaticano.

Según Benedicto XVI, “asistimos a hechos cotidianos en los que parece que los hombres se están volviendo más agresivos y mas conflictivos”. El Papa no se refería a los conflictos bélicos sino a una anomalía difusa en muchos países, que sigue a un fenómeno curioso: “a pesar de la cercanía facilitada por los medios de comunicación, la comprensión y la comunión entre personas es, con frecuencia, superficial y difícil”, e incluso “el dialogo entre generaciones se vuelve fatigoso”.

En otro plano, el Santo Padre advirtió que “con el progreso de la ciencia y de la técnica hemos alcanzado el poder de dominar las fuerzas de la naturaleza, de manipular los elementos, de fabricar seres vivientes llegando casi hasta el mismo ser humano”. Pero, “en cambio, no nos damos cuenta de que estamos reviviendo la experiencia de la torre de Babel”, con la confusión de lenguas, la desconfianza recíproca y la hostilidad entre grupos.

El Papa invitó a la concordia y a la unidad, “fruto del Espíritu Santo”, cuyo descenso sobre los discípulos en Jerusalén - cincuenta días después de la Ascensión de Jesús- se conmemora en la fiesta de Pentecostés.